Navegando entre las implicancias globales del covid-19

Después de un cierre casi total, la economía de China está lentamente reanudando su actividad, tras no haber reportado casos nuevos del covid-19 a nivel local. Las fábricas se encuentran gradualmente reiniciando la producción, las oficinas están reabriendo y los consumidores tentativamente se aventuran al aire libre y regresan a las tiendas. A medida que China levanta su cierre, Europa y América del Norte están entrando en su propio período de incertidumbre, con los gobiernos cerrando fronteras, emitiendo avisos de autocontención y prohibiendo las reuniones públicas.

En casi todo el mundo hay negocios cerrados y poca gente en la calle, por el aislamiento que se impone en este tiempo de pandemia y crisis económica.
En casi todo el mundo hay negocios cerrados y poca gente en la calle, por el aislamiento que se impone en este tiempo de pandemia y crisis económica.

Al igual que en el resto del mundo, las medidas para contener la propagación de pandemia del covid-19 golpea profundamente a todas las economías de América Latina. La mayoría de los países de la región dependen en gran medida, del petróleo y de otras materias primas, así como del turismo y las remesas, actividades que se encuentran sumamente castigadas. Los gobiernos regionales han anunciado transferencias en efectivo, subsidios de salarios y desgravaciones fiscales para ayudar a los hogares y a las empresas afectadas a enfrentar esta paralización temporal y repentina de la producción. El Banco JP Morgan espera que América Latina se encuentre entre los mercados emergentes más afectados, con una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020.

La economía global está al frente de un cambio sísmico en la forma en que las corporaciones hacen negocios debido al covid-19. En un esfuerzo por proteger a sus empleados y ayudar a evitar la propagación del virus, las compañías han promulgado rápidamente nuevas políticas. Estos pasos incluyen respaldar entrevistas en vídeo, trabajar desde casa, detener reuniones en persona, cancelar conferencias, reducir los vuelos para reuniones con los clientes, estar más en sintonía con la cadena de suministro y con qué países hacen negocios. Esta es una nueva forma radical de pensar sobre cómo debería funcionar el lugar de trabajo. La realidad actual demuestra que no hay una necesidad absoluta de que todos se congreguen en un solo lugar. Con los avances tecnológicos es posible tener un gran número, si no todos, de empleados que trabajan de forma remota.

La forma tradicional de hacer negocios está cambiando de manera drástica y acelerada. Las empresas se han visto obligadas a modernizarse e innovar, para dejar de hacer las cosas por costumbre. El brote de virus ha obligado a los líderes empresariales a repensar herramientas mejores y más eficientes para facilitar las actividades comerciales de rutina. Se observa la propagación de reuniones y entrevistas en vídeo en línea, viajes reducidos a los clientes, prescindir de conferencias físicas que también se pueden hacer virtualmente y trabajar desde casa.

El avance del coronavirus puso en alerta al planeta entero y la región no es la excepción. De acuerdo a los últimos datos que se manejaban este viernes, a nivel global ya son más de 1 millón de casos, 54.300 las muertes y más de 218.000 los recuperados de la enfermedad. En Latinoamérica, Brasil sigue siendo el que mayor número de casos confirmados registra con 8.066, seguido por Chile (3.404), Ecuador (3.163), donde el gobierno no da abasto para recoger los cadáveres, y México (1.510).

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En la presente edición, la consultora MF Economía analiza los efectos de la disrupción generada por la pandemia en los modelos de negocios y esquemas de trabajo de Paraguay. Además, presenta una serie de experiencias contadas de primera mano por referentes de sectores considerados de primera necesidad en la cadena de cobertura de necesidades de la población.

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