Con buena luz, el vestidor cumplirá la función de dejar fuera de la vista, aunque esté junto al dormitorio, las ropas y los zapatos. También permite mantener en orden la indumentaria y objetos que llevamos como adornos y demás.
Un espejo fijo o con patas que refleje nuestra imagen de cuerpo entero nos dará una idea de cómo nos vemos antes de salir a la calle.
La buena distribución juega un papel fundamental; pensarlo por sectores bien definidos coopera con nuestra falta de tiempo. Ropa elegante, ropa de trabajo, de diversión, de verano e invierno, es una forma básica de acomodarlas. Si la persona es deportista, dará prioridad a las prendas específicas, como repisas con remeras y shorts doblados. Mientras que ciertas prendas como sacos, camisas, vestidos y pantalones se cuelgan en perchas, gracias a la colocación de soportes especiales para el efecto. Se agregan, además, cajoneras para las ropas interiores y otros accesorios. Por lo general, debajo se ordenan los calzados y en la parte superior los bolsos de viaje.
Una silla o puf aporta mayor comodidad para calzarse. Los armarios deben ser sencillos, de colores claros preferentemente y con muchos compartimientos.
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