Mi huerta en casa

Tener una huerta en casa debería ser una práctica común, más aún teniendo en cuenta que la mayoría de los paraguayos provenimos de familias del interior que sobrevivieron labrando la tierra. Sin embargo, pocos cultivan sus propios alimentos. Tener una huerta en casa aporta una mejor calidad de alimentos, garantiza el origen y permite experimentar momentos de satisfacción al consumir lo que plantamos, con total seguridad.

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Hasta el más mínimo espacio que disponemos con acceso a la luz solar, puede ser un potencial huerto. Hay diferentes formas de hacerlo y una de las más sencillas y prácticas es usando planteras. Desde lechugas, acelgas, espinacas, frutilla y cebollita, como también tubérculos como zanahorias, papas, remolacha, cebolla, e incluso árboles frutales como acerola, el limón, ciruela, manzanos, peras y otras variedades, se pueden tener en macetas. Así también, las especias que usamos como condimentos. El secreto está en la tierra que usamos y los desechos hogareños para preparar el compost casero: la basura orgánica que generamos puede ser aprovechada para hacer el abono con algunas lombrices que aceleren la descomposición.

Nunca deben faltar cáscaras de banana y restos de aguacate, por su alto contenido de potasio, como tampoco las cáscaras de huevo, por el calcio que aportan, el resto del café molido y cualquier otro desecho vegetal.

Reciclemos botellas y otros envases, partes de electrodomésticos y pallets para nuestra huerta en el patio. Nuestra mesa se enriquecerá.

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antonella@abc.com.py

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