Esperanzadora conclusión de la investigación

A 18 días del asesinato del periodista de ABC Color Pablo Medina Velázquez (53) y de su acompañante Antonia Maribel Almada (19), la Policía y el Ministerio Público aparentemente cerraron de manera auspiciosa y esperanzadora el círculo investigativo. A través de elementos técnicos y de campo prácticamente irrefutables, comprobaron la responsabilidad del intendente de Ypejhú, Vilmar “Neneco” Acosta Marques (39), como autor intelectual, y de su hermano Wilson (43) y del sobrino de ambos, Flavio Acosta Riveros (29), como autores materiales del atentado. Sin embargo, las circunstancias que preceden al crimen ahora derivaron en el apartamiento del fiscal titular de la causa.

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El departamento de Investigación de Delitos de la Policía presentó el jueves último en la ciudad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, un informe conclusivo preliminar del caso del doble homicidio registrado en la siesta del jueves 16 de octubre pasado en el distrito de Villa Ygatimí.

Mediante un rastreo de llamadas, se pudo situar a Vilmar, Wilson y a Flavio en los momentos más importantes de la planificación del crimen, el seguimiento al corresponsal de ABC Color Pablo Medina, el momento justo del ataque y hasta en la reunión que sucedió a la consumación del hecho.

Sin embargo, aún resta la captura de los principales involucrados y, eventualmente, conseguir una confesión de algunos de ellos para dar oficialmente por aclarado el caso que conmocionó a todo el país y a la opinión pública internacional.

La pesquisa, en cambio, no resultó fácil y mucho menos lo es ahora. Durante el curso de las diligencias, se produjeron varios episodios que alteraron el rumbo de la investigación, como el apartamiento del fiscal titular de la causa, Néstor Cañete, por resolución de la Fiscalía General del Estado.

El citado funcionario, desde el mismo día de la investigación, en la escena del crimen, fue severamente cuestionado por la familia del comunicador, porque supuestamente incurrió en graves negligencias en el levantamiento del cuerpo y además actuó con prepotencia y desconocimiento del protocolo, según los datos suministrados.

Filtración de datos

A todo esto se sumó el hecho de que la funcionaria de la Fiscalía de Curuguaty, Patricia Stanley, que fue asistente del fiscal Cañete, había sido estaba relacionada sentimentalmente con el abogado Vicente Alderete, defensor del intendente de Ypejhú Vilmar Acosta Marques, el principal sospechoso del caso, lo que supuestamente facilitaba las filtraciones de informes sobre procedimientos y, por ende, la fuga del intendente.

Pero la gota que colmó el vaso de agua fue la fuerte presión política de los opositores hacia el gobierno de Horacio Cartes, ya que principalmente los liberales recordaron y denunciaron que fue el mismo fiscal Néstor Cañete el que había solicitado el sobreseimiento provisional de “Neneco” Acosta y de su padre, Vidal Acosta González, en una causa por doble homicidio que también investigó y publicó nuestro compañero Pablo Medina.

Esta investigación periodística, que data de hace tres años, sería el origen de las amenazas que recibía Pablo de “Neneco” y que ahora derivaron en su muerte.