A Paraguay le falta más promoción para hacer saber que existe

Stephane Witkowski, presidente del Instituto de Altos Estudios de América Latina de La Sorbona, es considerado uno de los consejeros top de políticos, empresarios y la prensa europeos interesados en conocer nuestra región o enlazarlos con sus gobiernos o cámaras de comercio. En esta entrevista concertada en París, el experto repasa la crisis política y económica de Brasil y Venezuela, sorprende con sus sobrios conocimientos de Paraguay del que rescata su “singularidad”, su “identidad fuerte” y sus ventajas comparativas, pero al que le falta promoción para aprovechar su potencial, para hacer saber que existe.

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–Dicen de usted que es uno de los europeos más versados en América Latina. ¿De dónde provienen esos conocimientos de la realidad de la región?

–Conozco muy bien los países de América Latina. A los 15 años ya conocía bien Brasil, cuando mi padre era consejero financiero de la Embajada de Francia.

–Usted debe tener una opinión sobre los cambios políticos drásticos que se están produciendo: Kirchner por Macri, Lula y Rousseff por Temer.

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–Son ciclos políticos y económicos. Hay que agregar a Evo Morales en Bolivia, José Mujica en Uruguay, ¡Un obispo en Paraguay! Nunca vimos un indígena como Jefe de Estado, un sindicalista en Brasil... ¡Imagínese!

–Outsiders.

–Sí. Dirigentes totalmente atípicos que corresponden a una evolución de ciudadanos que exigían cambios. Hasta antes de ellos, los dirigentes políticos estuvieron siempre muy alejados de las preocupaciones cotidianas. Los gobernantes eran abogados, hombres de negocios totalmente desconectados de la realidad. Lula decía: “Siendo analfabeto, construí más universidades y escuelas que todos mis antecesores juntos”.

–Pero se fueron al otro extremo, fracasaron, cayeron en corrupción.

–Después de 10, 15 años de poder, los gobernantes en el caso de Argentina, Brasil, Venezuela, cayeron en un usure du pouvoir (desgaste de poder) importante. En las sociedades democráticas la alternancia pesa y es inevitable. Fueron, no obstante, gobiernos atípicos que se enfocaron en la redistribución. La política de Lula sacó a 40 millones de personas de la extrema pobreza. En el caso Venezuela, no se puede desconocer que a pesar de tener un gobierno bastante errático y de decisiones económicas que fueron tomadas de manera bastante personal, tuvo logros sociales importantes... Chávez, a pesar de las críticas, fue reelegido siempre igual que Dilma.

–¿Vale la pena pagar el precio?

–En Argentina la democracia funcionó. Hubo alternancia. Si hablamos de Brasil es más complejo. Los juristas siguen discutiendo si los procesos judiciales fueron respetados... En Venezuela, el presidente Maduro quizás no tenga la misma personalidad ni el carisma de Hugo Chávez.

–¿Qué lugar ocupa Latinoamérica en las prioridades francesas?

–El presidente (Francois) Hollande dijo que considera a América Latina como una de las prioridades de la diplomacia francesa, lo que le llevó a organizar nueve viajes oficiales a países de la región desde que llegó a la Presidencia en 2012: Cuba, Perú, Uruguay, entre otros, también irá a Brasil para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Las empresas francesas se mueven a la par de estos viajes. La Agencia Francesa de Desarrollo reorganiza sus dispositivos en la región que han apuntado siempre a Brasil, México o Colombia, pero ahora también Cuba.

–Cuba está de moda.

–Hollande fue el primer presidente francés en ejercicio en visitar la isla, a la que correspondió Raúl Castro en febrero, la primera visita oficial de un mandatario cubano en Francia.

–¿Los últimos atentados en Francia, en Europa, hicieron aumentar el interés por América Latina?

–Francia tiene una tradición muy fuerte en las regiones de África y Oriente Medio, hoy sensibles por los problemas de guerra y crisis recurrentes. Además, la lucha contra el terrorismo y el problema migratorio han absorbido buena parte de los esfuerzos y las preocupaciones tanto de Francia como de Europa. América Latina es una región sin mayores conflictos étnicos, raciales, violencia y guerras internas. Es una región desnuclearizada, en fin, un continente que felizmente no atraviesa tales dramas. Las inversiones francesas fueron siempre de largo plazo. Brasil, por ejemplo, es un mercado considerable del que no se puede prescindir aun con crisis económica. Pero también hay intereses por países con especificidades propias como Paraguay, los países de la Alianza del Pacífico, estos pequeños jaguares de América Latina como son Chile, Perú, Colombia y otros como Panamá.

