Cambio en la FTC obliga al Gobierno a mostrar resultados

El cambio del comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), general de División Mario Restituto González, por el coronel Ramón Benítez, indudablemente obliga a la Policía y a las Fuerzas Armadas a generar por lo menos un resultado positivo en el combate al grupo terrorista Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ya que desde que asumió el presidente Horacio Cartes, hace exactamente un año, la violencia de la banda armada recrudeció con 27 golpes consecutivos, que incluyen los dos secuestros en curso. Aunque el actual Gobierno ya empleó casi todos los mecanismos necesarios, el norte sigue gobernado por los criminales.

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La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), compuesta principalmente por policías y militares, aunque también la integra la Senad, fue conformada oficialmente el 24 de agosto de 2013, cuando el presidente de la República, Horacio Cartes, firmó un decreto por el cual también nombró como comandante operacional al general Mario Restituto González Benítez.

El Mandatario se vio obligado a modificar una ley para autorizar la intervención de las Fuerzas Armadas solo nueve días después de que tomara el poder y siete días después de que fuera “recibido” por el EPP con una masacre en la estancia “Lagunita” de Tacuatí, donde fueron ejecutados un policía y cuatro guardias civiles.

Aunque los policías y los militares traten de aparentar que hay un trabajo coordinado, la ciudadanía percibe claramente el marcado distanciamiento entre ambas fuerzas, que queda evidenciado con los 27 atentados consecutivos que perpetraron los terroristas desde que Horacio Cartes llegó a la presidencia.

La FTC hasta ahora tampoco pudo conseguir una acción eficaz en contra del EPP y, por el contrario, experimentó dos muertes de militares, tras un operativo en un campamento de la banda criminal en un monte del asentamiento Núcleo 5 de la localidad de Arroyito, distrito de Horqueta, departamento de Concepción.

Los sucesivos cambios

Pese a los severos cuestionamientos que recibió al principio la misión conjunta, aparentemente el general Mario Restituto González y el comisario Antonio Gamarra, en aquel entonces director de la Segunda Zona Policial, pudieron trabajar coordinadamente hasta que este último fue sorpresivamente cambiado, el 30 de mayo pasado.

Gamarra estuvo casi tres años al frente de la lucha contra el EPP, primero como jefe de Policía de Concepción y después como director de la Segunda Zona, que abarca los departamentos de Concepción, Amambay, Alto Paraguay, aunque operativamente también tiene influencia sobre San Pedro.

En lugar de Antonio Gamarra había sido designado el comisario Arístides Villalba, quien permaneció en el cargo solo por un mes, hasta que fue promovido como director general de Orden y Seguridad de la Policía, puesto que ocupa ahora.

Después, subió el comisario Gerardo Sosa, otro que también tenía una experiencia importante acumulada, primero como jefe de Policía de Concepción, pero que otra vez y sin mayores explicaciones fue destituido solo una semana después de que se hiciera cargo de la trascendental misión.

El actual director de la Segunda Zona Policial, que en teoría viene a ser el segundo al mando en la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), es el comisario Pedro Leguizamón, quien lleva un mes en el norte.

Pese a los sucesivos cambios en la Policía, y ahora en las Fuerzas Armadas, la misión conjunta en la zona norte no reporta aún importantes novedades y la ciudadanía se muestra cada vez más indignada por el dominio de los terroristas.

Incidente que puede afectar la misión

La designación del coronel Ramón Benítez como nuevo comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), en reemplazo del general de División Mario Restituto González, acarrearía un distanciamiento aún más acentuado entre los policías y militares que supuestamente deberían trabajar unidos contra el EPP, debido a los serios cuestionamientos que pesan sobre el alto oficial castrense.

Benítez, quien venía desempeñándose como comandante de las Tropas Especiales del Ejército y, a la vez, jefe del Estado Mayor de la FTC, quedó “marcado” por policías después del atropello de un contingente de 300 militares a la subcomisaría 27ª de Hugua Ñandu, en la madrugada del 9 de mayo de 2010. Los militares irrumpieron a tiros en la unidad policial, redujeron a golpes a los agentes y literalmente les robaron las pistolas y los fusiles, después de rodear el casco urbano de la colonia, donde supuestamente estaba una de las líderes del EPP Magna Meza.

Sin embargo, el mismo coronel Benítez, después de hacerse cargo en el norte, aclaró que él no participó del asalto a la unidad policial en Hugua Ñandu, aunque sí fue el líder de uno de los grupos que efectuó la operación.

De acuerdo con la explicación del coronel, él estuvo al frente del grupo que allanó una fiesta de cumpleaños donde supuestamente estaba la secuestradora, a unos 1.200 metros del puesto policial, por lo que ni siquiera sabía que se iba a intervenir dicho destacamento.

“Mi orden era allanar una casa donde se hacía un cumpleaños. Yo nunca estuve en la comisaría, ni siquiera sabía que hubo un tiroteo, solo me enteré después de que concluyera aquella operación”, indicó el coronel Ramón Benítez días atrás, al momento de declarar una fluida comunicación con sus pares policiales.

“Buscar al enemigo”

El nuevo comandante de la FTC dijo que el eje de su gestión contra la banda armada será “buscar al enemigo”.

Explicó que, a partir de ahora, las tropas efectuarán incursiones más intensivas, con el objeto de ir detrás de los criminales y ya no de esperarlos en el monte, como aparentemente venía ocurriendo bajo el mando del general González.

Secuestrados

Sin dudas, que la prioridad inmediata del Gobierno es la resolución del secuestro de Arlan Fick Bremm (16) y del suboficial 2° de Policía Edelio Morínigo Florenciano (25).

El menor fue secuestrado de la colonia Paso Tuyá, en el distrito concepcionero de Azote’y, el 2 de abril pasado, luego de una balacera en la que murieron dos delincuentes y un militar.

El uniformado, por su parte, fue plagiado el 5 de julio pasado, al ser emboscado cuando se encontraba de cacería en un monte de la estancia Macchi Cue de la localidad de Arroyo de Oro, en el distrito de Horqueta, departamento de Concepción.

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