Una gran parte de las sociedades se constituyó en gran medida invisibilizando a las niñas, los niños y los adolescentes. De hecho, lo que se llama «infancia» es un concepto relativamente nuevo. Hasta hace muy poco, las niñas y los niños eran tratados simplemente como adultos en miniatura; eran adultos todavía no desarrollados. Así, era del todo común que tanto niños como niñas tuvieran que trabajar, teniendo las mismas obligaciones que las personas adultas.
La idea de «infancia» no existía, y no se consideraba que los primeros años de vida de una persona merecieran especial atención. De hecho, los cuentos infantiles, tan presentes hoy en cualquier casa con niños o niñas, también son un género literario de relativa novedad, teniendo apenas tres siglos de antigüedad. De forma parecida, era muy común que se vistiera a niños y niñas con la misma ropa que los adultos, ya que simplemente eran eso: adultos en potencia.
Las personas expertas en la materia están de acuerdo en que, entre otros cambios históricos, la revolución industrial tuvo mucho que ver con la evolución de la consideración hacia niñas y niños. Los avances tecnológicos permitieron que no hiciera falta que hijos e hijas tuvieran que trabajar, pudiendo así dedicar más tiempo a pasarlo bien, experimentar, relacionarse y aprender; todas ellas consideradas hoy actividades fundamentales para el buen desarrollo de la infancia.

Fuente: https://www.educo.org/blog/infancia-y-adultocentrismo
