En el fondo, los políticos buscan aplicar “ley mordaza”

Una ley contra las “bocas de urna” no soportará la tecnología de internet. El analista político argentino Daniel Montoya realiza un balance de las elecciones presidenciales del domingo pasado en esta entrevista. Comenta la irritada reacción opositora que culpa a las encuestas de su derrota. En el fondo, lo que buscan es una ley mordaza, afirma. Ironiza diciendo que algunos políticos se ilusionan con ser un premier (primer ministro) chino en Sudamérica.

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–¿Cuál es el balance que dejaron las elecciones desde el punto de vista de un analista extranjero? 

–Pienso que Marito pudo haber alcanzado más diferencia sobre Efraín, por lo menos 8 o 10 puntos, si no fuera por errores estratégicos muy importantes que cometió.

–¿Cuáles? 

–Uno fue su apresuramiento en el “abrazo republicano” con (Horacio) Cartes. La interna fue el 17 de diciembre y el día 25 termina a los pies de Cartes. Su postura opositora era la que le daba atractivo y le hizo ganar las internas. Debió tener más precaución para conservar su perfil.

–El segundo... 

–Eso de presentarse con una onda triunfalista diciendo que las encuestas le daban 15, 20 puntos de diferencia. Alguien que venía combatiendo desde el llano no podía entrar a jactarse de triunfalista, algo que debilita mucho el espíritu de lucha hacia adentro de la estructura. El hecho de decir “estamos ganando” es inducir al relajamiento de la campaña. Dejó de ser el David que peleó contra Goliat, el que venció al aparato estatal.

–¿Por qué todos apuntan contra Cartes si su desempeño económico es tan comentado en el exterior? 

–El principal problema que tenía era el desgaste de una gestión de gobierno y no tener horizonte de continuidad. Encima tenía el agravante del papelón que hizo al intentar forzar la reforma constitucional que terminó con la quema del edificio del Congreso y los enfrentamientos en marzo de 2017. A eso hay que agregarle su equivocación en la elección de su candidato para enfrentar a Marito. Se habló primero del ministro de Educación (Enrique) Riera. Se habló también del ministro de Industria y Comercio (Gustavo) Leite, inclusive hasta se hablaba de un candidato extrapartidario como Mario Ferreiro, el intendente de Asunción. Finalmente, presionado por el hecho de que se vencía el plazo de ungir un candidato, Cartes termina improvisando la candidatura de un extraño al partido, con una afiliación al Partido Liberal, alguien que ni hablaba guaraní, lo cual digamos es un hándicap muy importante para un candidato en Paraguay. Esa candidatura no prendió. En cambio, la disidencia potenció un candidato muy atractivo y joven, con glamour porque también hace participar a la esposa en sus presentaciones, con un activo no menos importante, el estar enraizado en la historia del partido por ser el hijo de (Mario) Abdo.

–¿Por qué la esposa? 

–Hoy en la política las mujeres juegan un papel clave y la verdad es que con el acompañamiento permanente sumó muchísimo a la campaña, especialmente para captar al electorado joven, independiente.

–¿Por qué perdió Efraín? Estuvo muy cerca, 3,7% la diferencia... 

–Efraín Alegre ya había perdido la elección anterior. Venía desgastado por las muchas desavenencias a nivel de la cúpula liberal, incluso entre Efraín y (Fernando) Lugo. No era una candidatura atractiva en primer plano. No tenía el atractivo suficiente como fue Lugo en el 2008. Su candidato a Vice tampoco lo ayudó, al contrario. Un outsider de la política quizás hubiera prendido mejor, como dije, tal vez Mario Ferreiro...

–¿Por qué Marito? 

–Él logró construir un perfil nuevo, con ese packaging (presentación) de David, de peleador para cambiar el estado de cosas que naturalmente demanda el electorado. Pudo haber sumado más si no hubiera sido por sus errores estratégicos. Los colorados perdieron tres bancas en senadores. La desventaja le resta capital político para hacer las reformas en los primeros 100 días. Es un tiempo muy importante para cualquier gobierno. Marito ahora va a tener que construir legitimidad después del resultado cerrado, pobre respecto al que consiguió Cartes en 2013. Cartes ganó por mucho más margen que él.

–Al final, la elección terminó con denuncias de fraude...

–Cuando una elección termina en un resultado cerrado, siempre se envuelve en denuncias de fraude. No es un problema de Paraguay únicamente. Ocurrió en Estados Unidos en el 2000 cuando le ganó George W. Bush a Al Gore. Los resultados terminaron en denuncias de fraude en el Estado de Florida. La Corte Suprema tuvo que intervenir tomando una decisión para que pudiera asumir el nuevo Presidente, y Al Gore se quedó llorando pero el día de la asunción de Bush estuvo en primera fila. Así como decían de Alejandro Magno: “Llegó al poder en circunstancias confusas”, al cabo de poco tiempo de ejercer ya nadie se acordó de ese detalle.

