Sigue viva la esperanza de que Edelio y Félix vuelvan

Anoche los pobladores de varios distritos de los departamentos de Concepción y de San Pedro salieron a la Ruta 3 en Santa Rosa del Aguaray, para marchar una vez más y reclamar que haya paz en esas regiones, así como la liberación del suboficial Edelio Morínigo y del ganadero Félix Urbieta. El sacerdote Cristian Paiva calificó como inhumanos a los miembros de la FTC por manejar la supuesta muerte del suboficial con irresponsabilidad.

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Numerosos pobladores de San Pedro y de Concepción participaron en la segunda “Marcha por la Paz en el Norte”, realizada ayer. Unas 3.000 personas desafiaron la noche para salir y marchar sobre la Ruta 3 General Aquino, en Santa Rosa del Aguaray. Llevaban velas y banderas blancas como símbolos de paz pero a la vez mostraban que no se rinden ante la violencia que ejerce la banda Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Los padres de Edelio Morínigo, la esposa e hijas del ganadero Félix Urbieta, manifestaron que no pierden las esperanzas de volver a estar con sus familiares secuestrados por el EPP. Estuvieron presentes también los hermanos de Abrahán Fehr, quien murió en cautiverio. 

La marcha se inició en la parroquia local y culminó con un acto en la plaza “De la Paz”, denominada así en honor a la iniciativa local.

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La Municipalidad de Santa Rosa no estuvo ajena a la actividad y como demostración de apoyo, declaró de interés distrital la protesta.

Se dispuso de un escenario donde varios de los asistentes hicieron uso de palabra, como el intendente Esteban González (ANR), quien dijo que cuando su hijo le preguntó sobre la fallida intervención de la FTC dijo que no supo qué contestarle y que ahora “más confundidos estamos porque no sabemos la realidad”.

Luego le tocó a Rossana Oviedo, de Unidos por la Paz, quien manifestó su repudio a la “forma en que son revictimizados los hermanos menonitas que fueron liberados. Ellos no merecen ser blanco de investigaciones ni indagaciones”. 

El vocero de los menonitas, Cornelio Penner, se preguntó: “¿por qué nos secuestran, si somos gente trabajadora y sacrificada que buscamos ganar el pan con el sudor de la frente?”, y luego Liliana Urbieta, con la voz quebrada, una vez más clamó por saber algo de su padre, Félix.

El sacerdote Cristian Paiva lamentó “profundamente la irresponsabilidad y la inhumanidad de la FTC de llevar un panfleto a la familia de Edelio sin tener certeza de lo que dice en el papel, y que tal hecho, produjo más dolor”, y doña Obdulia prometió que no descansará hasta que su hijo vuelva a su casa o hasta que encuentre su cuerpo para enterrarlo.

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