Se burlan del ciudadano con el tema cuidacoches

La final de la Copa Sudamericana fue propicia para reabrir el viejo debate de los cuidacoches.

Se burlan del ciudadano con el tema cuidacoches
Se burlan del ciudadano con el tema cuidacochesCaló, ABC Color

Esta es una actividad informal que se remonta a los años 80, cuando veíamos que humildes excombatientes de la Guerra del Chaco, a veces hasta con su uniforme de antaño, se ponían a cuidar vehículos a cambio de una propina.

Este humillante trabajo informal para quienes defendieron a la patria pero se vieron sumidos en la pobreza, posteriormente, desapareció cuando alguna vez la ciudadanía despertó de esa indiferencia y forzó que estos beneméritos tuvieran la atención del gobierno.

A mediados de los 90 volvieron los cuidacoches, pero esta vez eran muchachones que eligieron centros nocturnos como objetivo. Jovenzuelos que se ofendían y amenazaban si la propina no era del agrado de los mismos.

PUBLICIDAD

El negocio se volvió tan lucrativo que aparecieron diversos turnos de cuidacoches.

Algunos hicieron como una suerte de posesión de territorio, como, por ejemplo, uno de los cuidacoches que se instaló a metros de la Universidad Católica en el microcentro, y que se jacta de estar hace 30 años, o sea, reivindica la figura de usucapión de un sector de la vía pública.

No hay dudas de que las autoridades del gobierno central, las municipales y las de la Policía Nacional son las responsables del avasallamiento ciudadano.

PUBLICIDAD

De la noche a la mañana pretendieron solucionar este problema con motivo de la fiesta del fútbol sudamericano y hasta recurrieron a una jueza que dictó una orden que es más de lo mismo, redundante por si sola, porque básicamente lo que señalaba la disposición judicial es que los cuidacoches debían abstenerse de cobrar a los que estacionaban en la vía pública,

La salida de esta situación a estas alturas, debería ser extrema. Tal vez se debería generar a través de una ley que restablezca la posesión de las calles a los municipios, sin necesariamente excluir a nadie.

Y para hacer efectiva esta posesión la municipalidad, en uso de sus atribuciones podrá reglamentar la presencia de los cuidacoches en la calle.

¿Qué esto implica? La inscripción de los cuidacoches, ubicación por zona, establecer un horario de trabajo regular. y control de que lo abonado –si es que el automovilista quiere hacerlo– por el cuidado del vehículo se realice a voluntad. Es más se podría cobrar a los cuidacoches por la concesión del espacio público.

En Asunción, por ejemplo, la municipalidad podría disponer que un grupo de sus ocho mil funcionarios pase a ocupar oficinas que se dediquen a todo lo atinente al control de los cuidacoches y que investiguen seriamente las denuncias de los automovilistas.

Con la excusa de que es un problema social, las autoridades no pueden seguir siendo cómplices de los delitos que se cometen a diario por un grupo de ciudadanos poco apegados al trabajo y que son entre otros, amenaza, coacción, extorsión y usurpación de espacios públicos.

ocaceres@abc.com.py

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD