¿El “Robin Hood” paraguayo o un simple oportunista?

Carlos Daniel González Mallorquín (30), el chofer de Prosegur que se fugó, supuestamente, con G. 1.850 millones, protagonizó uno de los robos más insólitos registrados en el país, ya que no precisó de un solo disparo y también porque olvidó dentro del mismo blindado otro caudal de G. 4.559 millones. Sin embargo, la historia adquirió más peculiaridad luego de que el hombre se entregara y revelara que “solamente” se llevó G. 600 millones y que además repartió el botín “entre los pobres”. Pese a su coartada populista, que convenció a más de uno, el empleado “infiel” tendrá tiempo para recapacitar en una celda de la penitenciaría nacional de Tacumbú.

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El móvil fue dejado en el sitio por el chofer de la firma, Carlos Daniel González Mallorquín (30), quien hasta minutos antes estaba de turno junto a un portavalores y dos custodios, quienes bajaron en el local de la Essap justamente para retirar un caudal.

Luego de la denuncia, policías, funcionarios del Ministerio Público y empleados de Prosegur llegaron al lugar y constataron el hecho. Dos horas después, el mismo vehículo fue escoltado hasta la base de la empresa, sobre la avenida Artigas, donde se hizo el conteo del dinero que quedó dentro de la caja fuerte.

Gran sorpresa causó la revelación de que dentro del rodado había nada menos que 4.559 millones de guaraníes, 1.700 dólares y 2.600 pesos argentinos, un caudal muy superior el monto supuestamente llevado por el chofer “infiel”, que fue de 1.850 millones de guaraníes, según la denuncia de la empresa.

El caso llamó la atención de la ciudadanía, no solo por el millonario botín, sino por la peculiar forma en que fue consumado el robo.

Al día siguiente, la Policía allanó la casa de Carlos González, en Villa Elisa, y detuvo a su esposa Julia María Aurora Cáceres Quiñónez (30), y al padre de esta, Óscar Victorino Cáceres Portillo (63). Sin embargo, no había rastros del dinero.

“Me decepcionó como esposo y como hombre”

González Mallorquín, presionado por las declaraciones de su esposa, quien dijo que su marido le decepcionó como esposo y como hombre, finalmente se entregó el jueves de madrugada en la comisaría 11ª Central de Arroyo Seco, en Villa Elisa, de donde fue llevado para un diagnóstico médico en Emergencias Médicas y amaneció en un calabozo de Investigación de Delitos.

El jueves de mañana, el chofer “infiel” rompió el silencio y, al tiempo de admitir el robo, justificó su acción. Reveló que no planeó el ilícito, sino que se dio el momento y que lo hizo.

También acusó a la empresa Prosegur de explotar a sus empleados y de hacerlos trabajar en un régimen esclavizante.

Dijo que actuó solo y que no se llevó los G. 1.850 millones que denunció la empresa, sino que “solamente fueron como G. 600 millones”.

Asimismo, manifestó que todo el dinero lo repartió “entre los pobres, en el Mercado 4 y San Lorenzo”.

Finalmente, pidió perdón a su familia y se mostró consciente de su situación procesal.

Su familia alegó un supuesto fanatismo religioso como probable causa de su acción, ya que es militante de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Más allanamientos

Más que como una estrategia de investigación, la Policía allanó otras viviendas en un intento por ejercer presión sobre Carlos González para que revelara dónde guardó el dinero, ya que su coartada de que distribuyó el efectivo no se la creen los investigadores.

Esta vez, las casas allanadas fueron las de su padre, Basilicio González (55), y la de su hermano menor, Luis Alfredo González Mallorquín (24), situadas en el barrio Pa’i Ñu de Ñemby.

Justamente ambos familiares del chofer de Prosegur quedaron detenidos por varias horas, por disposición del fiscal Osvaldo Caballero, ya que había indicios de que lo encubrieron.

Pero esta hipótesis de la Fiscalía pronto perdió fuerza y se tuvo que rever la medida, con lo que padre e hijo recuperaron su libertad, el viernes de mañana.

Finalmente, el Ministerio Público procesó al hombre por tres delitos: hurto agravado, apropiación y lesión de confianza, con lo que se expone a 10 años de prisión.

Paralelamente, el abogado José Domingo Almada, de Prosegur, anunció que presentarán una querella adhesiva contra el ahora exempleado.

¿Dónde está la plata?

Luego de tantas vueltas en esta insólita historia, la Fiscalía, la Policía y la misma ciudadanía se siguen preguntando cuánto fue lo que realmente robó el chofer y dónde está la plata.

Si es que en realidad repartió el dinero, sería un pintoresco caso similar a “Robin Hood”, pero si es que el caudal sigue guardado y esperando ser utilizado, estamos ante un simple oportunista.

ileguizamon@abc.com.py