Gustavo Köhn

Periodista deportivo. Desde 1987 trabaja en los medios de comunicación y ahora es jefe de área en Canal 13. Está al frente del Noticiero Deportivo, en dos emisiones diarias, y para marzo prepara "Deportes punto Köhn", un espacio de sucesos históricos que se emitirá los sábados. Por radio Canal 100, todas las siestas, habla de fútbol, tenis, básquetbol y otras disciplinas físicas.

¿Qué le motivó a embanderarse con los deportes?
El desafío permanente que para mí significa la competición deportiva. Fue, es, y creo que será por siempre, mi pasión mayor.
¿Existe alguna hazaña que puede considerarse columna vertebral de la historia deportiva del país?
Hay varias, sobre todo en el fútbol. Pero una para mí es inigualable hasta hoy, y tiene que ver con el tenis: la presencia de Víctor Pecci en la final de Roland Garros, el Abierto de Francia, en 1979.
Tiene una memoria privilegiada, ¿qué le iguala a un hombre común y corriente?
Los miedos y las debilidades comunes en todos los hombres. Virtudes y defectos tenemos todos, en mayor o menor escala. Al final, todos somos muy parecidos.
Ser la figura mimada de la televisión, ¿no es peligroso para enfrentar un eventual fracaso?
No me preocupa fracasar en los medios de comunicación. Me preocuparía mucho más fracasar en mi misión de hijo, esposo y padre.
¿Siente que tiene la madurez suficiente para comprender la distancia que hay entre la realidad y los sueños?
Sí, es uno de los momentos más importantes en la vida del hombre adulto. Saber diferenciar lo real de lo ideal no es fácil, toma su tiempo.
En la Argentina tienen a Evita. En Paraguay, ¿quién sería una mujer emblemática?
No creo que haya en nuestro pasado o presente una que sobresalga muy por encima de las demás.
¿Un lugar del país para volver una y mil veces?
Cualquier sector del Chaco tiene para mí una magia especial, difícil de igualar.
¿A qué político cree usted se le debe dar el voto castigo?
Hay muchos, pero me quedo con Juan Carlos Galaverna.
¿Se sufre mucho siendo perfeccionista?
Mucho, y en este país bastante más.
¿El cuadro de qué artista nacional cuelga en su sala?
Uno de mi hija mayor, Giselle, que tiene doce años, pinta maravillosamente y sueña con ser una gran artista.
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