LA CANASTA MECÁNICA

EL ABANDERADO, EL PERDULARIO Y LA HISTORIA.- Las banderas me causan recelo. Es cierto que las banderas inspiran patriotismo, pero no es menos cierto que suelen flamear en los frentes de guerra… de muerte. En el colegio cantábamos: Bandera de mi patria tan querida/ bandera de mi cielo guaraní/ Emblema sacrosanto de mi vida/ sabremos defenderte hasta moriiiir (letra y música de don Mauricio Cardozo Ocampos).

El alumno llevaba la bandera en un día patrio, de desfile escolar. Apareció un perdulario y le pidió su gaseosa. El alumno se la dio. Mal hecho, podía contagiarse una gripe virósica o mal aliento. El ladino tenía una cámara filmadora y le hizo unas preguntas que el alumno no escuchó bien, se abatató y respondió cualquier cosa. Cero onda, el reportero subió la imagen a la red y se viralizó en forma de bullying cibernético. No pensó que podía causar daño moral a un menor. Se piensa poco. No nos enseñan a pensar, nos adiestran para aprender datos de memoria. Supongo que se habrán burlado del muchacho en su casa, los parientes, las amistades, los compañeros en el colegio. Lo habrán amonestado sus maestras y profesores.

Cuando era chica, yo tampoco sabía responder preguntas. Más bien hacía preguntas. Era distraída, algo disléxica, pensaba responder verde y decía azul. Quizá porque pensaba verde, hojita verde, camino verde y el verde se perdía en el azul, azul pintado de azul. ¿Quién es el autor de esa canción? ¿Doménico Modugno? Volareee oh, oh… cantareee, oh, oh, oh/ Nel blu degli occhi tuoi blu/ Felice di stare quaggiú… y mi mente ya volaba hacia nuevas preguntas. Hoy sigo teniendo más preguntas que respuestas.

Nuestro sistema educativo funciona a través de conceptos mecánicos, como si la educación se tratara de un proceso industrial. La enseñanza, el aprendizaje, no debería ser un sistema de memorización mecánica de cifras, números, cantidad. La instrucción sería maravillosa si, a la par, caminaran la creatividad, la alfabetización y la curiosidad. No tenemos temor a equivocarnos en la infancia. La mayoría de nosotros ha perdido la habilidad de equivocarse. No estigmaticemos el error, porque cometiendo errores se llega a dar en el blanco.

Habrá que devolverle la dignidad al magisterio. Invertir en docentes no es gasto es inversión. Es necesario impartir un renovado adiestramiento a maestras y maestros, que les permita promover, involucrar y provocar a las mentes del alumnado, considerando que se puede estar muy involucrado en una actividad sin estar logrando algo sustancial. Enseñar es y tiene que ser una profesión creativa. Si nadie aprende es porque nadie enseña o no se enseña a aprender sino a evaluar, a estudiar de memoria datos para el examen. Una prueba tiene que dar como resultado un diagnóstico. Se tiene que incentivar la curiosidad por la historia en vez de exigir que solo se memoricen nombres, fechas, datos. Espero que escueleros y escueleras no se enteren que Voltaire decía: La parte más filosófica de la historia es dar a conocer las tonterías cometidas por los hombres. Por su parte, el Diccionario del Diablo de Ambrose Vierce define: Historia, s.: Relato casi siempre falso de hechos casi siempre insignificantes, producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios. A propósito, ¿de qué color era el caballo blanco de Napoleón? ¿Por qué el negro no es un color? ¿Cómo suena el aplauso de una sola mano?

carlafabri@abc.com.py

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