–¿Hay mayor confianza después de la salida de Cristina, de Dilma?

–En el caso de la Argentina se trata de una alternancia política. Un nuevo gobierno, una nueva política y diría un gobierno argentino mucho más pro business que antes. Desde ese punto de vista se podría decir que los inversionistas extranjeros están más aliviados, tranquilos. La nueva política económica del presidente Macri es bastante ofensiva para atraer inversionistas y tranquilizar a la comunidad financiera internacional, garantizándoles estabilidad.

–¿Y Brasil?

–En lo que respecta a Brasil, el proceso político no está terminado. Dilma no está de momento totalmente descartada. Está separada provisoriamente. El impeachment todavía no terminó. Por otra parte, en Brasil existe una gran autonomía de la sociedad brasilera respecto del poder político y existe también una gran fuerza de los grandes grupos multinacionales, las “multilatinas’’, que vemos en varios países de América Latina. Se trata de pequeños gigantes en sus sectores y les va muy bien en países como Brasil, Argentina, México, Colombia. Exportan no solamente a otros países de la región, sino también a Asia, Europa y África. Establecen alianzas con grupos europeos, canadienses, chinos.

–Por la crisis económica, muchos se están interesando en Paraguay, un sándwich entre los dos grandes de Sudamérica.

–Paraguay, efectivamente, puede ser una puerta de entrada al Mercosur. Yo tuve la oportunidad de intercambiar pareceres con el ministro de Industria y Comercio Gustavo Leite cuando vino a París en mayo y se reunió con empresarios franceses en la sede del Medef (la Feprinco de Francia). Su presentación me pareció convincente. Paraguay es un país interesante, pero necesita un trabajo importante de promoción aquí en Francia, en la Unión Europea, a nivel internacional.

–Pero no es tan conocido.

–El Medef suele organizar reuniones con autoridades de otros países de América Latina. Quizás los demás países no ofrezcan las mismas oportunidades concretas como ofrece el Paraguay, pero no es una cuestión de proponer una buena política de atracción de inversiones. La cuestión es hacer saber que esta política existe y las perspectivas que ofrece.

–Paraguay siempre fue un poco rebelde a pesar de estar atrapado entre los dos gigantes. No siempre sigue los ritmos político-económicos de ellos.

–Yo pienso que el Paraguay ha tenido siempre una identidad fuerte comparado con otros países de la región, inclusive dentro del Mercosur. Siempre tuvo una idiosincrasia particular y singular que escapa a cualquier clasificación regional tradicional. Ha sido original en su vía propia, su camino propio. Inclusive, cuando uno se remonta a la historia del Paraguay se encuentra con una tradición de los guaraníes que ha sido citado como ejemplo en el mundo. Había entonces cierta especificidad industrial y económica del Paraguay que fue un modelo para varios países del mundo y también para Europa. Quizás hoy no se recuerde tanto pero fue una realidad. Hoy quizás no se disocie mucho el Paraguay del Mercosur en su conjunto y por eso no se nota mucho su originalidad. Por eso las personas que no conocen esta situación, no están informadas de la singularidad de Paraguay.

–¿Qué le falta finalmente?

–Hace falta más comunicación y promoción de la imagen. El potencial debería ser puesto en valor. Paralelamente, cuando uno observa el know-how de las empresas europeas y de las necesidades particulares del Paraguay hay verdaderas alianzas y sinergias con mucho potencial. No son llevadas a cabo quizás porque la imagen del país no es suficientemente conocida. Es una cuestión de visibilidad y de comunicación. Por lo menos el país ha inspirado un gran afecto a los franceses que conozco y que estuvieron por Paraguay. Conocí a cuatro o cinco exembajadores de Francia. Me llamó la atención que cuando volvieron a Europa eran unos enamorados del Paraguay. Ellos son los mejores embajadores de ustedes en Francia. Es un fenómeno mucho más fuerte que en otros países de la región.

–La singularidad...

–El papa Francisco lo ha señalado. Elogió a la mujer paraguaya como “la más gloriosa de América” por el papel que desempeñó en la reconstrucción al finalizar la Guerra de la Triple Alianza. La mujer fue fundamental. El Papa es hombre muy importante en el mundo y sobre todo para América Latina. Conoce profundamente la realidad de sus países. Es un testigo autorizado que avala lo que yo estoy diciendo de Paraguay.

holazar@abc.com.py

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