Cocaína se “paseaba” por seis países de Sudamérica

El operativo “Austral” de la Senad, que derivó en la incautación de 448 kilos de cocaína en Itapúa y en la intervención del aeródromo ilegal de la familia D’Ecclesiis en San Pedro, permitió además confirmar que Paraguay sigue siendo uno de los principales puntos de tránsito de la droga que usualmente termina en Europa, Asia o África. El esquema incluye vuelos mensuales por seis países.

El operativo “Austral” (palabra que quiere decir punto geográfico ubicado en el sur) duró nueve meses, desde el inicio de las investigaciones hasta los cuatro allanamientos que se hicieron el sábado 28 de octubre pasado.

Agentes especiales y policías que integran la Unidad de Investigación Sensible (SIU) de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) intervinieron el departamento sureño de Itapúa una estancia de José Leandro Oviedo, donde se incautaron la droga y cayeron presos cinco miembros de la red; un aeródromo privado en el municipio de Coronel Bogado, utilizado supuestamente para el embarque de las sustancias, y una residencia en Encarnación, perteneciente al prófugo Jorge Figueredo Burgos.

En el departamento norteño de San Pedro, concretamente en el municipio de Santaní, fue cateado un aeródromo perteneciente a la familia del diputado colorado Freddy D’Ecclesiis, registrado a nombre de una de sus cuñadas.

La Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) confirmó que el establecimiento funcionaba de manera ilegal y anunció su cierre, ya que en el hangar fueron halladas siete presuntas narcoavionetas, de las cuales, con matrícula ZP-BOO, una ya venía siendo vigilada.

La Senad y el Ministerio Público confirmaron que esta red, dirigida desde prisión por el exfutbolista Víctor Hugo Gaona Burgos, seguía utilizando una vieja ruta aérea de tráfico que se inicia con la compra de la cocaína en Colombia (por la calidad superior a la producida en Bolivia). Luego la nave hacía una parada para reabastecimiento en Perú y retomaba vuelo a Bolivia, donde cargaba más cocaína o se reabastecía de nuevo de combustible. Desde Bolivia, las narcoavionetas aterrizaban en el Norte del Paraguay, donde otra vez recargaban combustible antes de descargar la mercancía en el Sur de nuestra nación, en el aeródromo de Coronel Bogado o en otras dos pistas clandestinas ya identificadas.

Si ya había compradores esperando, la cocaína era llevada directamente a Argentina o Uruguay para su venta. Ya con el dinero en su poder, el piloto argentino Daniel Guategui (prófugo) regresaba a Coronel Bogado, dejaba el dinero a los patrones, se quedaba con su parte, y la narcoavioneta era enviada para ser escondida en el hangar de los D’Ecclesiis.

Esta banda operaba solo como “pasamano” de la cocaína, no es que la acopiaba, como otros grupos, según los investigadores.

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