Así capturaron a “Neneco” en Brasil

La detención de Vilmar Acosta Marques (39), alias “Neneco”, materializada el miércoles último en el municipio de Caarapó, fue el resultado de un sostenido seguimiento que efectuaron la Policía y la Fiscalía paraguaya, con un respaldo de la Policía Civil del estado de Mato Grosso del Sur. Tras el crimen de nuestro compañero Pablo Medina Velázquez (53), en un atentado ocurrido el 16 de octubre pasado en Villa Ygatimí, el jefe narco “Neneco” Acosta Marques, hasta ese entonces intendente del distrito de Ypejhú, decidió fugarse hacia el lado brasileño para refugiarse con sus familiares.

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La primera pista efectiva sobre el paradero de “Neneco” surgió tres meses después del crimen del periodista, en enero pasado, cuando el fiscal de Salto del Guairá Lorenzo Lezcano y policías paraguayos del departamento de Investigación de Delitos accedieron a datos de que el prófugo trabajaba como tractorista en una estancia brasileña, siempre en la zona donde finalmente fue atrapado.

En repetidas ocasiones, un equipo especial de investigación, conformado por policías paraguayos provenientes de Asunción y de Canindeyú, junto con efectivos de la Policía Militar, Ambiental y Civil del estado de Mato Grosso del Sur, efectuó cateos en los presuntos escondites del autor intelectual del homicidio de Pablo Medina.

Pero la posibilidad más concreta de lograr su captura se dio hace tres semanas, cuando un informante reveló que “Neneco” vivía en la casa de una tía, hermana de su papá, en la ciudad de Dourados.

Otra vez, los investigadores paraguayos y brasileños, comandados por el delegado de la Policía Civil Claudinei Galinari, montaron una discreta vigilancia sobre la vivienda sospechosa.

Por varios días y varias noches seguidas, los uniformados monitorearon los movimientos de la vivienda, pero lo más representativo que descubrirían sería solamente una motocicleta que siempre estaba estacionada adentro.

El biciclo llamó la atención, porque la dueña de casa, evidentemente, no la utilizaba. Entonces, surgió la pregunta de quién la manejaba.

Finalmente, entre el sábado y el domingo últimos, el mismo equipo de trabajo empezó a experimentar sentimientos de frustración, porque el objetivo no se dejaba ver.

Pero el miércoles a las 18:15, cuando toda posibilidad de atrapar a “Neneco” parecía ya esfumarse, los agentes recibieron la información de que el sospechoso había salido de Dourados en la referida motocicleta y que se dirigió a Caarapó, donde había una lazeada.

Por los designios del destino, los cinco policías paraguayos y brasileños que lo buscaban divisaron la misma motocicleta, la cual la reconocieron por su número de chapa que habían memorizado. El biciclo era manejado por un hombre con casco verde, que en principio no se asemejaba al buscado.

Luego de un breve seguimiento, los uniformados asumieron por primera vez que podrían estar ante el hombre más buscado del Paraguay, quien en cambio descubrió que estaba siendo perseguido y efectuó su última maniobra en libertad.

“Neneco”, al sentir el acoso de la Policía, bajó de su moto y subió al auto de un sobrino que justo pasaba por ahí.

Al sacarse el casco, fue plenamente identificado y reducido en plena vía pública, de acuerdo con los datos oficiales.

Aunque opuso resistencia, fue rápidamente conducido a la sede de la Policía Civil, en Naviraí, desde donde lo trasladaron a la sede de la Policía Federal, en Campo Grande.

El resto de la historia, sobre la anulación de su nacionalidad brasileña y su inminente deportación a Paraguay, deberá ser decidida por autoridades judiciales y diplomáticas, para terminar de confirmar los vínculos de cooperación entre Paraguay y Brasil.

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