Marito y la seguridad

Una brutal ola de asaltos y homicidios en casi todo el país recibió al nuevo gobierno. Pero teniendo como parámetro el esperanzador primer discurso del nuevo presidente de la República, Mario Abdo Benítez, se puede asumir que la seguridad va a ser una de sus prioridades.

Sin embargo, la base de una buena gestión en esta área será el desempeño correcto de los hombres elegidos para cada uno de los organismos de seguridad.

El nuevo ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor Tommasi, por lo menos tiene un buen discurso. Es un político nato. De hecho, su cargo lo amerita. No necesita ser un técnico, porque para eso tiene a sus viceministros: el Seguridad Interna, Hugo Antonio Sosa Pasmor; y el de Asuntos Políticos, Juan Francisco Villalba Ydoyaga.

El exjuez Sosa Pasmor, de entrada, cometió una tremenda imprudencia al prometer cargos a sus adherentes, antes siquiera de asumir el puesto. Él debería ser el hombre operativo del ministro Villamayor, el nexo con la Policía. Por otro lado, al menos tiene experiencia como gerenciador de la justicia, y eso puede ayudar a entender la idiosincrasia del policía paraguayo y a combatir la desesperante corrupción que hay en la referida institución, cuyo comandante sigue siendo el comisario general Bartolomé Gustavo Báez López.

La Policía, por su lado, tiene en su organigrama dependencias estratégicas que pueden colaborar con una buena gestión, como la Secretaría de Prevención e Investigación del Terrorismo (Seprinte), la Unidad de Investigación Sensible (SIU) –ambas manejadas por la Embajada de Estados Unidos– y el moderno y costoso departamento de Inteligencia, conocido como Sistema Bravo.

Del otro viceministro, Villalba Ydoyaga, no hay muchos antecedentes de trabajos en materia de seguridad, pero no por ello debemos restar crédito a su designación. El joven abogado, quien es un activo militante de la política partidaria colorada, tiene la obligación de hacer funcionar como se debe la dirección general de Migraciones, cuyo nuevo titular es el que venía siendo concejal de Mariano Roque Alonso Julián Agustín Vega Insfrán.

Migraciones será fundamental en la lucha contra el crimen organizado que acapara nuestras fronteras y al cual se refirió Marito en su discurso. Si esta institución reduce la corrupción de sus funcionarios, podría bajar el índice de criminales internacionales con cédula paraguaya.

El ministro de Defensa Nacional, Bernardino Soto Estigarribia, ya ocupó el mismo cargo en el gobierno anterior y, como general retirado, conoce el manejo de las Fuerzas Armadas de la Nación.

En teoría, no tendría problemas gozar de la lealtad del comandante de las Fuerzas Militares, y este, a su vez, de los comandantes del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

El Comando de Operaciones de Defensa Interna (Codi), que maneja la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), también tiene que ser exigido al máximo por Marito. Esta instancia militar tiene la obligación de exterminar al grupo criminal EPP, para no quedar en la historia como otro de los gobiernos derrotados por los terroristas del Norte.

Arnaldo Euclides Giuzzio Benítez, además de combatir el narcotráfico y suprimir las organizaciones internacionales, debe enfocarse también en eliminar la corrupción interna en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad).

En el Sistema Nacional de Inteligencia (Sinai) quedaría como ministro Esteban Aquino Bernal, quien venía siendo el viceministro. Su última y reciente acción más conocida fue el injusto traslado de varios policías de una comisaría de Lambaré que cometieron el imperdonable pecado de no reconocerlo como autoridad y de pedirle sus documentos de identidad.

Si la economista María Epifanía González de Rodríguez se muestra tan pasiva y encubridora en su cargo de ministra de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad), como lo fue su antecesor, no hay muchas esperanzas de que se terminen los grandes agresores del sistema financiero, como el prófugo Darío Messer.

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