CITAS & HECHOS

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Gilbert Keith Chesterton 

(1874-1936) Escritor británico. 

“Loco no es el que ha perdido la razón, sino el que lo ha perdido todo; todo menos la razón”.

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Friedrich Nietzsche 

(1844-1900) Filosofo alemán.

“La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas es la regla”.

Edgar Allan Poe 

(1809-1849) Escritor estadounidense.

“Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza”.

Marguerite Yourcenar 

(1903-1987) Escritora francesa.

“El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida”. 

Un asesino misterioso

Entre abril de 1888 y febrero de 1891, 11 prostitutas fueron asesinadas en la calle Whitechapel, de Londres y sus cercanías. Pero solo cinco de estos crímenes son atribuidos al mismo asesino, por sus similitudes y ejecución (cortes profundos en la garganta, mutilación del abdomen y la zona genital, y extracción de órganos), y por haber sido cometidos de madrugada en callejones adyacentes a Whitechapel. Ninguna pista o testigo condujeron jamás a la policía por buen camino para resolver esta historia. 

Lo bautizaron Jack el destripador, el misterioso personaje que nos sigue asombrando hasta hoy, tal vez porque fue el primer asesino en serie que surgió en la sociedad moderna; además del hecho de ignorar su identidad hasta la actualidad, a pesar de las numerosas conjeturas, algunas por demás descabelladas. Incluso, años después, la policía y la prensa seguían señalando a diferentes sospechosos. Así, por su habilidad con el cuchillo, pensaron en estudiantes de Medicina y carniceros, aunque también se manejó que podía tratarse de una persona ilustrada. En el listado de sospechosos figuraron el escritor Lewis Carroll, el pintor Walter R. Sickter o Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, y el nieto de la mismísima reina Victoria. También, el barbero polaco Aaron Kosminski; su compatriota Severin Klosowski, muerto en la horca en 1903, por envenenar a sus tres esposas. Otra investigación asegura haber desvelado la identidad de Jack gracias a un diario escrito entre 1888 y 1889. En sus páginas, James Maybrick, un mercader de algodón de Liverpool, confesaría ser Jack el destripador. Pero quizás uno de los nombres que ha sonado con más fuerza es el de Montague John Druitt, un joven e influyente abogado, cuyo cadáver fue hallado flotando en avanzado estado de descomposición en las aguas del Támesis un mes después del asesinato de Mary Kelly, la última víctima de Jack. También se habló de un médico —quien, supuestamente, mataba a las prostitutas por venganza, ya que su hijo murió contagiado por una de ellas— luego exiliado en Argentina. Antes de morir, confesó ser el destripador. A estos nombres se suman el del estafador Michael Ostrog, Francis Tumblety, John Pizer, William Bury, sir John Williams —cirujano amigo de la reina Victoria— y muchos otros. ¡Hasta mujeres!, como Elizabeth Williams y Mary Eleanor Pearcey. 130 años después, no es mucho más lo que se sabe hoy que a finales del XIX. La identidad de Jack sigue siendo un misterio.*

(*) Fuentes: https://www.muyhistoria.es/ - https://magnet.xataka.com/ - https://www.portalsolidario.net/ - http://proverbia.net

Recopilación:  mpalacios@abc.com.py

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