Urge endurecer las penas para los “tortoleros”

La captura del conocido jefe tortolero Hugo Marcelo Socal Torres, filmado una vez más mientras atracaba un vehículo estacionado, plantea una reforma urgente del Código Penal y, por ende, que se endurezcan las penas para los delincuentes que perpetran este tipo de ilícitos. Usualmente, son atrapados con todas las evidencias, pero luego de un “arreglo” solo pagan una multa o bien una condena mínima y después vuelven a delinquir, perjudicando a la gente. Socal es un maleante que registra numerosas detenciones, pero hasta ahora nunca pudo recibir el castigo que se merece.

https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/abccolor/D3PWUTT2SVF6FKMJPOEFYEIRHQ.jpg

El último arresto de Hugo Socal, materializado el miércoles de noche en Lambaré, fue en conexión con el atraco a una lujosa camioneta Jeep que ocurrió el 1 de noviembre sobre De las Llanas casi Capitán Gwynn del barrio Sajonia.

El delincuente fue identificado gracias al sistema de circuito cerrado interno que tenía el mismo vehículo, que también captó claramente a su cómplice, Óscar Rodrigo Álvarez Gómez (25), quien, sin embargo, sigue prófugo.

La víctima del ilícito en aquella ocasión fue Luis César Ramos Brítez, quien denunció en la comisaría 2ª metropolitana que los marginales se alzaron con un celular, una notebook, una tablet y su billetera con documentos y tarjetas de crédito y débito.

En las imágenes se ve claramente al tortolero y a su cómplice, un joven de cutis moreno con una camiseta del club Libertad, quien fue el primero en intentar violentar la ventanilla delantera derecha, pero como no pudo, dejó el trabajo a Socal, un verdadero experto en esta rama delictiva.

Pena mínima

Socal Torres había recuperado su libertad poco antes de este golpe que fue filmado, aunque ya registra numerosas entradas a Tacumbú.

El 19 de noviembre de 2012, ya había sido capturado como sospechoso de violentar una camioneta Nissan Patrol en el barrio Herrera, de donde se alzó con G. 1.800.000, joyas por valor de G. 3.000.000, una notebook, dos aparatos celulares, entre otros objetos, conforme a la denuncia. Socal fue filmado por un vecino.

El 17 de febrero de 2012, el maleante Juan Pablo Guapi Benítez, más conocido como “el rey de los tortoleros”, y su cómplice Hugo Marcelo Socal Torres, fueron detenidos sobre la calle 25 de Mayo y Acá Carayá de la capital cuando intentaban atacar un vehículo estacionado. Ambos ofrecieron a los policías G. 1.600.000 en efectivo y un coche para que los liberen.

En octubre del 2010, Socal Torres fue identificado en una filmación de un circuito cerrado cuando retiraba dinero de un cajero automático, con tarjetas de créditos que fueron robadas del interior de la camioneta perteneciente a un ganadero, de quien los tortoleros sustrajeron más de 75 millones de guaraníes de las cuentas bancarias del ganadero.

En julio de 2010, fue individualizado por la Policía como el delincuente que robó la suma de 19.500 dólares y 1.200.000 guaraníes de la camioneta de un político colorado, tras atracarla en Guaraníes casi Médicos del Chaco de la capital.

La estrategia

Casi siempre, la estrategia que emplean los marginales y sus abogados consiste en llegar a un acuerdo con sus víctimas, luego con los fiscales de la causa y, finalmente, con los jueces.

En uno de los últimos procesos de este tipo, el juez Óscar Delgado había condenado a seis meses de cárcel al sindicado como “rey de los tortoleros”, Juan Pablo Guapi Benítez, y a otro integrante de su banda, Hugo Marcelo Socal Torres, por homologación de acuerdo y extinción de la acción penal, por los hechos punibles de tentativa de hurto agravado y soborno agravado.

De esta forma, los dos principales tortoleros, Guapi y Socal, rápidamente salen nuevamente en libertad y al poco tiempo ya son nuevamente sorprendidos y hasta filmados en plena acción.

Como el atraco de vehículos que perpetran los tortoleros es castigado con penas mínimas, hace falta una revisión urgente del Código Penal, para que esta clase de maleantes reciba el castigo que se merecen, porque además de perjudicar a los inocentes también se burlan de la justicia. En este caso, hay que ver hasta cuándo permanece recluido Socal, pese a que hay suficientes elementos en su contra.

Pero como siempre, también es casi seguro que pronto estará de nuevo en las calles.

Tenía prisión domiciliaria

Junto a Hugo Marcelo Socal Torres (33), el miércoles último también fue capturado otro peligroso tortolero, Emilio Ramón Aguilera Prieto (21), quien pese a que había sido filmado en un atraco, gozaba de medidas alternativas a la prisión.

El joven fue arrestado el 28 de junio de 2012 en una serie de allanamientos en el barrio Obrero de Asunción, en los que cayó además su cómplice José Miguel Escobar Álvarez (24).

Ambos maleantes fueron grabados por una cámara del Sistema 911, el 20 de junio del año pasado, cuando atracaron una camioneta Toyota Hilux que estaba estacionada en la calle Delfín Chamorro casi O’Leary de la capital.

Los autores actuaron en una camioneta Mitsubishi Pajero iO color blanco, sin chapa, que fue confiscada por los intervinientes.

Sin embargo, ese mismo día de la detención, la fiscala Patricia Filippi Sarubbi supuestamente les pidió a los “tortoleros” G. 10 millones para dejarlos en libertad.

La hermana de uno de los procesados confirmó ante la Fiscalía Anticorrupción que el pago se hizo en el despacho de la fiscala y añadió que la funcionaria también les exigió que le transfirieran la camioneta Mitsubishi, la misma que fue usada para perpetrar el robo.

Supuestamente, para sustentar la liberación de los tortoleros, la fiscala Patricia Filippi ordenó la redacción de una nueva acta de procedimiento, con la misma letra que la original.

Sin embargo, en el “nuevo” documento no se mencionaron varias de las evidencias incautadas, tal como lo detectaron los investigadores de la Fiscalía Anticorrupción.

En el acta de procedimiento adulterada tampoco figuran la firma del subcomisario Nelson Vera ni de los dos dueños de las casas allanadas. Pero en cambio sí aparecen las firmas del oficial Abelardo Acosta y de los suboficiales Hugo Medina y Carlos Jacquet, así como de los dos asistentes fiscales, y también ya aparece la firma de la fiscala Filippi.

Aparentemente, lo que hicieron fue escanear la firma de los policías y volver a pegarlas en la hoja nueva.

Por este caso, la funcionaria del Ministerio Público fue suspendida y procesada.

En el entorno judicial, se sabe perfectamente que este tipo de maniobras son usuales para dejar en libertad a los tortoleros, que juntan mucho dinero en los golpes que llevan a cabo y luego “invierten” solo una parte en sus procesos.

ileguizamon@abc.com.py