Hay que disolver la FTC

La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), bloque conformado por militares y policías, tendría que ser disuelta lo antes posible. El presidente de la República, Horacio Cartes, al momento de crearla seguramente creyó que sería la solución contra el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Sin embargo, en solo cuatro años provocó el recrudecimiento de la violencia en el norte, que la semana que pasó sufrió el séptimo secuestro justamente durante el actual Gobierno.

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Es más que obvio que los militares y policías no pueden trabajar juntos. La supuesta Fuerza de Tarea es cada vez menos conjunta, ya que cada uno actúa por su lado o simplemente no se hacen caso o no quieren hacerse caso.

El secuestro del menonita Franz Hiebert Wieler, de 32 años de edad, ocurrido hace exactamente una semana en la colonia Santa Clara del distrito de Tacuatí, es una prueba más de que los organismos de seguridad no cumplen con su rol en el norte.

Es más, el plagio se produjo en la misma zona donde hace dos años fue capturado el también menonita Abrahán Fehr Banman, de quien nunca más se supo nada, y del punto en el que se pagó el rescate por Arlan Fick Bremm, el joven de Paso Tuyá que permaneció nueve meses en cautiverio, entre el 2 de abril y el 25 de diciembre de 2014.

Si la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) no hubiese abandonado su destacamento en la colonia Santa Clara, tal vez la reacción tras este último secuestro hubiese sido mucho más rápida y efectiva, no con tres horas de demora como denunciaron los propios colonos.

Dicho destacamento, que recién ahora fue reactivado, está a menos de tres kilómetros del lugar donde fue emboscado Franz Hiebert Wieler, quien regresaba a su casa a bordo de su tractor recientemente comprado y estirando una maquinaria agrícola que acababa de prestar de otro menonita.

Ambas máquinas fueron incendiadas por los criminales, que habrían sido cinco hombres y una mujer.

La improvisada y acelerada conformación de la FTC se había dado hace cuatro años, luego de un quíntuple homicidio del EPP, también en Tacuatí.

En vez de reducir los índices de violencia desatados por el EPP, la FTC provocó más violencia en el norte al enfurecer más a los criminales.

Un rápido recuento estadístico revela que en los 16 años de vigencia del EPP, antes de la creación de la FTC, se produjeron 58 golpes, entre ellos 25 asesinatos y cuatro secuestros.

Pero desde que los militares y policías combaten supuestamente unidos al EPP, hace cuatro años, esta banda armada consumó 62 atentados, mató a 40 personas y cometió siete secuestros.

Los plagios aún activos son los del policía Edelio Morínigo Florenciano, el menonita Abrahán Fehr Banman, el ganadero Félix Urbieta Ramírez y lo último fue el del otro menonita Franz Hiebert Wieler.

Evidentemente, no es productivo hacer operar juntos a los militares y policías. 

Por el bien de la sufrida gente que vive en el norte del país, se debería intentar poner en funciones de manera unilateral a cada fuerza o bien retirar del teatro de operaciones a los militares o a los policías, pero juntos solamente provocan más violencia. 

Además, es evidente que no van a poder contra el autodenominado EPP, porque cuatro años fueron más que suficientes para ver si iban a tener resultados.

El actual brazo armado del EPP

El actual brazo armado del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) tiene al menos 17 miembros conocidos, aunque también hay por lo menos media docena de criminales que todavía no fueron identificados.

La estructura criminal sigue siendo liderada por Osvaldo Daniel Villalba Ayala, Manuel Cristaldo Mieres, Magna María Meza Martínez y Liliana Elizabeth Villalba Ayala, en ese orden.

Los tres primeros tienen 34 años de edad y la última 36.

Osvaldo y Magna son supuestamente pareja, al igual que Manuel y Liliana, según datos de inteligencia.

Después, los “soldados” conocidos por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) son Lucio Silva (58) y sus hijos Samuel Silva Cáceres (24) y Jorgelina Silva Cáceres (21), así como Esteban Marín López (33) y los hermanos Antonio Ramón Bernal Maíz (26) y Feliciano Bernal Maíz (19).

La nómina prosigue con Domingo Ovelar González (21) y el matrimonio conformado por Rubén Darío López Fernández (35) y Ladi Siqueira Krauze (33). 

Los últimos incorporados fueron los hermanos Luciano Argüello (25) y Benicio Argüello (23), e igualmente las hermanas Leticia Jara Larrea (18) y Zulma Emiliana Jara Larrea (19).

El único que formó parte del brazo armado del EPP y que fue capturado es Noel Adalberto Ovelar González (32), alias “Matungo”, de quien hay fotos en el campamento del grupo.

 

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