Legisladores ganan 16 veces más que un empleado con salario mínimo

El salario mínimo mensual de un trabajador es 16 veces inferior al sueldo que percibe un senador, diputado o parlasuriano en nuestro país. El histórico de salarios de los parlamentarios y de los trabajadores, que dependen del salario mínimo, revela la diferencia abismal que existe entre ambos grupos y de los abusos que cometieron los legisladores al autoaumentarse sus ingresos.

La evolución salarial de los senadores y diputados devela que desde 1993 hasta el 2011 los legisladores en cada estudio de presupuesto se autoaumentaban sus ingresos para llegar a los G. 32.774.840; a diferencia de un trabajador que depende del salario mínimo vigente de G. 2.041.123 para sobrevivir y sostener a su familia.

En el caso de los diputados, los mismos ganaban en 1993 un monto de G. 3.648.600, sin percibir dinero por otros rubros, como “asistencia parlamentaria” o “gastos de representación”, que se fueron sumando en los años siguientes. Hoy los diputados reciben un monto que equivale a casi nueve veces al monto de 1993.

Los senadores y parlasurianos hoy perciben igual cantidad de dinero que sus colegas de Diputados, con G. 32.774.840 mensuales, con la única diferencia que en 1993 los de la Cámara Alta tenían un “salario” más alto, de G. 4.694.000, que incluía G. 1.045.400 de gastos de representación. Los senadores hoy ganan siete veces el monto de 1993. 

En el caso de los trabajadores, en el año 1993 el salario mínimo era de G. 300.000, ya en ese tiempo el legislador ganaba 16 veces más que un empleado con salario mínimo.

Los diputados y senadores no justifican el “salario de oro” que perciben cada mes por representar al pueblo. Además de los G. 5.500.000 y un plus de G. 1.500.000, G. 750.000 y G. 500.000 que reciben si forman parte de la mesa directiva, liderazgo o viceliderazgos de bancada. Con dinero público se les paga combustibles extras si lo solicitan, un seguro médico y aparte un seguro odontológico. Eso sin contar con los viajes por el mundo que realizan con pasajes y viáticos bajo la excusa de ser una “misión parlamentaria”. Con cinco años de gestión y 55 años de edad ya acceden a la jubilación. 

Acuden si quieren a las sesiones que se realizan una vez por semana. En el caso de los diputados, la mayoría no asiste a las sesiones de comisiones porque el 81% está en plena campaña. 

Los diputados tienen vía libre para que sus familiares, operadores y amigos puedan formar parte del plantel de funcionarios del Congreso y de la Justicia Electoral sin concurso.

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