Aprender para progresar

Erigida a 880 km al norte de Asunción, Bahía Negra es lugar de una escena que ocurre diariamente como un ritual desde las 7:30, hora en que la bandada de 18 estudiantes indígenas irrumpe en dos aulas plurigrado, en las que todos tienen un objetivo común: aprender para progresar.

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Ni bien amanece, comienza la faena. Todo debe estar listo para ir a la escuela, esa construcción de dos aulas, en las que 18 estudiantes indígenas toman clases en la modalidad plurigrado. Chicos desde el preescolar hasta el sexto grado comparten conocimientos y se ayudan para lograr un objetivo común: aprender.

Los pequeños en edad escolar de la comunidad indígena Karcha Bahlut de Bahía Negra van a clases pese a las falencias en las que se desenvuelven, pero se destacan por ser los más dedicados, según los docentes del distrito.

Con el nuevo horario de verano, el timbre de la escuela de la comunidad indígena 14 de Mayo (Karcha Bahlut), ubicada a 15 km del centro de Bahía Negra, departamento de Alto Paraguay, suena a las 7:30, y los 18 alumnos indígenas corren entusiastas para ocupar sus lugares e iniciar una nueva jornada.

Antes eran 30; sin embargo, con la crecida atípica del río Paraguay, varias familias optaron por instalarse en otras de las seis comunidades indígenas yshir ybytoso o chamacoco que están en la zona, nos comenta la directora de la institución Freni Barras, quien también es profesora de educación inicial y primer ciclo.

Los niños aprenden en dos modestas aulas plurigrado, que fueron construidas con donaciones del Gobierno de Japón. La directora cuenta que si bien las autoridades de la Gobernación de Alto Paraguay se encargan de proveerles regularmente la merienda y el almuerzo escolar, no cuentan con cocina ni comedor, y necesitan estantes para ubicar libros y víveres, que actualmente se encuentran apilados en una esquina del aula, según lo corroboramos.

Pese a todo esto, valora la alegría con la que los pequeños asisten a las clases. “Es como un escape para ellos. Todos los niños vienen a la escuela, les gusta estudiar; hasta los más pequeñitos a veces lloran cuando les decimos que no tienen la edad”, señala con una sonrisa.

Sobre el rendimiento de los alumnos, el profesor del segundo ciclo Alejo Barras (hermano de Freni) cuenta que desde que se desempeña como maestro, “todos los alumnos que terminaron su sexto grado acá llegaron hasta la capital y no fracasaron. No podemos decir que la educación es 100 % excelente, pero sí muy buena”.

Los más dedicados 

Gladys Cáceres, directora de la escuela básica Tte. 1.º Rojas Silva, ubicada en el centro de Bahía Negra, una de las instituciones a la que los indígenas asisten cuando pasan al sétimo grado, manifiesta que entre los alumnos, “los nativos son los que más se esfuerzan. Hay más indígenas que estudian y son más dedicados. Los latinos dejan con más facilidad la ciudad para mudarse a la capital u otros puntos del país”.

En cuanto a los nativos, estos estudian y vuelven. Es el caso del Dr. Jorge Amado Payá Barboza, quien se recibió de médico general en Venezuela y actualmente ocupa el cargo de director del Centro de Salud de Bahía Negra. Él nos cuenta que actualmente en Bahía Negra hay tres indígenas recibidos de médicos. Lamentó que existan profesionales de la salud que no puedan acceder a puestos de trabajo, no porque no haya vacancias, sino porque no existen rubros suficientes.

Educación pensada “por ellos y para ellos”. El profesor Barras describe que si bien la enseñanza se basa en los materiales que cede el MEC (en castellano), las clases deben ser traducidas diariamente al idioma vernáculo yshir para que estos los asimilen.

Al respecto, José Zanardini, antropólogo de origen italiano residente en nuestro país y quien se dedica a orientar antropológicamente programas de desarrollo integral, sobre todo en el ámbito educativo para los nativos, recordó la vigencia de la ley n.º 3231 De Educación Indígena, que exige un proceso de educación a partir de sus mismas raíces “pensada por ellos y para ellos”. Señala que “los currículos deben ser específicos para cada pueblo. Esto se está elaborando (en el Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica) y para eso se están formando los maestros indígenas de acuerdo a esos criterios”, dice y a renglón seguido rescata como una necesidad fundamental la educación formal.

Es imperioso recordar que el capítulo V de la Constitución Nacional, específicamente el artículo 66, habla de la educación para los indígenas, garantizando que “el Estado respetará las peculiaridades culturales de los pueblos indígenas especialmente en lo relativo a la educación formal”.

No existe educación terciaria. En todo el distrito de Bahía Negra no existe educación terciaria. En Fuerte Olimpo, capital del departamento, solo hasta finales de 2018 funcionará la carrera de Ciencias de la Educación de la UNA, extensión de la filial de Concepción, debido a la falta de salidas laborales. “Antes estuvo activa por siete años una universidad garaje, que se encargó de formar profesionales mediocres”, según pobladores. En Puerto Casado también funcionan universidades privadas del mismo tipo.

Resta aún que el Estado paraguayo asuma desafíos en términos de garantizar a los niños indígenas una educación que respete la forma de ser de estos pueblos, partiendo del idioma y, sobre todo, una escuela digna, con todas las comodidades y la merienda escolar de calidad.

alejandra.rojas@abc.com.py

Fotos: ABC Color/Diego Peralbo.