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El D. M. III

En los años previos al conflicto paraguayo boliviano, el Estado paraguayo había dispuesto el equipamiento del Ejército en materia comunicacional, pero por razones que llevan a pensar en la desidia –muy nuestra, por cierto– aquellos proyectos no fueron desarrollados hasta niveles convenientes.

Cuando sobrevino la guerra, el Departamento de Marina movilizó a varios técnicos de nuestra incipiente radiofonía, entre ellos al señor Alfonso Sa. A pedido del director del Departamento de Marina, el capitán Manuel T. Aponte, el señor Sa se comprometió a montar un modelo de radiotransmisor-receptor que debía tener las siguientes características: portátil, sencillez, rendimiento positivo, peso y volumen mínimos, y capaz de soportar las más duras condiciones de transporte e inclemencias climáticas. El propósito era lograr la intercomunicación entre comandos de grandes unidades, destacamentos, grupos de artillería, etc.

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Luego de largos y pacientes experimentos, el señor Sa consiguió un óptimo resultado utilizando dos circuitos: el Harley simple, de una válvula, y un circuito Schnell, con dos válvulas para el receptor. Una vez probado, su funcionamiento fue excelente.

El transceptor (transmisor y receptor) inventado por don Alfonso Sa constaba de un cajoncito de madera y era alimentado por pila seca. Podía ser cargado al hombro, igual que una mochila.

Para instalar la antena, “bastaba atar un peso cualquiera al extremo de un cable de campaña, hacer pasar por entre dos ramas de algún árbol y, luego, estirarlo, de manera que el otro extremo, en el que se encuentra sólidamente sujeta la antena, quedara a cierta altura del suelo. Se conecta la bajada al borde del aparato y listo”.

Sus señales eran escuchadas nítidamente desde cualquier punto del Chaco, por estaciones radiotelegráficas de Asunción. Solamente surgían algunos inconvenientes en horas nocturnas, especialmente en invierno.

Nuestro Ejército en Campaña llegó a contar con 51 equipos transceptores D. M. III (Departamento de Marina, III Sección) durante la guerra. Por otra parte, existieron 10 estaciones captadoras, rastreando día y noche las frecuencias de las estaciones de radio de las unidades militares bolivianas, cuyas comunicaciones eran descifradas por los criptógrafos.

La casa Botrell

Una casona que siempre llama la atención a los visitantes de Villa Rica es la conocida como la casa Botrell. Esta se construyó, según nos comentó don Hugo Guillermo Girala, en un predio que perteneció a un sacerdote llamado José Inocencio Gauto, cura párroco de la iglesia matriz de Villa Rica desde 1852 a 1868. Era un edificio de adobe, techos de pajas y piso de ladrillo.

A su muerte, sus parientes vendieron la propiedad al señor Roque Calvo, en 1875, quien volvió a venderla al señor Nicalás Maffey, quien, a su vez, la vendió a don Luis Bregains, en 1881, un francés muy vinculado a la sociedad guaireña de aquellos años.

El 11 de diciembre de 1881, la propiedad fue vendida a la señora Florencia Botrell, esposa del médico James Francis Henry Botrell, quien mandó demoler la antigua construcción y edificar la casona que se conserva en la actualidad.

En 1908, en vísperas de su regreso a Inglaterra, la propiedad fue vendida a don Claudio Ruiz, quien finalmente vendió la propiedad a Juana Boissiere de Balanzá, de quien pasó a la firma industrial Balanza Hnos.

Actualmente, los herederos de la señora Jannine Balanza de Boettner son los dueños; de ahí la denominación casa Boettner-Balanza.

Televisión por cable

La televisión por cable se inició varias décadas atrás en Suiza, donde las condiciones orográficas impedían la emisión normal de señales televisivas. Se originaron para transmitir señales de las estaciones de televisión abierta hasta lugares a los que no podían llegar. Estas eran transmitidas a las ciudades por medio de torres receptoras ubicadas en las cumbres de las montañas y retransmitidas hasta los hogares por medio de cables.

En nuestro país, especialmente en la capital, existen, además, canales cerrados de televisión (por cable y dirigidos). Los principales son CVC (Cable Visión Comunicaciones), que inició sus transmisiones el 15 de diciembre de 1989; TVD (Televisión Dirigida), que transmite por medio de una señal codificada en la banda de UHF y está en el aire desde el 13 de julio de 1991 (ambas emisoras de televisión pertenecen a una misma empresa), y CMM (Canal Multicanal Multipunto), canal digital aparecido en 1996. Estos, posteriormente, fueron englobados en una sola empresa cuasi monopólica.

Las empresas de telefonía celular también incursionan en el ámbito televisivo, como Claro TV, Tigo TV y, últimamente, Personal TV. En varias ciudades del interior del país también existen numerosos canales de televisión por cable.

Otra alternativa de recepción de televisión es el sistema denominado televisión directa satelital (DTH: Direct To Home), por medio del cual es posible captar directamente señales de televisión provenientes de satélites en los hogares mediante las denominadas antenas parabólicas.

surucua@abc.com.py

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