Ocho muertes de policías tienden a quedar impunes

El Ejército del Pueblo Paraguayo, que adoptó el distrito de Azote’y, Concepción, como su nueva base de operaciones desde hace algunos meses, mató al octavo policía desde que opera como banda armada en el norte del país. Esta vez, el ataque con francotiradores se produjo desde un monte, frente a la comisaría 14ª de la citada ciudad, sobre la Ruta III. El atentado fue tan bien planeado que dejó casi sin posibilidad de reacción a los uniformados, ya que simultáneamente asesinaron a Eusebia Maíz, tía de dos fusileros del grupo de criminales y quien aparentemente los traicionó.

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Sin embargo, casi simultáneamente, otro equipo del EPP atacó desde un monte a policías que hacían un retén frente a la comisaría 14ª de Azote’y, a la altura del kilómetro 382 de la Ruta III “Gral. Elizardo Aquino”.

En principio, se creyó que los fusileros dispararon desde un vehículo que justo pasaba por el lugar en ese momento, pero luego se confirmó que solo fue coincidencia, ya que el conductor, quien se presentó ante la Policía, aceleró la marcha al escuchar los disparos.

Las nuevas víctimas del EPP fueron el suboficial 2° de Policía Víctor Alexis Acosta Galeano (25), quien murió recién el jueves al mediodía en el Hospital de Policía “Rigoberto Caballero” de Asunción, tras ser declarado con muerte cerebral.

Su compañero, el suboficial mayor Felipe Nery Escobar Gómez (40), también fue baleado, pero se encuentra estable.

Este último ataque del EPP se cobró la vida de otro policía, el octavo desde que opera el actual brazo armado.

Si el nuevo Gobierno sigue con la misma política endeble de lucha contra los criminales, los atentados no solo contra policías, sino también contra civiles seguirán ocurriendo.

Otros uniformados asesinados

27 de agosto de 2005: El suboficial inspector de Policía Andrés Ceferino Brítez (35) murió al ser acribillado por el EPP, dentro de un monte del Cuarto Escuadre de la Colonia Maracaná, distante a unos 25 kilómetros de la localidad de Nueva Durango, departamento de Canindeyú. El hecho ocurrió a las 07:30. El entonces jefe de la subcomisaría 26ª de Nueva Durango, suboficial mayor Rodolfo Acuña Centurión, relató que recibieron una denuncia de vecinos que vieron entrar al monte a dos sujetos vestidos con uniformes de camuflaje y armados con fusil M-16, pistola y revólver.

Acuña acudió a verificar el sitio acompañado del suboficial Brítez, pero apenas se introdujeron en el bosque fueron interceptados por los maleantes, quienes empezaron a disparar contra los uniformados. Cuatro de las balas impactaron en el cuerpo de Brítez, quien falleció en el lugar. Ante tal situación, Acuña retrocedió mientras los delincuentes se apoderaron del fusil, la pistola, el cinturón, las botas y la billetera del agente fallecido, antes de desaparecer.

7 de febrero de 2006: El suboficial 1º de Policía Óscar Antonio Noceda Sosa (30), de la comisaría 15ª de Puentesiño, fue muerto de 27 balazos por dos fusileros del EPP que lo emboscaron a las 07:00 en una calle de la Segunda Zona del asentamiento Sótano, en la mencionada localidad del departamento de Concepción. El policía estaba vestido de civil y a bordo de una motocicleta Kenton Trail. El asesinato de Noceda obedeció directamente a una venganza del grupo armado, ya que solo un día antes encabezó un operativo que derivó en la detención de colaboradores de la banda cuando transportaban víveres, municiones y explosivos hacia el campamento, en una camioneta Toyota Bandeirante, con chapa AOF 810, propiedad de la Organización Campesina del Norte (OCN). Los arrestados fueron el ahora secuestrador prófugo Alejandro Ramos Morel, alias “Jota”; el dirigente labriego Isidoro Bazán González; Celso Sebastián Zárate Cardozo, hermano del abatido Gabriel Zárate Cardozo; Pablo Román Cristaldo Mieres, hermano de Manuel Cristaldo Mieres; Viviana Elizabeth Villalba Ayala y María Rosa Villalba Ayala, estas últimas hermanas de Carmen Villalba, presa en el Buen Pastor, y de Osvaldo Villalba, “comandante” del EPP.

