LA CANASTA MECÁNICA

FAMA, PODER Y ANONIMATO.- En estos tiempos de internet, redes sociales y pleno colapso planetario es cada vez más común descubrir gente que se vuelve famosa sin talento ni oficio destacado. Peor aún, es frecuente encontrar delincuentes que gozan del éxito, el aplauso del público, y hasta pueden llegar a convertirse en presidente de la República con intenciones de enmendar la Constitución, para conseguir su reelección. Hay personas desvergonzadas que, sin mérito alguno, consiguen una banca en el Congreso o conducen un programa de televisión. Por ahí empiezan como panelistas del escándalo o rebuznan como radialistas.

La fama como éxito se ha vuelto un objetivo de las nuevas generaciones. Si se hace una encuesta a preadolescentes y adolescentes acerca de su interés en adquirir notoriedad, fama, que la gente le pida autógrafos y aplauda, podríamos llevarnos una desagradable sorpresa. La generalidad respondería que su mayor interés es conseguir fama, como pasó en una investigación de la UCLA (EE. UU.), que entrevistó a niños y niñas de entre 10 y 12 años para sondear cuál era la percepción que tenían de la fama. La mayoría afirmó su interés en adquirirla, aunque nadie mencionó una habilidad particular asociada al concepto de fama, como ser excelente en una profesión, deporte o poseer talento para la actuación.

Es comprensible que a esa edad haya un gran narcisismo y se busque ser protagonista, aunque no se tenga en claro los requisitos para ser una celebridad, como el papa Francisco, Kim Kardashian, Lionel Messi, Beyoncé, Cristiano Ronaldo (11.500.000 me gusta en Instagram), pero Selena Gómez, actriz y cantante latina, se lleva el récord (140 millones de seguidores en la misma red social).

Quienes manejan los hilos del mercado descubrieron que se puede lucrar creando falsos ídolos; celebridades que venden ropa, música y toda la tecnología más novedosa como rápidamente descartable.

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Lo que cuestionaría es que lanzan productos fraudulentos, y explotan los sentimientos y la frágil emocionalidad de la gente joven y adulta, por qué no. Al final, lo que buscamos es que nos quieran, nos acepten, nos valoren. Por algo tienen mucha llegada los reality shows que prometen convertir en grandes estrellas a personas comunes. El altruismo pierde lejos entre la fomentada necesidad de la glamorosa fama, más el bullying, o sea, el acoso manifiesto y las ofensas terribles que pueden ser lanzadas desde el anonimato, a través de las redes sociales, en los comentarios que dejan lectores de medios de comunicación. Confieso que a mí me asusta la facilidad con la que alguna gente condena y dice barbaridades desde el anonimato.

Ni la fama, ni el dinero, ni el poder ni el anonimato ponen en las personas características que no hayan estado siempre en ellas. Se puede ser prepotente sin poder, se puede cometer deshonestidad sin dinero y se puede ser muy valiente para injuriar desde el anonimato.

Si alguien tiene proyectos que mejorarán la vida de su comunidad, del mundo en el que vivimos; si tiene fines altruistas y compasivos, es deseable que tenga poder y, también, dinero. Si una persona tiene en claro sus prioridades, sus principios y sus valores, no habrá riesgo cuando entre en relación con el poder, el éxito y el dinero.

carlafabri@abc.com.py

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