Nati Cañada "El arte lo llevo en la sangre"

Nati Cañada, retratista española de vasta trayectoria que perpetuó la imagen de Michael Jackson y otros famosos, además de personalidades de sociedad, visitó nuestro país.

ABC Revista charló con la artista, conoció su trabajo y percibió su capacidad de captar e inmortalizar personas. Sin duda, para Nati Cañada, la pintura es su pasión y su forma de vida. Llegamos puntuales a la entrevista. Al toc toc de la habitación 308 del Hotel Granados Park, sale a recibirnos Martha Manchini, quien avisó la presencia de la artista. En segundos aparece Nati Cañada de impecable blanco. Es así como luce en todas las entrevistas, a todas las presentaciones que realiza. Y no por cábala precisamente, sino porque cada que vez que vestía con este tono, se sentía bien, "respiraba mejor, me sentía cómoda", así que lo adoptó como un estilo, ya es su forma de vida, al igual que la pintura."La pintura es mi modo de vida. No me veo haciendo otra cosa. Tampoco es que quiera dedicarme a otra actividad", sostiene Cañada, mientras posa delicadamente y con mucha seguridad, dando un ángulo y otro a nuestro reportero. Es que los medios de comunicación también la buscan, sobre todo fue foco de atención cuando falleció el "Rey del Pop", Michael Jackson, ya que retrató al ídolo. "Fue una experiencia increíble", expresa al recordar el episodio. Según su percepción, el "Rey del Pop" transmitía una personalidad frágil y muy amable, muy lejos de la imagen que se veía en el escenario, de mucha energía, mucha fortaleza, seguridad. "Lo vi muy débil, quebradizo; la sensación que me dio es de pureza, hablaba muy bajito, no parecía una persona feliz", confiesa. Para ella, que su trabajo le haya permitido llegar a esto, la llena de satisfacción. No es para menos. A través de su talento pasa a la historia junto a una figura importante de la música, del mundo, porque Jackson ya es una superestrella inmortal. Las personalidades que solicitaron retratarse con ella son muchas. El rey Juan Carlos de España, por ejemplo. La reina doña Sofía, la infanta doña Cristina; Ana de Francia, la duquesa de Calabria; Vicente Fox, expresidente de México; Ricardo Maduro, expresidente de Honduras; Gonzalo Sánchez de Lozada, expresidente de Bolivia; el cantante Raphael; la modelo Inés Sastre. También el tenor Plácido Domingo, el actor Charlton Heston, Tony Curtis, Deepak Chopra, el escritor Gabriel García Márquez, la baronesa Thyssen... "Ella quedó encantada", expresa al referirse sobre las repercusiones de sus obras. Lo mismo pasó con Michael Jackson. "Mis trabajos los entrego personalmente", comenta. "Cuando fui a Neverland y esperé un poco ansiosa su presencia y reacción, quedé gratamente satisfecha al ver su expresión y cuando me lo hicieron saber, mucho más".

Lograr la perfección, captar y perpetuar a cada uno a su modo, la realidad de su tiempo, ese es quizá el valor más grande de su obra, más allá del posible valor material y emocional que cada cuadro pueda ostentar. Y es que Nati Cañada pone alma y corazón en cada trabajo que le es solicitado. "Me lleva mucho tiempo lograr que la persona quede bien real, me tomo mi tiempo y espacio", admite.

Sus cuadros reciben el denominativo de realismo mágico, por los tonos pardos, rojizos, verdes o terrosos que utiliza en óleo sobre tabla, y que cuelgan en las paredes de palacios, casas presidenciales, ministerios, instituciones, mansiones y museos de países europeos y americanos. ¿Cómo lo logra? Su trabajo se centra en una entrevista con la persona, toma de varias fotos, desde varios ángulos, capta los gestos, las miradas, las posturas, luego el resto corre por su cuenta en la placidez de su hogar en Madrid, donde le lleva meses y horas concretar un cuadro y plasmar en él los mensajes ocultos, la personalidad íntegra de las personas. Y aunque viaja muchísimo —con su llegada a Paraguay totalizó 108 viajes por todo el mundo—, eligió la capital española para fijar residencia, sin olvidar sus orígenes en Oliete, donde empezó a pintar por sus calles y plazas. "Fíjate que mi padre quería que fuera médico, y me inscribí en la carrera y la cursé, pues por aquel entonces se obedecía, pero luego creyó que tenía más aptitudes, más sensibilidad para la pintura y esta vez no se equivocó, aunque finalmente decidí ser retratista".

Desde niña respiró en su hogar el amor por el arte y la pintura, ya que su padre tenía una academia de pintura en Zaragoza. "Era muy buen retratista. Heredé su calidad artística; esto está en mis genes, lo llevo en la sangre", admite. Así comenzó una prometedora carrera profesional que ahora se resume en cincuenta años pintando con más de tres mil obras, entre las que hay variedad de estilos aunque en ellos predomina el retrato. "Me gusta pintar rostros, debe ser porque me encanta relacionarme con la gente. Soy muy extrovertida y esto representa viajar, conocer otras culturas, personalidades y además, realizar algo que me apasiona, que es pintar. Más no puedo pedir".

Nati Cañada ya pintó a numerosos artistas famosos y personajes conocidos con los que tiene multitud de anécdotas que está recopilando por escrito para más adelante poder publicarlas. Incluido nuestro país, claro está: "Me encanta Paraguay, ya llevo más de 200 retratos realizados". De hecho, en plena entrevista llegó una hermosa mamá con sus tres hijos y de una elegancia tal, incluidos los querubines. Es que la ocasión se merecía la gala. Además, Nati rescata la luminosidad de las personas. "Trato de descubrir a la persona en su totalidad y rescatar todo lo positivo que de ella emana. Quiero que al ver el cuadro digan: ‘Así me quiero ver siempre’", afirma.

Su arte es silencioso, minucioso, preciso. Deja satisfecho a quien la prefiere. Su viaje a Sudamérica no es casual; ella lo elige. Dice que prefiere trabajar en América, por el encanto, la hospitalidad, la calidez... ¡Bienvenida una vez más!  

La pintura, el retrato, es mi estilo de vida. Me gusta rescatar la luminosidad, lo positivo de las personas.

FOTOS: ABC Color/Carlos Schatebek/Gentileza de la entrevistada.
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