“Neneco” insiste en culpar a sus “cobardes” adversarios políticos

Pese a las irrefutables evidencias en su contra, el exintendente de Ypejhú, Vilmar “Neneco” Acosta Marques (40), sostuvo desde el primer momento en que cayó preso que el crimen de nuestro compañero Pablo Medina Velázquez (53) fue ordenado por sus adversarios para desplazarlo del escenario político de Canindeyú.

https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/abccolor/X4XIYUWDX5BDVHR24CH6QVMFH4.jpg

En una conversación con ABC Color, en la reducida y lúgubre celda del Brasil donde permanece hace 179 días, el criminal incluso había calificado de “cobardes” a sus rivales y había manifestado que lo que más le apenaba era el sufrimiento de sus padres, ya ancianos, pero ni siquiera se conmovió con el dolor que le provocó especialmente a los dos hijos adolescentes de Pablo.

Vilmar Acosta Marques fue durante cinco meses el criminal más buscado del Paraguay, hasta que finalmente cayó preso en la ciudad brasileña de Caarapó, el 4 de marzo pasado.

Dos días después, el que por varios años fue prácticamente el dueño de Ypejhú y el gerenciador de todos los negocios ilícitos de la zona baja del departamento de Canindeyú fue derivado a la superintendencia de la Policía Federal en Campo Grande, la capital del estado de Mato Grosso del Sur.

Fue justamente en la moderna y supersegura base policial donde finalmente pudimos hablar cara a cara con Neneco Acosta, el asesino de nuestro compañero Pablo Medina, un par de días después de su captura.

El exintendente de Ypejhú, desde aquel entonces y hasta ahora, permanece encerrado en la celda N° 5 del subsuelo del edificio de la Policía Federal, en un sector al cual casi nadie entra y con una seguridad garantizada por nada menos que cinco portones internos, que se activan con huellas dactilares de los pocos custodios autorizados o del propio jefe de la unidad.

Sucio, ojeroso y desaliñado. Así encontramos a Neneco en la pequeña y tenebrosa celda.

Después de presentarnos, saludarle y pasarle la mano a través de los barrotes, el jefe policial que nos permitió el acceso sin cámaras ni grabadoras nos pidió que conversáramos en guaraní, para evitar que los otros tres presos de las celdas contiguas entendieran.

La primera pregunta, obviamente, fue por qué mandó a matar a Pablo. Casi como ofendido, respondió que él no tuvo nada que ver.

“Yo no fui, te juro. Fueron mis rivales políticos. Esos cobardes le mandaron matar a Pablo para perjudicarme”, dijo en un tono que sonó hasta convincente.

Pero la Fiscalía y la Policía dicen tener suficientes e irrefutables elementos, como el cruce de llamadas, le explicamos. “Yo no fui, amigo. No es cierto. No van a poder demostrar nada”, desafío.

Al hacerle notar el daño que había causado, Neneco respondió que él también sufre mucho por la supuesta persecución de la que es víctima.

Después, le hablamos de su familia. “Siento mucho lo que pasa, pero más siento por mis padres, ellos ya son viejos y están sufriendo detrás de mí. Es todo muy injusto”, remarcó.

Sobre la marcha, también le recordamos a sus dos hermanos, Víctor y Elio, asesinados a tiros el 12 de octubre de 2010 en Ypejhú, en una pelea entre bandas de narcotraficantes y de la cual Neneco logró salir con vida.

“Todavía no superé la muerte de mis hermanos. Los extraño mucho, los recuerdo siempre. Nuestra familia quedó muy golpeada”, relató justo antes de que le hiciéramos notar el inmenso dolor que le provocó él a la sufrida familia de Pablo, quien a su vez también había perdido a dos hermanos, asesinados igualmente por la mafia.

Finalmente, le recordamos que Pablo tenía tres hijos, dos de ellos aún adolescentes, casi niños.

Pero ni el sufrimiento de estas dos criaturas inocentes ni el de la viuda de Pablo lo conmovieron. Abruptamente, abandonó la conversación, retrocedió unos pasos, se alejó de los barrotes y lanzó una mirada fría, desafiante y hasta burlona.

Lo último fue la especie de consuelo que nos dio el jefe de la Policía Federal. “Ya está, ya vieron que está encerrado. De acá ya no se escapa, ya no sale, excepto para ir al Paraguay”, dijo el uniformado en aquel entonces, como vaticinando la extradición de Neneco, que ahora está por ser ejecutada, después de los engorrosos trámites que realizó el Gobierno paraguayo.

ileguizamon@abc.com.py