La prisión preventiva y el principio de excepcionalidad en el Paraguay (Fin)

Claramente, la principal causa de la grave situación carcelaria fueron las sucesivas reformas que ha sufrido nuestro Código Procesal Penal sin excepción desde su promulgación.

Las causas fueron varias, pero entre las principales se pueden citar: el crecimiento de la criminalidad, la sensación de inseguridad que aquejaba a la ciudadanía, la difusión por parte de los medios de prensa y la influencia de los candidatos políticos de turno, quienes dieron a entender a la sociedad que mediante la aplicación inminente de la prisión preventiva se resolverían todos los problemas sociales.

En definitiva, estas modificaciones legislativas han significado un retroceso para la efectiva protección de principios fundamentales del proceso penal y sobre todo en la aplicación del encarcelamiento preventivo, provocando que el mismo pierda su carácter cautelar – excepcional, convirtiéndolo en una especie de “solución” a los graves problemas de criminalidad e inseguridad en las calles.

Es evidente que, aún hoy, resulta difícil aplicar y, mucho más entender, que la prisión preventiva es sin excepción una medida cautelar aplicada a una persona considerada aún inocente, ante la existencia de determinados elementos que demuestran, con cierto grado de certeza, la comisión de un hecho punible y la posible responsabilidad en él, con el único objetivo de resguardar las evidencias del caso y garantizar las resultas del juicio.

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En la lucha por acabar la criminalidad en las calles, día a día se sancionan leyes y disposiciones nuevas que reconocen derechos y garantías de un debido proceso, mediante el respeto de la libertad durante el desarrollo del proceso, sin embargo las cárceles están repletas de prevenidos, y por el contrario la sociedad sigue siendo azotada por la verdadera mano dura de la delincuencia.

Por estas razones, es necesario elaborar normas concretas, responsables y aplicables.

Respecto a la aplicación urge dejar de lado parámetros que permiten su aplicación con fines preventivos, en consideración a que se trata de una persona privada de uno de los derechos más preciados; su libertad, más importante aún, considerada inocente.

Asimismo, es imprescindible dar a conocer en forma clara el significado de la prisión preventiva como medida cautelar, tanto a la ciudadanía, a la prensa en general, políticos de turno y sobre todo a los legisladores, con el fin de que crear conciencia de que la misma no es una salida alternativa o respuesta inmediata para calmar determinadas presiones sociales.

En síntesis, resulta claro que el problema de inseguridad y el aumento de la delincuencia no se resuelven desfigurando el instituto de la prisión preventiva y propiciando su imposición en forma mecánica para algunos hechos punibles.

Esta situación muy contrariamente, aparte de lesionar principios fundamentales solo ha aumentado el porcentaje de presos sin condena y con ello ha saturado el sistema penitenciario.

(*) Abogada egresada de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” de Paraguay. Magister Legum y Doctor Iuris de la Universidad Albert Ludwigs Freiburg i. Br. – Alemania, con el tema de tesis doctoral “La reforma procesal penal y la prisión preventiva en Paraguay, Uruguay, Provincia de Buenos Aires y Alemania”. Diploma de Honor - Alumna Sobresaliente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”. Exbecaria de la fundación alemana Konrad Adenauer.

Sandra Kirchhofer (*)

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