Un romance joven que terminó en una feroz tragedia

Antonio Girett Cabral (24) y Fátima Elizabeth Román Villasanti (21) llevaban una vida tranquila y feliz, en Villa Hayes, pese a que a su corta edad ambos ya tenían una experiencia de más de tres años en concubinato. Sin embargo, los celos enfermizos del hombre empezaron a convertir el romance en un calvario. Tras una primera pelea, la pareja se mudó del centro de Villa Hayes, donde alquilaban un departamento, a una vivienda al lado de la familia de la mujer. Pero ni con sus padres cerca, la joven dejó de sufrir el constante maltrato de su novio. Tras una segunda pelea grave, Antonio y Fátima se separaron, luego de que él fuera a parar a la comisaría. Esto desencadenó su endemoniada y trágica reacción.

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Pese a los casi tres años de diferencia, desde muy jóvenes ambos iniciaron una hermosa relación, que rápidamente pasó del noviazgo al concubinato.

La pareja alquiló primero un departamento en el centro de Villa Hayes, ya que el joven trabajaba en un astillero local, y la chica, después de terminar el colegio, empezó a trabajar como auxiliar de farmacia en el hospital local.

La primera pelea y mudanza

Sin embargo, el 21 de julio de 2011, la vida de ambos comenzó a dar un giro inesperado y la relación también empezó a resquebrajarse.

Tras una grave pelea, luego de varias de menor intensidad, la pareja se distanció por unos días, hasta que después de un diálogo se reconciliaron.

Pero como la situación ya no era la misma, de amor puro y confianza, Fátima Elizabeth decidió mudarse con su novio al lado de la casa de sus padres, en el barrio El Progreso, a seis cuadras de la Ruta IX, un kilómetro antes del casco urbano de la ciudad y a 12 kilómetros del Puente Remanso, cerca del polideportivo municipal.

En este sitio, la joven pareja aún seguía manteniendo constantes peleas, siempre por los celos de Antonio, que incluso en algunos casos ya amenazaba con matar a su mujer y a toda su familia, si por algún motivo ella decidiera dejarlo.

Denuncia, detención y restricción

La gota que colmó el vaso en esta irregular relación fue una nueva pelea que ocurrió el domingo 21 de octubre pasado, poco antes de que la familia entera se sentara a almorzar.

Supuestamente, luego de una nueva discusión con Fátima, Antonio la amenazó de muerte con un estoque, por lo que intervinieron su suegro Hugo Hilario Román (52), su suegra Julia Elizabeth Villasanti de Román (43) y su cuñado Hugo Javier Román Villasanti (19).

Como el enervado joven no se calmó, su suegra llamó a la Policía.

Agentes de la comisaría 4ª de Villa Hayes acudieron al pedido de auxilio y le ofrecieron entregarse a las buenas o salir esposado, por lo que eligió esta última opción.

Tras permanecer 24 horas encerrado, el joven recuperó su libertad, pero un juez de Paz emitió una orden de restricción en su contra.

La disposición establecía que no podía acercarse al menos a 500 metros de la casa de sus suegros, donde vivía su concubina.

El día inesperado...

Fue así que tras varios días calculando qué hacer, Antonio adoptó la inesperada decisión de eliminar a su concubina y su familia.

El macabro hecho ocurrió el viernes de mañana. Antonio vivía con una hermana en Remansito y salió temprano como para ir a trabajar.

Pero en cambio desvió su itinerario y se detuvo en el barrio El Progreso, donde vivía hasta ocho días antes.

Tras sorprender a su concubina y su suegra durmiendo, las mató a golpes, con un pedazo de madera y una silla. También usó un mango de sombrilla para clavar a ambas.

Cuando se deshizo de ellas, llegó a la casa su cuñado, quien salía de su guardia en el cuartel de bomberos de la ciudad, que está ubicada a tres cuadras de la casa.

A este lo mató de un tiro y dejó depositado el cuerpo en la sala.

Finalmente, el joven Antonio Girett Cabral preparó su propia muerte. Acomodó una mesa, subió sobre ella y se colgó con una piola de la viga de la sala.

A las 07:45 llegó el dueño de casa y halló la dantesca escena. Los cuerpos de su esposa, su hija, hijo y de su yerno.

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