Un aventurero del arte musical

Amor, desamor, política, la sociedad. Sentires, preocupaciones, cuestionamientos que atraviesan a todo ser humano, puestos en canciones interpretadas de manera sensible es lo que presenta el multifacético Christian Kent con su primer disco de estudio Perros en el cielo.

Un aventurero del arte musical
Un aventurero del arte musicalgentileza

Christian Kent se aventura y curiosea –como él mismo afirma que es mejor– en el arte en todas sus extensiones y sin pensar en líneas que separen por territorios a la actuación, la literatura o la música. Así como cada rama bebe de la otra, él se nutre de todo. Lo hemos visto actuar en películas, como Universo Servilleta y La enamorada, y ha lanzado libros, como Lieutenant, El Conde Orloff, Fábulas o El Rey del Planeta Rojo.

Ahora su talento está plasmado en las canciones que conforman Perros en el cielo, su debut discográfico producido por Gelson Briceño Lira. Las músicas fueron envueltas además por invitados como Chino Corvalán, Juan Pablo Ramírez, Hugo Valiente, María José León, Paula Rodríguez, Jeli Herrera, Meliza Redondo, José Tadeo Oliveira, Patrick Altamirano y Jonathan Piñero.

–¿Desde qué intención o inquietud nace este disco?

–Las canciones son anteriores al proyecto del disco. Fueron escritas en distintos periodos de mi vida, algunas en soledad y otras con los amigos. Con el tiempo, las inquietudes son otras. Debo a José Carvallo, guitarrista de Partes Iguales, la existencia del álbum, quien me alentó a reunirlas y llevarlas a estudio. Por una razón que está más allá de las intenciones, juntas lograron crear un universo propio. Aunque tal unidad pueda resultar a veces dispar.

–¿Por qué necesitabas hablar de los temas que tocas con las canciones? Porque indagas en relatos que van desde el amor hasta lo político-social.

–Los temas son siempre los mismos. Por ejemplo, los que usted cita en la pregunta. Pero, luego, cada uno tiene una manera muy personal e íntima de aproximarse a estos temas. Creo que traté de hacerlo con total honestidad, desde un espacio íntimo y sin caretas.

–¿Cómo definiste el universo sonoro que está plasmado en este álbum?

–Las melodías acuden de manera misteriosa. Pienso que la música está ahí y que uno simplemente la recibe lo mejor que puede. Siempre creí en la simpleza y en la claridad de las canciones. Además, mi conocimiento es limitado, por lo que no puedo darme el lujo de explorar ciertas complejidades.

–¿Qué sentimientos y emociones afloran desde tu interior durante esta experiencia de componer y grabar?

–Componer y grabar son experiencias distintas. Es la primera vez que entré a un estudio de grabación, por suerte el productor, Gelson Briceño, es un excelente profesional y una persona sensible que conoce el equilibrio justo entre la exigencia y la paciencia. Creo que la palabra es paz. Al cantar, y al componer también, uno está como suspendido en un estado de gracia. En lo que dura una canción, puedo colgar el mundo con todas sus preocupaciones en una percha.

–¿Encontrás alguna diferencia entre el proceso de escribir poesía para un libro que para un disco?

–Es distinto. En la poesía hay que encontrar la música (la armonía, el ritmo) en la palabra misma. Hay poemas que solo pueden leerse en voz alta, como los de (Rubén) Darío o los de (John) Keats, porque las palabras suenan. Y otros poemas que son más para los ojos. La canción tiene la dificultad de tener que pensar los versos en relación con los compases, pero tiene como gran ventaja la melodía, que es un hechizo, un encantamiento.

–¿Qué cosas te seducen del poder expresarte a través de las diferentes artes como el teatro, la literatura y la música?

- Creo que fijar fronteras es un inconveniente: en la literatura hay música, en la música hay literatura, en el teatro confluyen la palabra, el cuerpo, la música, el espacio. No es buena idea dejarse definir por una disciplina. Mejor curiosear, aventurarse, pintar fuera de la línea como cuando éramos niños.

–¿Qué significó el poder contar con el aporte de todos los invitados que participaron del disco?

–Un privilegio indecible. Sentía una dicha inmensa a medida que iba escuchando las guitarras, los bajos, las cuerdas, los vientos. Ojalá estos increíbles músicos puedan sentir mi gratitud y mi admiración.

–¿Qué representa para vos como ser humano tener la oportunidad de compartir tu arte con la gente?

–Hay un poema de Adam Zagajewski que dice: “Solo en la belleza creada por otros hay consuelo, en la música de otros, en los poemas de otros”. Creo que esa es la experiencia culminante en el arte, el momento en que la obra busca al público para enriquecerse con su mirada. Yo me siento agradecido por la música que estuvo conmigo siempre, quizás este disco es mi manera de demostrarlo.

victoria.martinez@abc.com.py

Fotos: Gentileza Laura Mandelik.