¿Policía “gatillo fácil” o psicópata con delirios?

El policía “gatillo fácil” Ramón Bernal Gamarra, de 28 años, se dio por detenido el viernes último, 15 días después de que ejecutara a sangre fría de un balazo en la frente al joven Atilio Recalde Filártiga, de 21 años, quien cometió el “pecado” de presenciar la actitud prepotente y cobarde del uniformado. Este, en total estado etílico, se jactó de su condición de agente para amenazar a los empleados y clientes de una bodega de Coronel Oviedo. En una actitud aún más indignante, sus allegados alegan que “le pudo pasar a cualquiera”.

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El suboficial 2° Ramón Bernal Gamarra prestaba servicios últimamente en la subcomisaría 10° del Potrero Guayakí, dependiente de la Jefatura de Policía de Caaguazú.

El agente desarrolló toda su carrera policial en medio de constantes desórdenes familiares, que incluyeron violencia doméstica, peleas callejeras y hasta intentos de homicidio, según había declarado la fiscala Lourdes Soto.

De acuerdo con los informes recabados por los investigadores, no hace mucho el suboficial ya había protagonizado una gresca con su suegro. La pelea incluso derivó en disparos de escopeta.

Por otro lado, los mismos camaradas del agente sostuvieron que Bernal se “transformaba” cada vez que ingería bebidas alcohólicas, lo que evidentemente desencadenó la tragedia en la bodega de Coronel Oviedo, aquella fatídica noche del 26 de setiembre pasado.

De hecho, en el video grabado por uno de los clientes de la bodega y que después prácticamente recorrió el mundo, se puede llegar a escuchar claramente cuando el efectivo se jacta de su condición, mientras empuña su arma de fuego.

“Chéko la policía, che la autoridad”, se escucha decir al uniformado en la impactante grabación, que captó el momento en que este ejecutó al joven Atilio Recalde Filártiga, quien ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar y, literalmente, murió con las manos en los bolsillos, ante la vista atónita de los presentes.

Aunque su condición de policía le permitía portar un arma de fuego, aún estando fuera de servicio, resulta absolutamente inconcebible que Ramón Bernal Gamarra se valiera de su pistola cada vez que tenía un altercado y más aún que se paseara con ella estando borracho.

Al ver las trágicas imágenes de la ejecución del joven Atilio Recalde Filártiga, muchos realmente pusieron en duda que este sea un nuevo caso de “gatillo fácil”, ya que dicha denominación se atribuye generalmente a uniformados en servicio activo que reaccionan desmedidamente en un procedimiento.
Sin embargo, el caso del suboficial Bernal es totalmente opuesto, ya que además de estar libre, andaba con su pistola en la cintura y tomando cerveza.

Los testigos dijeron que el policía desenfundó su arma luego de que le negaran la venta de alcohol, justamente porque ya estaba provocando desmanes en el negocio.

Lo peor es que el policía remató al joven que nada tenía que ver en el problema. Atilio estaba en la vereda, con las manos en los bolsillos y ni siquiera llegó a dirigirle la palabra a su agresor, quien después huiría cobardemente de la escena y se refugiaría hasta verse acorralado.

Provocó la destitución de jefes policiales

El asesinato perpetrado por el suboficial 2° Ramón Bernal Gamarra, quien dijo estar arrepentido, provocó también la destitución de la cúpula policial del departamento de Caaguazú, que inicialmente habría intentado minimizar la situación.

Sin embargo, la aparición del video del crimen, que circuló en todas las redes sociales, prácticamente “obligó” a las autoridades a dedicarse a buscar al uniformado, quien cayó el viernes último.

Inmediatamente después, el jefe de Policía local, Crio. Princ. Germán Aguilar, y el jefe de Orden y Seguridad, Crio. Princ. Obdulio Diarte Molas, fueron remplazados por Antonio Martínez y Silvio Penayo, respectivamente.

Indignante alegato de político

El político colorado de Carayaó Guido “Chacho” Romero, quien intermedió para que el policía Ramón Bernal Gamarra se entregara, finalmente terminó por desatar más repudios contra su amigo, ya que intentó justificar el crimen con un argumento más que absurdo e indignante.

“No fue por odio ni nada, fue por el alcohol. Ni siquiera le conocía al joven. No sabía lo que hacía, dijo”, comentó a una radio.

“Ojalá los periodistas y los policías sepan que le puede pasar a cualquiera. Cualquiera puede ser asesino o puede ser asesinado”, sostuvo.

Después añadió que “no sé quién es más asesino: el que cerró las puertas del (supermercado) Ycuá Bolaños o un simple policía que cometió un error”, manifestó. Las reacciones en las redes sociales fueron en masa.

ileguizamon@abc.com.py