Esta vez, por sicariato contra un miembro del clan Pavão

La captura nada menos que de un subcomisario de la Policía Nacional podría terminar de aclarar esta semana un sonado caso de sicariato ocurrido el mes pasado en Asunción. La víctima del atentado, quien sobrevivió, fue un pedrojuanino, miembro del clan Pavão.

Policías de Investigaciones de Asunción atropellan la casa donde ocurrió el atentado contra Arnaldo Jeremían Ramón Martins Recalde.
Policías de Investigaciones de Asunción atropellan la casa donde ocurrió el atentado contra Arnaldo Jeremían Ramón Martins Recalde.Gustavo Machado

El policía involucrado que fue arrestado el jueves último es el subcomisario Gregorio Cantero Guillén, de 42 años de edad, quien estaba a un día de recibir su título de magíster en gestión y administración policial.

Cantero fue, supuestamente, quien transportó en su camioneta Ford Ranger verde a los dos sicarios que actuaron en el atentado del 1 de octubre pasado contra el pedrojuanino Arnaldo Jeremías Ramón Martins Recalde (39), cuando este llegaba desde Brasil a su casa del barrio Villa Aurelia de Asunción.

Según la pesquisa del departamento de Investigaciones de Asunción, basada principalmente en el seguimiento de las cámaras de seguridad instaladas en la zona del ataque, el policía bajó a uno de los matones en un surtidor que funciona en la esquina de la residencia. De hecho, ese pistolero fue grabado en vídeo dentro del servicentro cuando compró una botella de agua, mientras esperaba la llegada de su objetivo.

El otro criminal fue dejado a unas tres cuadras, desde donde tenía que rescatar en una motocicleta al primer hombre que iba a iniciar el tiroteo.

Sin embargo, desde el principio el plan salió mal, ya que el primer sicario falló en su misión de acabar con Martins ya que ni siquiera supo controlar la pistola que utilizó.

Aparentemente asustado, el matón corrió hacia donde esperaba su cómplice en moto, pero inexplicablemente durante su escape siguió disparando en la calle sin un objetivo específico, ya que pensó que lo venían siguiendo.

Esta situación de paranoia obligó al primer criminal y al motociclista a dejar abandonado el biciclo y recurrir de nuevo al auxilio de la camioneta Ford Ranger verde, que al final fue el vehículo en el que ambos delincuentes abandonaron la zona.

Así como cuando dejó a los sicarios, antes del ataque, la camioneta fue nuevamente filmada cuando recogió a los pistoleros.

Esas imágenes son ahora las principales pruebas contra el subcomisario Cantero, quien informalmente habría reconocido su participación, pero que oficialmente se abstuvo de declarar ante el fiscal Federico Leguizamón.

Si el policía no cuenta quiénes son los sicarios a los que transportó y quién fue el que ordenó y financió el atentado, él va a asumir todas las consecuencias penales. Se expone a 20 años de prisión. Con ese panorama, el policía podría “cantar” en breve y ayudar a aclarar el caso.

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