¿Quién produce o cuál es el mejor vino?

Este artículo tiene 8 años de antigüedad
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Es la gran pregunta que muchos me hacen. La verdad es que tengo esa respuesta, ¡claro que la tengo!, pero no estoy seguro de si ustedes lectores quedarán satisfechos con mi veredicto, ya que el mismo es muy amplio y, sobre todo, precisamente, esa respuesta única que todos esperan.

Primero que todo hay que diferenciar muy bien los vinos del Viejo Mundo, una región vitivinícola con más de 3000 años de experiencia en la exactitud en dónde plantar, cómo plantar, qué plantar, cómo cosechar, cómo vinificar y cómo reconocer los resultados de los cambios climáticos. Los vinos del Viejo Mundo no son igualables, pues tienen sus propias características, con sus virtudes y defectos. Tienen también su propio estilo y puede que les gusten, como pueden que les sean desagradables, pero eso no importa. Como en todas partes, hay grandes vinos y vinos que (con las disculpas del caso) son realmente malos, por más de que la intención de sus vinificadores y enólogos haya sido la de producir un buen vino. 

Por otro lado tenemos los vinos del Nuevo Mundo, una región aún nueva y virgen, con una tradición que no va más allá de los 200 años, donde aún se sigue experimentando, casi todo está permitido y, más aún, donde no conocen todavía el verdadero potencial y riqueza del suelo en el cual se está plantando. Puede que en el Nuevo Mundo no se haya descubierto ese gran terroir que pueda darnos “el mejor” vino del mundo… Puede que esa porción de suelo esté en México, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia, Brasil, Perú, Bolivia, Uruguay o, incluso, en los Estados Unidos. Puede que ese magnífico terroir ya esté cultivado con uvas, pero puede que el varietal allí plantado no sea el correcto. Por ejemplo, ya tiene un Malbec fantástico allí en lugar de un Tannat maravilloso que acallaría a todo consumidor por su grandeza, por su textura y por ser simplemente rico. Hay demasiada diferencia de tiempo entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Hay que seguir experimentando, pero eso no quiere decir que no se produzcan buenos vinos: se producen excelentes vinos y, entre ellos, algunos de los mejores del mundo.

El mejor espumante

Cada región y país tienen lo suyo; no se pueden comparar. Cuando hablamos de vinos efervescentes, en mi cabeza no hay dudas: el Champagne es lo mejor que hay (el que proviene de la región de Champagne, en Francia) y, si el mismo pudiese ser un “Blanc de Blanc” (hecho exclusivamente de uvas blancas), Grand Cru (de un terroir ya considerado excelente) y Milessime (de una cosecha excepcional), fermentado en barrica de roble y con crianza en madera, como algunas marcas los producen, creo que no hay nada igual en el mundo.

Blancos, rosados y tintos

Cuando me refiero a un vino blanco por excelencia, como el Riesling (el rey de las uvas blancas), inmediatamente pienso en Alsacia, en sus vinos de terroir, que son de un sabor único, elegancia extrema y que perduran en el tiempo. Hablar de vinos rosados no hay dudas: de todo el sur de Francia surgen vinos excepcionales.

Cuando tocamos en tema de vinos tintos, allí sí que se complica, pero, en resumen, Borgoña, Bordeaux y el Valle del Ródano, en Francia, dan excelentes vinos. Rioja, Rivera del Duero y el Priorato, en España. La Toscana, el Piamonte y Sicilia, en Italia. Portugal tiene magníficos vinos fortificados, sean secos o dulces. Cada uno tiene lo suyo, y no es comparable, por lo tanto, no encuentro un mejor vino; todos me gustan y mucho.

En el Nuevo Mundo

De momento, algunos países se identifican con vinos de calidad: Argentina y el Malbec, Uruguay y el Tannat, Estados Unidos y el Zinfandel, Australia y el Shiraz, Nueva Zelanda con el Sauvignon Blanc. Son de una calidad indiscutible, grandes vinos y algunos con muy altos precios, igualando a los míticos vinos del Viejo Mundo, lo que me parece que quiere decir que, poco a poco, se están igualando las cosas entre estas dos grandes regiones productoras del mundo.

No hay y no existe “el mejor vino” en el mundo, existen “grandes vinos”, algunos con más o menos tradición, otros de mayor o menor costo. Existen los que consiguen altos puntajes, pero, al final de cuentas, el que decide es el consumidor, y no las revistas y los comentarios de algunos sommeliers. 

Preciados lectores, particularmente, el vino que más me gusta es un vino blanco, producido en Hungría y lo considero “el mejor del mundo”, aunque pocos lo conocen. Hay grandes vinos de importantísimas etiquetas que hasta el día de hoy no tuve el placer de degustar, más aún en una gran cosecha, así que puede suceder que nunca los pruebe y tampoco podré saber si realmente ese era el mejor vino del mundo.

¡Salud a todos! y hasta el próximo sábado.

oligayet@hotmail.com