21 de abril de 2010: El suboficial ayudante de Policía Joaquín Agüero Benítez (26) falleció de certeros disparos efectuados por francotiradores del EPP, dentro del predio de la estancia “Santa Adelia” de la localidad de Arroyito, departamento de Concepción. Junto al agente, fueron ultimados también el capataz Francisco Ramírez y los peones brasileños Jair Ravello y Osmar Valiente. Estas cuatro personas ingresaron al monte detrás de pistas dejadas por supuestos abigeos, pero que en realidad eran restos de carne abandonados por los criminales, que faenaron un animal para proveer de alimento al campamento que habían montado y donde fue localizado un stand de tiros. Las víctimas, que estaban sobre caballos, fueron recibidos a balazos cuando se acercaron a pocos metros del puesto cubierto por uno de los tiradores de la banda. Tras la balacera, los delincuentes deshicieron su escondite.

 

17 de junio de 2010: Los suboficiales ayudantes de Policía Lilio Ramón Giménez Dávalos (23) y Carlos César Cardozo Santacruz (23) fueron ejecutados a primeras horas de la mañana por el primero anillo del EPP, en medio de un espeso monte en la zona de Kurusu de Hierro, departamento de Concepción. Los dos agentes integraban una patrulla encabezada por el comisario Elizardo Rojas, en aquel entonces jefe de la FOPE. El departamento Antisecuesto había localizado con coordenadas precisas el nuevo campamento de los criminales y se planificó una incursión para rodearlos y atraparlos. Pero llamativamente, los comandos de la FOPE, previa orden, se adelantaron y no esperaron que llegaran al sitio los especialistas en inteligencia, que debían orientarlos. Fue así que rápidamente los suboficiales Cardozo y Santacruz se encontraron cara a cara con los malvivientes, quienes los ejecutaron a sangre fría y robaron sus armas y uniformes tácticos. Al escuchar los disparos, los demás policías corrieron para auxiliarlos, pero también fueron recibidos a balazos. Tras varios minutos de enfrentamiento, fue descubierta la guarida de los criminales, donde se encontraron computadoras, cámaras, ropas y hasta fotos recientes de los secuestradores.

21 de setiembre de 2011: El primer anillo del EPP acribilló a los suboficiales 2º Vicente Ignacio Casco Vargas (30) y Salbador Fernández Fernández (28), al tomar por asalto la subcomisaría 10ª de Capitán Giménez, en el kimómetro 53 de la Ruta V “Gral. Bernardino Caballero”, a 12 kilómetros del centro de Horqueta, en el departamento de Concepción. La gavilla irrumpió en la unidad desde un monte que da hacia la parte posterior. El agente Vicente Casco estaba sentado en un sillón, y al ver llegar a los delincuentes, se encerró en la oficina de guardia y llegó a pedir socorro dos veces a través de la radio. Luego fue obligado a salir y baleado con una escopeta, aunque murió desangrado luego de varios minutos de agonía. Posteriormente, los secuestradores detonaron bombas en la oficina de guardia y en el dormitorio de los policías. Salbador Fernández fue tomado al intentar escapar por atrás, fue puesto boca abajo en el piso y ejecutado con disparos en la espalda, con una pistola calibre 9 mm. Un automóvil Volkswagen Gol estacionado en el lugar y hasta un perro fueron a su vez rociados a tiros. Cuando llegaron otros uniformados de las comisarías 13ª de Arroyito y 3ª de Horqueta, además de comandos de la FOPE, se desató un feroz enfrentamiento que duró media hora, pero al final los delincuentes lograron escapar, dejando minada con bombas una zona boscosa por donde huyeron.