Experto vs. debutante

Un finalista recurrente frente a un novato absoluto. Francia, que alcanza su tercera final en los últimos 20 años, y Croacia, que acaricia el cielo en su máxima expresión histórica, son los responsables de la definición de la 21.ª Copa del Mundo FIFA Rusia 2018, esta mañana, desde las 11:00 (hora paraguaya), en Moscú.

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Francia ya conoce lo que es ganar un Mundial. Lo hizo en su casa, en 1998, torneo en el que dejó en el camino a Paraguay en octavos de final, en la sede de Lens, con un gol de oro de Laurent Blanc, que no fue el único de la historia de las Copas del Mundo de la FIFA como se menciona con frecuencia, pues cuatro años después se registraron tres casos más (dos en octavos y uno en cuartos) durante Corea-Japón 2002.

En el 2006, los galos llegaron nuevamente a una definición, en Alemania, pero la perdieron por penales frente a Italia, en la recordada jornada en el Estadio Olímpico de Berlín, en la que el árbitro argentino Horacio Elizondo expulsó a la estrella francesa Zinedine Zidane, por aplicar un inesperado cabezazo en el pecho al defensor italiano Marco Materazzi, quien lo había provocado verbalmente.

Su hermana, no su madre

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“Hablé de su hermana, pero no de su madre”, reconoció 10 años después de aquel episodio Materazzi al diario deportivo francés L’Equipe, aunque Zidane había alegado que se descontroló y arremetió contra su adversario al escuchar de la boca del defensor rival insultos contra su madre.

En Alemania 2006, Francia era clara favorita frente a Italia, pero no pudo sostener el 1-0 que alcanzó con un penal de Zidane, y el propio Materazzi empató de cabeza para ir a la prórroga y los tiros desde el punto penal, para que los azzurros celebraran entonces el tetracampeonato mundial.

Elizondo no actuó con inmediatez para mostrarle la roja a “Zizou”. Muchos alegan que fue informado por un colaborador que estaba observando las imágenes de la televisión, con las sucesivas repeticiones. Entonces no estaba permitido que los árbitros recibieran ese tipo de asistencia, por lo que el hecho fue tan polémico como la propia agresión y sus consecuencias. Hoy, se trata de un hecho normal, con la aparición de la herramienta tecnológica del VAR (video assistant referee, árbitro asistente de video) que fue gran protagonista en este certamen.

La Francia de hoy

Por lo tanto, esta del 2018 es la tercera final en 20 años para los franceses, candidatos a estar en este lugar desde el arranque del torneo, al contar con la plantilla más cotizada entre las 32 que iniciaron la carrera, y tener al mismo entrenador Didier Deschamps (campeón del mundo en 1998 como jugador) desde el 2012. Es así que tras no llegar a la meta en Brasil 2014, cuando cayó en cuartos de final por 1-0 ante la luego campeona Alemania (gol de cabeza de Hummels superando la marca de Varane), y tampoco alcanzar la gloria en la Eurocopa 2016, que se efectuó en Francia (derrota en la final ante Portugal que solo tuvo unos minutos en cancha a Cristiano Ronaldo, debido a una lesión), esta parece ser la oportunidad de alcanzar el punto culminante de un proceso de seis años en el que el DT galo tuvo la valentía de incorporar juventud al sector defensivo, con dos laterales de 22 años, Pavard (diestro) y Hernández (zurdo), quienes se han destacado por dinámica y calidad técnica, y están entre los mejores de sus respectivas posiciones en el torneo.

Menor que ellos aun, pero con etiqueta de crac antes de llegar a Rusia, es Mbappé (19), un velocista endiablado, que en cada corrida provoca pavor en zonas enemigas.

La franja de la experiencia y el equilibrio la conforman Pogba, Griezmann y el incansable Kanté, liderados por el sobrio y efectivo capitán Lloris. Se trata de un equipo cuya base fue la misma en cada partido y solo se modificó en una ocasión, cuando Matuidi, por acumulación de tarjetas amarillas, no pudo actuar contra Uruguay en los cuartos de final, cuando fue sustituido por Tolisso.

Y qué hay en Croacia

Francia es la imagen de la sobriedad con altas dosis de calidad y enfrentará a una laboriosa Croacia, que debió recurrir en 10 días a tres prórrogas y solo evitó los penales en las semifinales frente a Inglaterra. El esfuerzo ha sido mayúsculo, pero la presencia en la final debería ser suficiente aliciente para superar cualquier limitación física de esta nación, antigua componente de Yugoslavia, que es su primera intervención mundialista con nombre propio llegó a semifinales en Francia 1998.

Sus puntos fuertes son el portero Danijel Subašić (Mónaco); los volantes del Barcelona, Ivan Rakitić, y del Real Madrid, Luka Modrić, bien acompañados por los ofensivos Mandžukić (Juventus), Perisic (Inter Milán) y Rebić (Entracht Frankfurt), y los zagueros Vida (Besiktas) y Lovren (Liverpool).

Europa se aleja de Sudamérica

Sea cual fuese el ganador, Europa aumentará su ventaja sobre Sudamérica en Copas del Mundo conquistadas. El margen será desde hoy de 12 a 9 para los del Viejo Continente, a raíz del descalabro de las selecciones sudamericanas, ninguna de las cuales fue capaz al menos de llegar a la ronda semifinal. Brasil y Uruguay son los que llegaron más lejos, pero cayeron en cuartos de final. Los brasileños, víctimas de sus propios errores en la eficacia ofensiva frente a Bélgica, a la que acorralaron, pero no pudieron doblegar, y los uruguayos, afectados por la ausencia en un partido clave ante Francia de una de sus figuras capitales, Édinson Cavani, que se lesionó en el duelo precedente ante Portugal, provocando la muy comentada escena en la que Cristiano Ronaldo, a los empellones, primero, pero caballerosamente después (al darse cuenta de que el goleador celeste no estaba fingiendo ni haciendo tiempo) lo ayudó a llegar hasta un costado del campo en su retirada.

Antes, sin dar buena imagen, se quedaron Argentina y Colombia, en octavos de final, cada una con sus problemas y, aunque parezca contradictorio, sin superar la fase de grupo; Perú, en su retorno a la gran cita, tras 36 años, dejó muy buenas sensaciones.

Estadio con historia

El escenario de la final será un gigante rejuvenecido, el estadio Luzhniki (ver infografía de la pág 36) de la capital rusa, con capacidad para 80.000 espectadores, el mismo que en 1980 fue el símbolo de la infraestructura deportiva de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) durante los Juegos Olímpicos de Moscú. En esa época llevaba el nombre de Estadio Central Lenín, en homenaje al líder bolchevique. Fueron los juegos del boicot político de los Estados Unidos y sus aliados en plena Guerra Fría. No es difícil deducir que el Paraguay de Stroessner se plegó a la medida.

gabriel@abc.com.py

Fotos: Agencias EFE/AFP. 

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