–Es difícil digerir la derrota. La oposición culpa a las encuestas y prepara una ley de prohibición. ¿Influye la boca de urna? 

–Claro que no. Se ha visto en la elección que ganó (Donald) Trump en Estados Unidos o en el resultado del Brexit (referéndum para abandonar la Unión Europea) en Inglaterra. Es muy difícil hoy en día dar resultados certeros. En una hora o dos la mentira se destapa. Yo hablo con encuestadores. A veces hacen 100 llamados telefónicos y le contestan uno. Con esta dinámica de las redes de información, sobre todo en Paraguay –el país que más usa Facebook en Sudamérica–, la gente toma decisiones muy rápido. A quién le pueden influir hoy esos bolazos como el de Taka que le dio 23 puntos (a Santiago Peña) pero en realidad ganó el rival (Marito).

–En el fondo, la gente tiene miedo de decir por quién votó o por quién votará. Desconfía si el que le pregunta es un pyrague, un soplón...

–Sí, por supuesto. Por eso escuchamos de coacciones en la campaña electoral especialmente contra los funcionarios. Pero cuando se rebela, la gente muchas veces lo hace en forma muy silenciosa. Al encuestador le da un mensaje cambiado y ejecuta su venganza en privado... Las encuestas están quedando desfasadas.

–¿Qué puede aportar a la democracia la prohibición de las bocas de urna? 

–Nada. Ejemplo, la interna de Marito con Santi Peña. Ese día se pasaron tirando bocas de urna que le daban ganador a Peña por 7 puntos o 12 puntos y todos esos bolazos. A la hora de contar los votos terminaron con sus narices contra el vidrio. No tuvieron ningún impacto las mentiras. Son esas cosas que sirven para traer entusiasmo a la votación. No duran nada. La mística de campaña es lo que vale y partir de abajo hacia arriba siempre.

–Un político opositor (Víctor Ríos) anuncia una ley contra las bocas de urna. Dijo que va a proteger a la gente de la parafernalia de los medios a la hora de votar... 

–Si usted se va a poner a controlar tiene que adoptar un esquema como el de China. En China, usted busca Paraguay y le salta lo que elaboró el gobierno chino. Es un sistema de control muy sofisticado...

–“Atenta contra la voluntad popular”, dice...

–Los políticos, no todos, son unos chantas, demagogos, presumidos. La ley sobre bocas de urna es un disparate. Se quieren aprovechar de algo que no tiene incidencia en las elecciones y se ilusionan con construir un periodismo a la carta. No lo van a conseguir. El periodista que no encuentra la libertad para decir las cosas que quiere decir en un medio masivo tradicional se va a pasar tranquilamente a las nuevas plataformas de internet. Con la tecnología que tenemos hoy es imposible que se pueda controlar y direccionar los mensajes.

–¿Cómo es en Argentina donde rige una ley de bocas de urna? 

–Fue obra de Kirchner. Está dirigida a los grandes medios, para contrarrestar la influencia de Clarín, La Nación, la televisión. Los medios tienen prohibido difundir resultados hasta una hora después de las elecciones. El problema es que es imposible hoy. El Gobierno no puede restringir Facebook, Twitter, etc. Los partidos y el mismo Gobierno se han pasado a gastar plata en las redes sociales. Se pauta más en las redes que en Clarín. Los medios tradicionales están bastante enojados. Para lo único que sirve la ley es discriminar a los medios tradicionales versus los nuevos medios, porque es imposible restringir el tráfico de información. En la creencia de que podían controlar los medios, los Kirchner compraron grupos de medios taquilleros como Radio 10, C5N que escuchaban todos los taxistas de Buenos Aires. Cuando la gente se dio cuenta, la taquilla se derrumbó. Nadie les escuchó más. Los que están en el poder menosprecian la capacidad, la inteligencia de la gente. Cuando la información tiene sesgo oficialista se derrumba.

–La eliminación de bocas de urna es recomendada por la observadora de la OEA, (la ex presidenta de Costa Rica) Laura Chinchilla. 

–Porque tiene un pensamiento obsoleto. La tecnología hace retrógrado cualquier planteo a nivel de la ley. En las redes le van a seguir diciendo: “gana Boca 43 contra 38 de Ríver...”. Una ley no va a detener lo que se quiere difundir. En el fondo, lo que se busca es imponer una ley mordaza, una discriminación contra ciertos medios masivos, los que forman opinión. La televisión no puede difundir pero en YouTube puede encontrar toda la info. Regular ya es imposible salvo que algunos políticos sueñen en convertirse en premier (primer ministro) chino en Sudamérica.

holazar@abc.com.py

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