Nueve policías muertos por el EPP, pero hablan de “abigeos”

El Ejército del Pueblo Paraguayo demostró, una vez más, que no les teme a las débiles y repetitivas amenazas del Gobierno. Inexplicablemente, cada vez que los secuestradores atacan, el Ministerio del Interior minimiza la situación e intenta hacer creer que se trata de abigeos. Pero ni aunque fueran simples cuatreros los autores de los golpes y mientras las autoridades sigan tratando de desviar la atención, más policías seguirán muriendo en manos de los cobardes miembros del EPP. Si de una vez por todas no se adopta una postura firme y radical, los delincuentes segarán más vidas.

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El atentado ocurrió 43 kilómetros después del centro de Horqueta y 13 kilómetros antes del centro de Yby Yaú, en el departamento de Concepción. Los secuestradores planificaron fríamente el ataque, ya que llamaron la atención de los empleados de la estancia efectuando disparos, para que justamente los trabajadores se comunicaran con la Policía.

Ante los incesantes disparos que hacían los criminales en el monte, los peones de la estancia “La Paz” llamaron al celular de uno de los agentes de la comisaría 20ª de Cuero Fresco, quien junto a sus camaradas ya se encontraban en la comisaría 13ª de Arroyito, ubicada a pocos kilómetros del sitio y donde pasan las noches, precisamente ante el temor de ser atacados en su precaria unidad.

Los uniformados de orden público acudieron a la zona del tiroteo en la patrullera 131, aunque escoltados por otro móvil con elementos de la División Táctica y Rural (Ditar) de Concepción, quienes también están acuartelados en Arroyito.

Pero en un tramo del camino interno de la estancia, antes del portón principal de acceso al casco central, fueron emboscados y atacados por los desconocidos, que actuaron en grupo desde el monte.

Los policías fueron baleados, presuntamente, con escopetas, fusiles y pistolas, por lo que no tuvieron tiempo para defenderse.

El suboficial 2° Domingo Melgarejo Benítez acusó un balazo en el cuello al intentar bajar de la patrullera, mientras que otros de sus compañeros resultaron heridos, entre ellos el suboficial principal Tomás Alberto Acosta Romero, el suboficial primero Édgar Efraín Cuevas Miskinik y el suboficial ayudante Isidro Torres Garay.

Intentaron hacer volar las patrulleras

Aunque los policías después respondieron al fuego, no se hallaron indicios de algún herido en el grupo criminal.

Recién al día siguiente del ataque, cuando llegaron a la zona el comandante Aldo Pastore; el director de Apoyo Técnico, Juan Pino, y el jefe de Policía local, Antonio Gamarra, se detectó una granada a presión que fue dejada en el camino, como para que la patrullera pisara el artefacto, detonara y matara a todos los policías.

Cambio de estrategia

Tras el fallecimiento del suboficial Domingo Melgarejo Benítez, el noveno asesinado por el EPP, el Ministerio del Interior, una vez más, trató de minimizar el ataque al atribuirlo a un grupo de abigeos, desconociendo así la obra de los miembros del EPP.

Pero aunque la mayoría sabe, y hasta los propios policías, que fue otro golpe de los secuestradores, las autoridades intentan desviar la atención y así amortiguar las críticas por su ineficacia.

Si es que las cosas continúan igual, si no hay un cambio de estrategia en el combate al EPP, la Policía seguirá perdiendo a sus hombres.

ileguizamon@abc.com.py