Por ser menor de edad

Rodrigo Florentino Maciel Samudio tiene actualmente 21 años. Hace una semana fue condenado a ocho años de prisión por haber matado de tres puñaladas a una madre de familia para robarle su celular. Su cómplice, Bartolomé Franco Leguizamón, de 24 años, recibió una sentencia de 26 años, por manejar la moto. El detalle que atenuó la pena de Rodrigo es que cuando cometió el homicidio era menor de edad. ¿Debió ser juzgado como adulto?

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Era el 17 de junio del año 2014, y Liz Teresita Arzamendia Ferreira, de 31 años de edad, acababa de bajar del ómnibus y caminaba hacia su casa del barrio Vista Alegre de Asunción, luego de una jornada de trabajo en el Senasa. Estaba a punto de reencontrarse con sus padres y sus hijos.

Sin embargo, antes de llegar fue interceptada por dos asaltantes que se movilizaban en moto. El que manejaba era Bartolomé Franco Leguizamón, quien tenía 21 años. El que bajó para atacar a la mujer fue Rodrigo Florentino Maciel Samudio, a quien le faltaban ocho días para cumplir la mayoría de edad, es decir, los 18 años.

Rodrigo hirió gravemente a Liz Teresita, subió a la moto y Bartolomé aceleró la marcha. Ambos escaparon con un teléfono celular como botín.

Liz Teresita caminó unos metros, pero antes de llegar a su vivienda cayó desvanecida. Agonizó otros pocos momentos y expiró sin llegar a dar ese último abrazo a su familia.

La captura de los delincuentes 

El seguimiento que hizo la Policía al teléfono Samsung Pocket robado a Liz Teresita fue clave para localizar y atrapar al dúo que cometió el mortal asalto y a otras personas. Fue el 25 de junio del 2014, una semana después del asesinato de Liz Teresita y justo en el día en que Rodrigo Maciel cumplía 18 años de edad.

El procedimiento se realizó en Lambaré, en una casa del barrio San Isidro, que años antes fue escenario del homicidio de un conocido asaltante de la misma familia, en medio de una pelea por la repartija de un botín. La misma vivienda fue allanada varias veces por agentes antidrogas.

Además de Rodrigo Florentino Maciel Samudio, en el lugar también cayeron su concubina, que tenía 17 años, y su cómplice directo, Bartolomé Franco Leguizamón, entre otros.

Después se supo que la gavilla vendió el teléfono robado por G. 50.000. Es decir, eso costó la vida de la joven madre.

Los juicios y las sentencias 

En diciembre del año pasado se acabó el juicio que se le hizo al conductor de la motocicleta, Bartolomé Franco Leguizamón, quien recibió una sentencia de 26 años de cárcel, una de las más elevadas por este tipo de crímenes.

En la misma diligencia fue condenado a tres años de cárcel el joven Alejandro Nicolás González, quien tenía 18 años cuando ocurrió el homicidio y fue el que vendió el teléfono celular de la víctima.

Finalmente, hace una semana acabó el otro juicio que se le hizo al autor material del crimen, Rodrigo Florentino Maciel Samudio, quien fue juzgado como menor de edad, bajo las condiciones legales que le favorecieron porque en el momento en que mató a Liz Teresita aún no había cumplido los 18 años. 

Así, el autor del cobarde asesinato se salvó, por los solo ocho días que faltaron para ser juzgado como un adulto, de ser sentenciado tal vez a una pena incluso más elevada que le aplicaron a Bartolomé. Rodrigo recibió la pena máxima establecida en Paraguay para los menores de edad.

¿Es justo este tipo de justicia?

El hecho de que el “motochorro” Rodrigo Maciel fuera condenado a solo ocho años de cárcel, simplemente porque aún no cumplía la mayoría de edad cuando cometió el asesinato, reabre el debate acerca de que si es justo o no este tipo de fallos que se aplican en Paraguay. El homicida va a salir libre cuando tenga 26 años, con toda una vida por delante, y tal vez seguirá delinquiendo.

Para cuando Rodrigo salga de la cárcel, los recuerdos de aquel triste día seguramente van a seguir aún frescos en la memoria de los familiares de Liz Teresita.

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