¿Y la reciprocidad?

La captura de Vilmar “Neneco” Acosta Marques (39), ocurrida el miércoles 4 de marzo en Caarapó, estado de Mato Grosso del Sur, desató un conflicto político inesperado entre Paraguay y Brasil, porque este último país, antes que acceder a entregar rápidamente al autor intelectual del crimen de nuestro compañero Pablo Medina, optó por retener innecesariamente al exintendente de Ypejhú, pese a la vigencia de un mandato de deportación. Esta situación desnudó la falta de reciprocidad del Gobierno brasileño, ya que nuestras autoridades nunca pusieron trabas para expulsar a los fugitivos de aquel país arrestados en Asunción u otra ciudad.

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Aunque es cierto que hubiese sido prácticamente imposible atrapar a “Neneco” en el Brasil sin la ayuda de la Policía Civil de aquel país, también es innegable que la mayor parte del trabajo de investigación, seguimiento e incluso del operativo de captura fueron ejecutados por policías y fiscales paraguayos.

Sin embargo, por cuestiones procesales vigentes en el país vecino, el fugitivo paraguayo tuvo que ser entregado a la Policía Federal, conocida por ser mucho más rigurosa que las otras fuerzas de seguridad locales, como la misma Policía Civil, la Policía Militar o la Policía Municipal, por ejemplo.

Luego de rápidas maniobras, el Ministerio Público paraguayo consiguió que un juez de Sete Quedas anulara la nacionalidad brasileña de Vilmar Acosta Marques, acreditada como Vilmar Marques González.

Este fallo frustró una inminente liberación del exintendente de Ypejhú, quien quiso hacer valer su nombre brasileño para zafar del proceso por el crimen de Pablo Medina.

Entonces, “Neneco” pasó a ser automáticamente un ilegal en Brasil, por lo que se allanaba el camino para una expulsión o una deportación.

Sin embargo, la Policía Federal, llamativamente, se negó a hacer cumplir la orden de un juez federal de Mato Grosso del Sur, que dispuso su deportación, al alegar que también había otro mandamiento decretado por el Supremo Tribunal Federal de Brasilia, de prisión con fines de extradición.

Aunque es cierto que la orden de Brasilia es superior a la del juez federal, la Policía Federal tampoco hubiera incurrido en una inconstitucionalidad al entregar al Paraguay a “Neneco” por la vía de la deportación, que fue ordenada por el magistrado.

Pero fue allí que se notó la falta de voluntad del Gobierno brasileño, que hasta ahora sigue dificultando innecesariamente la entrega de Vilmar, pese a que nuestro país sí acostumbra a entregar sin trabas a los criminales de aquel país capturados en Paraguay.

- El 19 de agosto de 2014, el exmédico Roger Abdelmassih, conocido como el “Doctor Horror” y condenado en Brasil a 278 años de prisión por 39 violaciones, fue detenido en Asunción, entregado a la Policía Federal y deportado inmediatamente a su país en un avión. - El 23 de diciembre de 2014 Claudio Machado, de 40 años, alias Marreta, uno de los criminales más buscados del Brasil, miembro de la cúpula de la poderosa organización Comando Vermelho y fugado de una prisión de máxima seguridad de Río de Janeiro, también fue capturado en Asunción y enviado rápidamente a su país.

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