Hasta con música se combatió al EPP

El operativo conjunto "Py´aguapy" fue ejecutado por 1.352 militares y 2.181 policías que fueron desplegados en cinco departamentos del país afectados por el estado de excepción.

Cada integrante de las fuerzas especiales policiales y militares estaban preparados para enfrentar a los guerrilleros con potentes armas y por primera vez en mucho tiempo el apoyo logístico fue satisfactorio para tan delicada misión de desmantelamiento de una banda de secuestradores.   

Sin embargo, con el correr de los días, las tropas no conseguían su objetivo de localización y detención de los elementos de la organización criminal.   

Lo único que se acrecentaba era la desconfianza entre componentes de las mismas fuerzas públicas, tras la crisis desatada a raíz del ataque militar a la subcomisaría 27ª de Hugua Ñandu.

Entonces, ante los frustrados operativos y el inminente fracaso de la costosa operación, por lo menos las Fuerzas Armadas no tuvieron una idea más ingeniosa que combatir al EPP con música y panfletos.   

Al menos es lo que se especifica en la página 38 del informe castrense que data del 13 de mayo,  cuando "se envían músicas patrióticas por e-mail a varios medios de prensa".

Días después, 16.500 panfletos con mensajes patrióticos en español y en guaraní fueron arrojados desde un helicóptero a localidades conflictivas de la zona norte del país.

El objetivo de esta "novedosa" forma de combate a la banda de secuestradores era fortalecer las "operaciones psicológicas", según había declarado el coronel Cayo Arréllaga, director de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas.