Oferta-demanda y la necesidad de brindar opciones financieras

En Paraguay, un país con una población de aproximadamente 7 millones de habitantes, el nivel de inclusión financiera, medido como el porcentaje de individuos que tiene una cuenta en una institución financiera formal, es uno de los más bajos de la región (31%), de acuerdo a datos del Banco Mundial. Para alcanzar el rango de países comparables, este porcentaje debería estar en torno al 40%. Así, la relación entre el PIB per cápita y la cantidad de individuos con cuenta financiera muestra correlación positiva. A mayor PIB per cápita, más cantidad de individuos con una cuenta financiera.

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El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y el porcentaje de individuos que ha realizado ahorros en una institución financiera también presenta una correlación positiva. Sin embargo, el porcentaje de individuos con ahorros en Paraguay es el más bajo de la región, por los niveles de ingresos. Argentina, cuenta con un porcentaje levemente superior al nuestro, a pesar de tener ingresos relativamente bastante superiores. La cantidad de individuos con ahorros en Chile es bastante superior inclusive para sus niveles de ingresos, en relación con la región.

Cuando se observa a los individuos poseedores de tarjetas de débito, la población paraguaya, de nuevo, es la más baja de la región (15%); además, la cifra es baja de acuerdo al nivel de ingresos. Situación similar se observa con los poseedores de tarjetas de crédito.

Al considerar la cantidad de POS por 100 mil habitantes en relación con los niveles de ingresos, Paraguay se encuentra bastante atrasado. Los bajos niveles de ingresos del país denotan un menor volumen de transacciones (poder adquisitivo), lo cual es observable en el hecho de que Paraguay es el país con la menor cantidad de POS por cada 100 mil habitantes de la región. Generalmente, los mayores niveles de ingreso reflejan mayores volúmenes de transacciones, lo cual tiende a una mayor demanda de POS. Esta situación provoca que el efectivo sea el medio de pago más extendido.

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Aunado a esto, en la región, Paraguay es el país donde la mayor proporción de asalariados recibe su pago en efectivo. La cifra se encuentra muy por encima de la media regional. Así, el uso del efectivo es uno de los grandes inconvenientes para la promoción de la inclusión financiera por su extensión y cotidianeidad en las transacciones económicas. Mientras que, la promoción de los pagos electrónicos actúa de manera contraria, ya que los medios de pago digitales constituyen una herramienta clave para la promoción de la inclusión de los individuos excluidos del sistema financiero.

En Paraguay no existe presencia directa de las marcas principales como Visa y MasterCard, lo que implica un costo de licencia adicional para los adquirentes en nuestro país, que trabajan con estas marcas.

En cuanto a las comisiones cobradas a los comercios por transacciones con tarjetas de crédito, las mismas están relacionadas a los bajos niveles de penetración financiera y el tamaño de la economía paraguaya.

A nivel regional, Paraguay cuenta con una tasa de comisión máxima similar a la de Uruguay, a pesar de tener un mercado financiero y niveles de inclusión bastante más bajos. Cabe resaltar, que en Uruguay existen incentivos fiscales para el desarrollo del uso del dinero electrónico, lo cual no se observa en el Paraguay. Colombia es el país con la tasa de comisión más alta. El elevado desarrollo observado en países como Argentina, Brasil y Chile permite contar con tasas de comisión más bajas.

En relación con las comisiones de tarjetas de débito, la tasa en Paraguay es más baja que la registrada en Colombia y Perú. Estos dos países tienen niveles de ingresos por persona similares a los de Paraguay, pero la penetración financiera es más alta. Además, la tasa en Paraguay es ligeramente mayor que la de Brasil, a pesar de las considerables diferencias en el tamaño de estas economías.

Con respecto a los plazos de pago, nuestro país tiene los tiempos más rápidos de la región de 48 horas, igual a Chile y Perú. Cabe resaltar que estos dos países tienen mayores niveles de ingresos y penetración financiera que Paraguay. En otras naciones como Colombia, Uruguay y Chile, los plazos van de 3 a 30 días.

Intervención estatal e impacto en el país

En un contexto de bajos niveles de penetración financiera y volúmenes de transacciones, la fijación artificial de las tasas de interés de las tarjetas de crédito derivó en que Paraguay tenga el interés más bajo en la región. Países como Chile o Colombia, economías que han sido relativamente estables en el tiempo (al igual que Paraguay) cuentan con mayores tasas, además de tener niveles de inclusión financiera superiores.

A partir de setiembre de 2015 entró en vigencia la Ley Nº 5.476 “Que establece normas de Transparencia y Defensa al Usuario en la Utilización de Tarjetas de Créditos”. Ésta buscaba proteger los derechos del consumidor, al fijar un tope en la tasa de interés de las tarjetas de crédito.

En procesos de regulación de precios (la tasa de interés es un precio) como el de la Ley de Tarjetas, se fomenta la creación de mercados paralelos y, con ello, las personas que perdieron sus tarjetas y necesitan financiamiento lo consiguen a tasas que pueden duplicar las que pagaban anteriormente por el uso del plástico.

Para el cálculo de las tasas de interés, las entidades financieras tienen en consideración varios factores, entre ellos: costos financieros; inflación esperada; tasa de política monetaria y riesgo.

Los costos están asociados a los intereses pagados por los depósitos y los ingresos por las líneas de crédito disponibles para operar.

Por su parte, la inflación se refiere a la pérdida del poder adquisitivo de la moneda. Si ésta supera la tasa de interés nominal, la institución bancaria estaría operando con tasas de interés reales negativas, lo cual significa que los depositantes son remunerados a una tasa de interés que pierde valor en el tiempo, y el prestatario está pagando el crédito con dinero que tiene menor poder adquisitivo. Mientras mayor sea la inflación esperada, más alta será la tasa de interés nominal.

En lo que respecta a la tasa de política monetaria, en la medida que la autoridad monetaria la incremente para controlar presiones inflacionarias, se espera que las instituciones financieras incrementen sus tasas nominales.

Finalmente, el riesgo hace referencia a la probabilidad de incobrabilidad del préstamo y, por tanto, mientras mayor sea ese riesgo, más elevada debería ser la tasa de interés nominal.

La citada Ley N° 5476 estableció, particularmente, tres artículos que generaron externalidades negativas en el mercado crediticio y que se desglosan a continuación:

- Artículo N° 9: Los intereses aplicables por el uso de la tarjeta de crédito (…) no podrán exceder tres veces el promedio de las tasas pasivas promedios vigentes en el mercado.

- Artículo N° 10: El Banco Central del Paraguay (BCP) regulará el porcentaje máximo de las comisiones a ser percibidas por los operadores y emisores (…).

- Artículo N° 11: El emisor implementará un régimen de reducción proporcional de las tasas de interés al usuario, que cumpla estrictamente con sus obligaciones contractuales (…).

La implementación de la referida normativa terminó impactando en los usuarios de menores ingresos, que hasta antes de su implementación contaban con recursos adicionales para financiarse. En efecto, el grupo de menores ingresos salió del sistema formal, lo que también afectó las ventas en los comercios menores como las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).

Retroceso de seis años

Los números dan cuenta de una pérdida de G. 433 mil millones de cartera, según datos publicados por el BCP. Actualmente, la cartera está al mismo nivel que se encontraba en junio de 2014. Por tanto, el mercado experimentó un importante retroceso.

Además, con la Ley de tarjetas se produjo un quiebre estructural en setiembre del 2015. Desde esa fecha a esta parte se observó una reducción de US$ 70 millones en el monto consumido. Con esta Ley se redujo en 350.000 la cantidad de tarjetas en todo el sistema. Esta reducción denota, además, la pérdida en los niveles de formalización. Así, luego de la Ley de tarjetas se generó un retroceso de 6 años en el proceso de formalización.

Otro de los efectos generados fue la recomposición en la deuda total de las tarjetas de crédito. La observada para los plásticos clásicos se redujo, mientras que la deuda de las premium aumentó de manera acelerada. Por tanto, los agentes de mayor capacidad financiera se beneficiaron de las nuevas disposiciones que afectaron la tasa de interés de tarjetas de crédito.

Si bien la deuda de las clásicas se redujo, esto se dio debido a que el usuario de menos ingresos salió del sistema financiero formal y migró al mercado no regulado; por lo tanto, no redujo su deuda, sino que cambió la fuente de financiamiento. Estas nuevas fuentes de financiamiento tienen tasas que son ampliamente superiores a las tasas de las tarjetas de crédito vigentes hasta antes de la Ley.

El consumidor en una casa de crédito paga una tasa de interés en torno al 85% por los préstamos. En una casa de electrodomésticos, el promedio del interés se encuentra en alrededor del 100%. Esta situación no solo afectó a los usuarios, sino que también a los comercios. El mayor impacto se ha dado en los negocios de baja facturación.

Caída en comercios

Finalmente, desde la entrada en vigencia de la Ley de tarjetas, como consecuencia de la reducción de las promociones, los comercios han dejado de facturar por más de US$ 1.423 millones, equivalente a cerca del 3,6% del PIB. Por el lado de los usuarios, también se observa que la gente dejó de ahorrar unos US$ 371 millones. Esto es casi 1% del PIB. Por lo tanto, que la tasa sea fijada por el libre juego de la oferta y la demanda entre los diferentes actores contribuiría a aumentar el nivel de inclusión financiera, por ende, de bancarización en el país. Además, inyectaría dinamismo a todos los sectores de la economía. En el mismo sentido, son los proveedores del bien o servicio, en este caso las entidades financieras, las que deben competir para captar el cliente y en este proceso la tasa de interés se ajustará para hacerse atractiva.

La forma más eficiente de proteger al prestatario es a través de mecanismos donde el mismo cuente con toda la información necesaria para decidir a cuál institución financiera acudir a tomar un crédito. Esta práctica incrementa la competencia al permitir al cliente la opción de voz y salida.

El porcentaje de individuos con ahorros en nuestro país es el más bajo de la región, por los niveles de ingresos. Argentina, cuenta con un porcentaje levemente superior al nuestro, a pesar de tener ingresos relativamente bastante superiores, en tanto que en Chile es superior.

Con la Ley de Tarjetas se redujo en 350.000 la cantidad de plásticos en todo el sistema. Esta reducción denota, además, la pérdida en los niveles de formalización. Así, luego de dicha normativa se generó un retroceso de seis años en el proceso de formalización.

Baja

El uso de tarjetas de débito en el país es el más bajo de la región, además la cifra es reducida de acuerdo al nivel de ingresos de los poseedores.

Ingresos

El bajo nivel de ingresos del país denota menor volumen de transacción, y Paraguay es el de menor cantidad de POS por cada 100.000 habitantes de la región.

Efectivo

Paraguay es el país con mayor proporción de asalariados que reciben el pago de sus sueldos en efectivo. Esta cifra está muy por encima de la media regional.

Uso

El uso de efectivo es uno de los inconvenientes para la promoción de la inclusión financiera por su extensión y cotidianeidad en las transacciones.

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