Cayó abatido otro cabecilla de ACA, pero ¿y el EPP?

La muerte de Rudy Ruiz Sosa (31), alias Teniente Rodrigo Sosa, constituyó sin dudas otro duro golpe para la precoz gavilla Agrupación Campesina Armada (ACA), que según la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) ahora opera solo con unos pocos militantes menores de edad, al mando del único cabecilla que sigue vivo, Alfredo Jara Larrea (24), alias Comandante José Villaverde. Sin embargo, la FTC, al tiempo de festejar la caída del terrorista, aparentemente se olvida de que la otra banda, Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), sigue gozando de “buena salud” y que mantiene retenido hace 10 meses a un inocente policía, cuya liberación, paradójicamente, depende exclusivamente de la voluntad de sus captores.

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Rudy Ruiz Sosa, nacido el 9 de junio de 1983 en Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, cayó abatido el 29 de abril pasado en la localidad de Tacuara, distrito de Horqueta, departamento de Concepción.

El criminal fue eliminado de un certero disparo por una columna de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que buscaba en un monte de la estancia Acapitigó a la célula de la gavilla Agrupación Campesina Armada (ACA) que había logrado huir tras los últimos operativos de enero último.

Alrededor de las 14:30, los militares del bloque gubernamental divisaron una columna que era comandada precisamente por Ruiz Sosa. Atrás de él marchaban tres menores y, supuestamente, también estaba el “comandante” del grupo, Alfredo Jara Larrea.

Siempre en la misma zona

Al ser alteados, los delincuentes reaccionaron con sus armas, lo que desató un enfrentamiento en el que cayó muerto Rudy.

Su muerte se produjo cerca de una picada en medio del monte, a 4.800 metros del punto donde el 6 de enero pasado había sido eliminados Albino Ramón Jara Larrea (23) y Liz Rocío Moraes (18), de la misma banda.

El punto exacto se halla situado a 10 kilómetros del puesto de peaje del kilómetro 81 de la Ruta V “Gral. Bernardino Caballero”, y a solo ocho kilómetros de la casa del policía secuestrado por el EPP, Edelio Morínigo Florenciano (25).

Los maleantes fueron localizados, una vez más, dentro del predio de la estancia del ganadero Rogelio Carrillo, quien era obligado a aportar un “impuesto revolucionario” a cambio de no sufrir más atentados en su propiedad.

De hecho, una de las últimas apariciones de Rudy Ruiz Sosa data de enero pasado, cuando junto con los ahora también ya abatidos Albino Jara Larrea y Alicio Florenciano Vega grabaron un video en el que exigían a Carrillo la entrega de G. 120 millones.

Con esta nueva pérdida para la ACA, la precoz gavilla quedó mucho más limitada en su capacidad operativa, ya que en solo medio año perdió a nada menos que nueve miembros.

Anteriormente, habían sido eliminados Hugo Daniel Martínez Lugo, de 23 años; Eduardo Florenciano Vega, de 21 años, y Andrés Fernández López, de 15 años, quienes cayeron en un ataque aéreo de la FTC en Arroyito, el 19 de setiembre de 2014.

Dos días después, en la misma zona, fue eliminado Marcos Ramón Ojeda Jiménez, de 20 años. En tanto que el hermano de este, Vicente Ojeda Giménez, de 26 años, fue batido el 15 de noviembre de 2014, en un allanamiento también en Arroyito.

Albino Ramón Jara Larrea, de 23 años, y Liz Rocío Moraes, de 18 años, murieron el 6 de enero de 2015 en Tacuara. Y Alicio Florenciano Vega, de 24 años, fue encontrado sin vida el 4 de febrero de 2015 en Bella Vista Norte.

Los prófugos

Según los datos de inteligencia, la banda ACA estaría compuesta ahora solo por ocho miembros, de los cuales cinco son menores.

Entre los buscados figuran Alfredo Jara Larrea, de 24 años, alias “José Villaverde”; Luciano Argüello, de 23 años, alias “Roberto Campos”; Mariano López Fernández, de 20 años, alias “Fredi Romero”, y Lidio Ramón López Jara, de 21 años, alias “Alexis Rodríguez”.

También están prófugas dos menores identificadas: Zulma Emiliana J. L., de 17 años, alias “Thania Salbamonte”, y Rosalba M., de 15 años.

En tanto que ya fueron capturados Reinaldo Zeballo Colmán (18), Gladys L. A. (17), Adrián Fernández Fernández (18), Darío Mancuello Rodríguez (26), José Luis Lima Vargas (24) y Albino F. V. (17).

Los dos supuestos reclutadores arrestados son Asterio Larrea (42) y Fermín Florenciano Vega (33).

¿Por qué resulta tan difícil encontrarlos en el monte?

La reciente muerte de Rudy Ruiz Sosa (31), miembro de la Agrupación Campesina Armada (ACA), en una operación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) que supone está cada vez más cerca el exterminio completo de la precoz gavilla criminal, prácticamente obliga a la ciudadanía a pensar entonces por qué resulta tan difícil encontrar a los integrantes del otro grupo armado, Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), si estos operan en la misma zona y en los mismos montes del departamento de Concepción.

Desde la creación de la FTC, hace casi dos años, al parecer el objetivo principal de los tres comandantes que ya fueron designados por Horacio Cartes fue siempre la ACA.

Esto se desprende de los sucesivos operativos encarados únicamente contra este grupo criminal y, literalmente, casi ninguno contra el EPP.

Para mucha gente, resulta extraño entender cómo es que los militares pueden encontrar y matar a los de la ACA y no pueden hacer lo mismo con los del EPP.

Es más, desde que se creó la FTC, el EPP incrementó su violencia en el Norte y perpetró casi sin oposición dos secuestrados, el de Arlan Fick Bremm, por quien cobraron 500.000 dólares en efectivo, y el del policía Edelio Morínigo Florenciano, quien sigue retenido hasta hoy día.

¿No les conviene?

La población, que antes atribuía a una falta de voluntad política la imposibilidad de desbaratar este grupo criminal, ahora más bien opina que hay intereses económicos creados en torno al combate al EPP, según las reflexiones que se leen en las redes sociales, por ejemplo.

Entonces, ¿se podría deducir que a los responsables de la lucha contra el EPP no les conviene que termine esta banda?

Como detalle no menor se puede considerar que actualmente la FTC gasta casi un millón de dólares por mes en el Norte, entre sobresueldos, viáticos, combustible, alimentos y los famosos “gastos reservados”.

Composición actual

El actual brazo armado del EPP opera desde el año 2005, al mando de Osvaldo Daniel Villalba Ayala, de 32 años, alias “Alexander”; Manuel Cristaldo Mieres, de 32 años, alias “Santiago”, y Magna María Meza Martínez, de 32 años, alias “Lety”.

Otros cabecillas son Liliana Elizabeth Villalba Ayala, de 33 años, alias “Anahí”; Alejandro Ramos Morel, de 41 años, alias “Jota”; Esteban Marín López, de 30 años, y Antonio Ramón Bernal Maíz, de 23 años. En total, serían 18 delincuentes.

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