Primera crisis de seguridad en el Gobierno de Marito

Hace exactamente una semana, el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, publicó en su cuenta de Twitter los logros en su primer mes de gestión contra el narcotráfico y el crimen organizado, algo que de hecho es su obligación, porque durante su campaña prometió hacerlo.

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Por ejemplo, se jactó de la captura del supuesto terrorista libanés Assaad Ahmad Barakat, que fue concretada en Brasil. También mencionó el decomiso de porciones de cocaína en los aeropuertos, aunque al parecer no le dijeron que eso sucede casi siempre.

Escribió sobre el hallazgo de dos cargas de marihuana en el Chaco, donde sin embargo el intercambio por cocaína boliviana ocurre casi todos los días. Alabó la captura y expulsión de dos miembros del PCC, pese a que en nuestro país están escondidos otros 300 integrantes de esta facción brasileña.

Eso sí, la captura en Asunción del narcotraficante Néstor Báez Alvarenga es muy meritoria y hay que reconocerla como un logro, no tanto como la detención de “Cucho” Cabaña, porque esta última investigación inició en el periodo presidencial anterior pero se ejecutó a inicios de este, solamente para que los antidrogas quedaran bien con el nuevo Gobierno.

Casi como una contestación a los logros del Gobierno, la delincuencia propinó en los últimos días un baldazo de agua fría a nuestros organismos de seguridad

Por ejemplo, podemos mencionar el caso del despensero de Ciudad del Este que mató a uno de los cuatro asaltantes que le atacaron, por lo que casi terminó procesado. Después, está el caso de la otra despensera de 70 años torturada hasta la muerte en San Lorenzo, donde le robaron G. 24 millones. Si seguimos, tendríamos que hablar del despensero de Lambaré que, al luchar contra una banda de asaltantes, provocó la muerte de uno de ellos.

Otros ejemplos son los del guardia de seguridad de Minga Guazú asesinado por asaltantes y el adolescente de 16 años que murió en un atentado en Ñemby.

Evidentemente, la Policía Nacional se encuentra actualmente rebasada. ¿Por qué? Pues simplemente porque hay una enorme desmotivación entre los uniformados.

Resulta que ni su propio ministro del Interior confía en ellos, o al menos esa es la impresión que da Juan Ernesto Villamayor cada vez que habla en público.

Villamayor, como político, puede ser muy hábil, y además es un excelente orador. Pero si va a dirigir la seguridad interna del país, tiene que hacer que sus “comandados” confíen en él. En cada intervención mediática, el ministro del Interior parece más un detractor de la Policía antes que su respaldo político. Es que, por ejemplo, desde que empezó su gestión parece que le pone trabas al Grupo Lince, simplemente porque lo asocia como un logro del cartismo. ¡Ridículo!

Últimamente, la excusa de Villamayor es que heredaron un país inseguro. Entonces, para qué quieren llegar al poder si nos van a decir lo mismo que todos los anteriores.

Si esto no cambia, la crisis se va a agravar y va a seguir muriendo gente en las calles.

ileguizamon@abc.com.py