Patología felina

La inmunodeficiencia felina es una enfermedad viral producida por un lentivirus o retrovirus y es más frecuente en machos que en hembras, y más en gatos callejeros, explica la doctora veterinaria Gabriela de Vera.

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“El diagnóstico se realiza mediante pruebas denominadas serológicas de detección de anticuerpos, la prueba de inmunofluorescencia indirecta (IFI) y la prueba de ELISA, y también existen otro tipo de pruebas. Por lo general, su transmisión es por mordeduras, ya que el virus se disemina por la saliva de gatos infectados. También se puede dar la transmisión transplacentaria, pero es menos frecuente, o por calostro, y esto es posible solo si la hembra adquiere la enfermedad en estos estados. La otra forma ocurre por transfusión de sangre contaminada” comenta y agrega que hasta el momento no existen pruebas de que el virus de la inmunodeficiencia felina afecte al hombre, o a cualquier otra especie. Las características antigénicas y genéticas son diferentes con respecto a otros lentivirus incluidos el VIH.

En cuanto a los síntomas, la experta afirma que dependen de la etapa; existen cinco etapas: aguda, donde hay fiebre, (en esta etapa la mortalidad es baja). La asintomática que puede durar meses, incluso años, como su nombre lo dice, el animal no presenta síntomas. Linfadenopatía generalizada en la que se observa pelo opaco, seco, baja de peso, anemia y ganglios linfáticos aumentados. Es sintomática o complejo asociado a sida: comienzan a aparecer infecciones secundarias bacterianas en la boca, en el sistema respiratorio, urinario, gastrointestinal (diarreas), piel y oídos –aproximadamente el 90% de los gatos infectados muere en esta etapa–. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida: se caracteriza por adelgazamiento importante, anemia leucopenia (glóbulos blancos bajos) e infecciones oportunistas por otros virus y bacterias. “También este virus es causante de patologías oculares como uveítis”, completa la veterinaria.

“En las primeras etapas se realiza un tratamiento sintomático, durante meses, y tiene buenos resultados, pero después no responde a terapias. Se utilizan antibióticos e inmunoterapia”, explica.

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Por último, la veterinaria expone que es casi imposible predecir el pronóstico. “En condiciones óptimas, muchos gatos infectados conservan buena salud durante meses o incluso años después de la infección”.

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