Fiscalía acusa a ocho policías por robo a Prosegur

La fiscalía pidió juicio oral y público por robo agravado para ocho policías procesados por el robo del dinero de Prosegur. Según esta empresa de seguridad el monto de lo sustraído asciende a G. 1.840 millones. Los jefes policiales inclusive fueron imputados por tres hechos, los cuales son negados tajantemente por los mismos. No obstante, entre recusaciones y amenazas a fiscales se presentó la acusación.

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Los fiscales Blanca Agüero, Nelson Ruiz, Luis Said y Augusto Salas realizaron una conclusión de un trabajo investigativo que tiene como raíz el robo a un camión de caudales de Prosegur, hecho ocurrido el 19 de febrero pasado.

Esta empresa denunció que se robaron G. 1.840 millones, pero el acusado por este hecho (Carlos González Mallorquín, exchofer de Prosegur) asegura que el monto no superó los G. 600 millones.

Este caso derivó en otro, que paradójicamente salpicó a policías y es lo que fue investigado por este grupo de fiscales que ya presentó su escrito conclusivo a la jueza de Lambaré Isabel Bracho.

El escrito de acusación da cuenta de que en las primeras horas del 21 de febrero pasado, el oficial Hernán Zelaya, de la comisaría 5ª metropolitana se comunicó con el suboficial Hugo Vigneaux de la comisaría 7ª Central con sede en Ñemby.

Zelaya le manifestó al policía que en su barrio, Pa’i Ñu de Ñemby, estaba el dinero robado. Específicamente en la casa de Basilio González, padre del chofer de Prosegur.

Una hora después se encontraron en la comisaría de Ñemby.

Allí armaron un grupo con el oficial Yoni Mereles y los suboficiales, Antonio Alcaraz y Pablo Díaz.

A las 2:30 aproximadamente, los policías irrumpieron en la casa de la familia González Mallorquín, con sus respectivas armas de fuego en la cintura.

“Los agentes citados procedieron a buscar el dinero por toda la casa, encontrándolo guardado en dos bolsones, de los que se apoderaron”, explica la acusación.

Paralelamente González se entregaba en la comisaría de Arroyo Seco.

Añade sobre el mismo punto, el escrito de acusación: “Antes de salir de la casa, los acusados amenazaron a Basilicio González con las armas de fuego que portaban en la cintura y le exigieron así que no contara nada de lo ocurrido. Luego subieron a la patrullera de la comisaría 7ª de Ñemby y a otro vehículo particular en el que llegaron al lugar, procediendo a repartirse el dinero sustraído”.

Del monto robado, la acusación solo hace referencia que Vigneaux dejó la suma de G. 90 millones en la casa de su hermana.

Dos días después, en hora de la siesta, el comisario Díaz comentó al jefe de Investigaciones de la comisaría que tenía conocimiento de que se realizó un procedimiento irregular y le ordenó que traiga a Vigneaux junto a él.

Vigneaux fue traído desde la sede social de la cooperativa de Ñemby y llevado hasta el dormitorio de Díaz, en donde también estaba el comisario Ayala. “Luego de 20 minutos de haberlo intimidado y violentado físicamente para que indique el lugar donde llevó el dinero, salieron de dicha habitación”, dice la acusación.

Paralelamente, por orden de Díaz, el suboficial Gustavo Cabañas retiró del poder de Zelaya una mochila que contenía varios fajos de billetes de G. 100.000.

“Gustavo Cabañas volvió a la comisaría y como no encontró a Yoni Alberto Díaz Aranda, este le ordenó que entregue dicha mochila al comisario Osvaldo Ayala Meza, quien ya estaba en conocimiento de todo y al recibirlo lo guardó en su habitación”, refiere parte de la acusación.

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