Joyas con historia

Los materiales con los que la diseñadora uruguaya María Lasarga realiza sus joyas no son convencionales. La línea más popular, La hora del té, está compuesta por piezas creadas de porcelana antigua que, estéticamente, reproducen una imagen única y contemporánea.

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La porcelana antigua, que cuenta historias, es la musa inspiradora de María Lasarga (36), quien la transforma en joyas. Sus llamativas creaciones, resultado de la combinación de plata, color e historia familiar, son más que una pieza de adorno y fueron presentadas, por primera vez en nuestro país, en un conocido negocio gastronómico. “Hacía mucho que quería venir”, comenta. Lasarga, nacida en Paysandú, es hija de una paraguaya y vive actualmente en Montevideo.

Licenciada en Diseño Industrial, estudió orfebrería gracias a una beca en Bassano del Grappa, Italia. “Una ciudad cercana a Venecia. El curso tenía por objetivo promover la orfebrería y duró siete meses”. Si bien desde un tiempo antes ya realizaba sus piezas —su tío Gonzalo le enseñó a cortar la porcelana—, dejó su empleo en el departamento de arte de una agencia de publicidad, se animó a despegar sola y abrió su empresa en el 2010. Reconoce que fue una decisión muy difícil de tomar. De hecho, le llevó casi dos años. Se sentía muy insegura de emprender un rubro muy competitivo, debido a los productos importados. “Yo, igual, vendo en Uruguay y otras partes del mundo. Uno va buscando su estilo, su impronta. Es buscarle la vuelta para explotar bien el tema de una joya única, y cómo la mostrás o elegís el trocito de pieza que vas a engarzar. Esto también va construyendo tu estilo; que la gente reconozca tus piezas está buenísimo”.

El proceso

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Lasarga se dedicó a esta actividad porque siempre le fascinaron las joyas y, principalmente, le agrada mucho el trabajo manual. “Si bien hoy yo no realizo todas las piezas, me involucro en todo el proceso en los talleres. Me encanta hacer las cosas con las manos y fue un placer estudiar eso en Italia”, señala. Elaborados con plata, los materiales con los que realiza sus joyas no son convencionales ni piedras preciosas en general. De hecho, su línea más popular se denomina La hora del té y está compuesta por prendas hechas con porcelanas antiguas. “Generalmente, son piezas rotas, cascadas, que tuvieron otras historias y se transformaron en joyas”.

Para el diseño de una pieza o una línea, a Lasarga le gusta investigar mucho primero, trabajar con las manos y explorar piezas que no son muy vistas. Considera que este tema de rescatar piezas antiguas, convertirlas en algo nuevo y que uno las pueda llevar consigo es muy valioso conceptualmente, más allá de que sea una pieza de adorno. “Es una reformulación. Si te hiciste la joya, tiene un valor muy importante para vos; lo que fue tu familia, cuando tomabas el té con tu abuela, tu madre. Te trae miles de recuerdos. Y hacer una joya con un plato también produce eso. Si bien no es tuyo, también tiene un poquito de historia contigo, ¿no? Que está buenísimo tener”.

Momentos de inspiración

A la hora de inspirarse va buscando los momentos, porque hoy por hoy le resulta difícil encontrar el tiempo cuando comienza con los pedidos. “Entonces, me digo: ‘Esta mañana me voy a dedicar solamente a dibujar. No tengo un tiempo estipulado, si no, es imposible. Me obligo”.

Para la exposición, la diseñadora trajo unas 100 piezas, entre las que están las clásicas, con perlas, piedras, pero la de más variedad es la porcelana, porque todas las joyas son distintas unas de otras. En cuanto a sus favoritas, cuenta que tiene como periodos, rachas. “Hay momentos en los que me vuelco por los pendientes; en otros, colgantes. No tengo favoritismos”, revela.

No solo diseña para mujeres; entre sus creaciones también tiene su línea masculina, compuesta por gemelos, prendedores y llaveros. “Porque a veces, cuando se realizan piezas para todos los miembros de una familia, las mujeres eligen colgantes, anillos, etc., pero ¿qué dejamos para los hombres? Entonces, generalmente, se opta por esas piezas”.

Lasarga aspira a crecer en sus líneas de productos y que se puedan vender tanto en el Paraguay como en otros países. Hasta el momento, está satisfecha con el resultado. Reconoce que cuando viene alguien y le solicita una joya, le llena el alma. Cuenta que una persona le pidió que hiciera joyas de una fuente que era parte de la vajilla de la madre. Las hijas la atesoran muchísimo, pero no todas la pueden tener. Una de ellas consiguió la pieza y le pidió que les hiciera a todas sus hermanas un colgante. “La clienta estaba tan emocionada con eso y lo que iba a causar en su familia era tan importante. Es gratificante desde todo punto de vista. No es ‘te vendo una joya y punto’. Sabés que movilizás a través de una pieza. Estoy muy feliz haciendo esto”.

Agradecimientos

Modelo: Ale Amarilla, de PH Modelos. Peinado y maquillaje: Rommy Femenino-Masculino, centro.

mpalacios@abc.com.py

Fotos ABC Color/Gustavo Báez/Arcenio Acuña

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