Exterminar al EPP debe ser prioridad

Aunque es cierto que existen muchas otras urgencias por resolver en nuestro país, el nuevo gobierno que va a tomar el poder el 15 de agosto próximo, tras ganar las elecciones de ayer, debería plantearse como una de sus principales prioridades la exterminación del grupo criminal EPP. Este es un momento clave para dar la estocada final a los criminales. Pero si otra vez no hay voluntad, preparémonos para otros cinco años de terrorismo en la zona Norte, donde los criminales gobiernan a su gusto en un área de 200.000 hectáreas, de las cuales solo 30.000 hectáreas son todavía montes vírgenes.

Con el ataque con granadas y disparos efectuado el sábado 7 de abril pasado contra una patrulla de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), el grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) completó 127 atentados, desde su primera aparición en 1997, aunque en aquel entonces bajo la denominación de la banda de Choré.

De esos 127 golpes, 69 fueron cometidos desde el día en que Horacio Cartes había ganado las elecciones presidenciales, hace exactamente cinco años.

Durante la era Cartes, que concluye en cuatro meses, el EPP asesinó a 22 civiles, a 11 militares y a 9 policías. Esta cifra no incluye al suboficial presuntamente fallecido Edelio Morínigo Florenciano, cuyos restos nunca fueron hallados.

Además, en el actual periodo presidencial hubo ocho secuestros, que fueron los de Arlan Fick (liberado tras el pago de 500.000 dólares), Edelio Morínigo (presuntamente fallecido), Robert Natto y Érika Reiser (alemanes asesinados) y Abrahán Fehr (ultimado y enterrado).

PUBLICIDAD

La lista sigue con Franz Wiebe (liberado sin pago de rescate), Félix Urbieta (presuntamente fallecido), Franz Hiebert (liberado tras el pago de 500.000 dólares) y Bernhard Blatz (liberado tras el pago de 750.000 dólares).

Un momento clave 

El último enfrentamiento entre el EPP y la FTC se produjo en un monte de 600 hectáreas, que ya incluye la porción de 25 hectáreas sobre la cual está asentado el cerro Guaraní, en el distrito de Arroyito, departamento de Concepción, a solo 8.500 metros de la base de operaciones del bloque de seguridad, situado por su parte en el kilómetro 79 de la Ruta 5.

Una publicación de ABC Color de hace ocho años ya advertía que dicho cerro era el aguantadero principal del EPP, pero nunca nadie hizo nada.

PUBLICIDAD

Una ventaja para el nuevo gobierno que va a tomar el poder es que este es un momento clave para acabar con el EPP. Resulta que el primer anillo del grupo armado está diezmado después los últimos combates contra la FTC, especialmente por el desmantelamiento del campamento de los criminales y la incautación de importantes evidencias y equipos que usaban estos últimos.

Ahora que el EPP se encuentra debilitado en cuanto a logística y que todas sus posibles guaridas alternativas están controladas, nuestras tropas deberían llevar a cabo una ofensiva definitiva y sacarse ya de encima el peso que representa un flagelo como este.

Una instancia política 

La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), comandada por los militares, pero integrada también por policías y agentes especiales de la Senad, fue creada mediante un decreto firmado por el propio Cartes, ni bien este asumió la Presidencia de la República, luego de que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) perpetrara en Tacuatí un quíntulpe homicidio de “bienvenida” al entonces nuevo mandatario.

Desde entonces, el bloque de seguridad ya tuvo siete comandantes militares, que fueron el general de división Mario Restituto González Benítez, el general de brigada Ramón Hernesto Benítez Amarilla, el coronel Raúl Erit Salinas Alonso y el general de brigada Martín Carlos Cáceres Ríos. Después asumieron el general de brigada José Ramón Alvarenga Jara, el general de brigada Julio Gerardo Brugada Brizuela y el actual, general de brigada Héctor Alcides Grau Domínguez.

La diferencia es que el cargo de Grau ahora es comandante del Comando de Operaciones de Defensa Interna (Codi), que es una instancia militar de la cual a su vez depende la FTC.

El Codi es un frente independiente, que fue creado especialmente para no tener que depender operativamente del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada, pese a que utiliza a los componentes de estas tres fuerzas, sino que obedece directamente órdenes del comandante de las Fuerzas Militares y del presidente de la República.

