Suben de tono las operaciones contra el EPP

La Policía y las Fuerzas Armadas prácticamente mantienen cercado desde hace varios días al grupo terrorista Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en uno de sus principales bastiones, la localidad de Arroyito, en el distrito de Horqueta, pero hasta ahora sigue dilatándose la desarticulación de la banda, a raíz de que los equipos tácticos aún no pudieron localizar el nuevo campamento de la banda, así como por lo menos pudieron llegar a los dos primeros, en diciembre y en febrero pasados.

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Desde esta última semana, la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) sitió con helicópteros, tanquetas, blindados y patrulleras toda la localidad de Arroyito en el marco de la búsqueda de los integrantes del EPP y de los dos secuestrados que mantienen en su poder, el menor Arlan Fick Bremm (16), cautivo hace 110 días, y del policía Edelio Morínigo Florenciano (25), desaparecido hace 16 días.

El megaoperativo incluye incursiones en los montes, aunque los uniformados también establecieron rigurosos controles con coberturas en puntos de bloqueo, entre los asentamientos Núcleo 2, Núcleo 3, Núcleo 4, Núcleo 5 y Núcleo 6, en las zonas donde fueron desmantelados dos campamentos de la célula dirigida por los hermanos Jara Larrea, a 20 kilómetros de la Ruta V “Gral. Bernardino Caballero”, desde la Calle 18, ubicada a la altura del kilómetro 78.

Según los datos manejados por el servicio de inteligencia de ambas fuerzas de seguridad, esta facción del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) continuaría aún en la zona de Arroyito, por lo que la orden emanada por el comando de la FTC es no cesar en las operaciones rurales hasta dar con el paradero de los criminales, quienes fueron responsables de la muerte de los militares Mario Francisco Ávalos Cañete y César Antonio Fernández Carballo, acribillados el 8 de diciembre del año pasado durante un frustrado asalto a una guarida de la banda.

Las dos prioridades para los miembros de la FTC

Asimismo, otros de los objetivos de los efectivos constituyen la localización del menor Arlan Fick Bremm, secuestrado por el primer anillo del EPP el 2 de abril pasado en el silo de Paso Tuyá y por quien ya se pagaron 500.000 dólares en efectivo como rescate y otros 50.000 dólares en víveres repartidos justamente en la zona intervenida ayer, y del suboficial 2° Edelio Morínigo Florenciano, tomado de rehén el 5 de julio en la localidad de Arroyo de Oro, a 20 kilómetros de los asentamientos de Arroyito, específicamente en el predio de la estancia conocida como Macchi Cue.

Los responsables de la misión conjunta señalaron que creen estar cerca de asestar un golpe a los delincuentes y, como ejemplo del combate a la banda, recordaron la detención de una menor de 16 años que integra la célula de los Jara Larrea, en un procedimiento registrado el miércoles último en Núcleo 6.

Las operaciones en curso involucran a casi toda la fuerza efectiva disponible en la zona Norte del país, por lo que se cree que este procedimiento es trascendental para determinar el rumbo del combate a la banda de criminales, que ya mató hasta el momento a 24 civiles, 13 efectivos de la Policía Nacional y tres integrantes de las Fuerzas Armadas.

Nuevos miembros

Según informes procesados por los servicios de inteligencia, el primer anillo del EPP, comandado por Osvaldo Villalba, Manuel Cristaldo Mieres y Magna Meza, aún no pudo incorporar a sus filas a otros miembros que puedan sustituir a Bernanrdo Bernal Maíz, alias “Coco”, y a Claudelino Silva Cáceres, alias “Víctor”, quienes fueron abatidos en la noche del 2 de abril pasado, cuando secuestraron a Arlan Fick Bremm de la colonia Paso Tuyá, en el distrito de Azote’y.

Más en las filas de la banda delictiva

Sin embargo, la célula dirigida por los hermanos Albino y Alfredo Jara Larrea, aparentemente, ya sumó a nuevos “reclutas”, gracias al dinero obtenido supuestamente con el cobro del rescate por el ganadero Hernán Silva Smith, quien habría permanecido en cautiverio por más de 24 horas, a finales del mes de junio en la zona de Yby Yaú.

Pese a que este dato fue desmentido por el supuesto afectado y a que no se hizo la denuncia del caso, extraoficialmente altos oficiales militares y policiales aseguraron que el plagio ocurrió y que la célula del EPP se embolsó nada menos que G. 1.000 millones.

Gran parte de este dinero, supuestamente, fue “invertido” por los hermanos Jara Larrea en la captación de nuevos miembros para su gavilla, por lo que de momento la prioridad máxima del Gobierno es exterminar esta banda, para evitar que siga creciendo y consolidándose como la otra estructura comandada por Osvaldo Villalba.

ileguizamon@abc.com.py