Sin embargo, una falencia en la organización de la fuerza que combate al EPP es no tener hasta ahora una instancia política a la cual responder antes de llegar al propio presidente de la República, ya que es poco conveniente que el general Grau, por ejemplo, tenga que dejar el teatro de operaciones y presentarse ante el Mandatario cada vez que se tenga que elevar un informe o llevar a cabo gestiones administrativas.

Lo más factible sería poner al frente, por ejemplo, al ministro de Defensa (que no tiene otras funciones resaltantes) o al ministro del Interior, para que uno de ellos sea el fusible político que tenga que responder por el éxito o el fracaso de las tropas desplegadas contra los terroristas.

Así, la presión mediática estaría dirigida a una de estas autoridades y los combatientes militares y policías se sentirían un poco más tranquilos en el ejercicio de sus funciones.

En esta nueva era política que empieza en Paraguay, el Gobierno tendría que empezar a asumir la responsabilidad política de la lucha en el Norte y, de ese modo, dar un voto de confianza y tranquilidad a las tropas operativas.

Solo 30.000 hectáreas de montes

Un recorrido visual del mapa satelital, con la aplicación de Google Earth, permitió entender que el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) gobierna a su antojo, casi sin oposición de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), en una superficie total de 200.000 hectáreas en la zona Norte del país.

La zona de influencia del EPP consiste en una especie de triángulo que se forma entre los tramos de la Ruta 5 y la Ruta 3, pasando por los distritos de Horqueta, Arroyito, Yby Yaú, Azote’y y Tacuatí. 

Los cuatro primeros municipios corresponden al departamento de Concepción y el último al departamento de San Pedro.

El territorio controlado por el EPP abarca también el cauce del río Ypané, que es el que divide el Primer Departamento del Segundo Departamento.

Si consideramos solamente este triángulo, encontramos que de esas 200.000 hectáreas, solamente 30.000 hectáreas son aún montes vírgenes, es decir, escenarios ideales para campamentos (ver mapa de la página siguiente).

Por ejemplo, el perímetro donde se produjeron los dos enfrentamientos consecutivos y el posterior desmantelamiento de un campamento del EPP consta de apenas 600 hectáreas, que ya incluye una porción de 25 hectáreas en la cual está asentado el cerro Guaraní, que desde hace una década sirve de refugio a los criminales.

Siempre en el mismo territorio, se encuentra otro espeso monte de 750 hectáreas donde fue secuestrado el policía Edelio Morínigo Florenciano, al norte del último punto donde fue detectado el campamento terrorista.

El ataque aéreo ejecutado por la FTC, contra un supuesto campamento del EPP, que el final resultó ser una cortina de humo de los militares, se llevó a cabo en un monte de 250 hectáreas, cerca de la Ruta 3.

Solo basta con hacer un recorrido visual del mapa para darse cuenta también de que la mayor parte de los terrenos lindantes con los montes espesos son amplios descampados, generalmente tierra de pasturas, en los que obviamente cualquiera podría ser detectado. Eso sí, el monte donde estuvieron últimamente los terroristas es muy enmarañado.

1. CERRO GUARANÍ 

El campamento principal del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) funcionaba a 1.500 metros de la punta del cerro Guaraní, en el distrito de Arroyito, departamento de Concepción. El enfrentamiento contra la FTC sucedió a 150 metros del campamento y las caletas de los terroristas fueron detectadas a otros 250 metros de distancia, en el mismo monte de 600 hectáreas.

2. SECUESTRO DE EDELIO 

Siempre tomando como referencia el cerro Guaraní o la zona de campamentos del EPP, hay 10.000 metros en línea recta hasta el lugar de donde el 5 de julio de 2014 fue secuestrado el policía Edelio Morínigo Florenciano. La captura del uniformado se produjo en un monte de 750 hectáreas, siempre en jurisdicción de Arroyito. Nunca más se supo nada de él.

3. ATAQUE AÉREO 

Desde la zona de campamentos del EPP, se recorren 16.000 metros en línea recta hasta el monte de 250 hectáreas donde se produjo el ataque aéreo de la FTC contra un supuesto escondite del EPP, pero que terminó siendo una cortina de humo. Aquella maniobra militar fue un montaje para disimular las dos derrotas consecutivas sufridas días antes en combates contra el grupo criminal.

ileguizamon@abc.com.py

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD