Y un día se hizo la luz… y también la seguridad

El ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, y el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Pedro Ferreira, cerraron el jueves último un esperanzador acuerdo mediante el cual la cartera de Estado reforzaría la vigilancia en las calles con al menos 1.000 nuevas cámaras de seguridad.

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Los equipos podrán ser instalados por los postes de alumbrado público del ente eléctrico, que a su vez se comprometió a iluminar mejor las zonas consideradas rojas.

Incluso, la ANDE se ofreció a conducir, mediante su sistema de cableado, las conexiones de las cámaras de seguridad que no estén enlazadas con el sistema de monitoreo del Ministerio del Interior o la Policía Nacional.

El propósito del convenio, simplemente, es excelente y, por sobre todo, muy oportuno, porque lo que la ciudadanía siempre reclama es la escasa iluminación en los espacios públicos. Estos lugares oscuros, a su vez, sirven como escenario propicio para los golpes de los delincuentes como motochorros.

De corazón lo digo: ojalá que este proyecto no se convierta en una habladuría más del ministro del Interior, que últimamente anda de papelón en papelón.

Uno de sus últimos bloopers fue el que cometió a mediados de la semana pasada, cuando aseguró que la capacidad operativa del Grupo Lince se redujo debido a que hay 30 motos averiadas actualmente y sin posibilidad de ser reparadas, debido a que supuestamente el Gobierno anterior adquirió los vehículos sin soporte de garantía ni mantenimiento.

O el ministro no fue bien informado por sus funcionarios o se dejó llevar una vez más por su evidente rechazo al Grupo Lince, al que asocia como un logro del cartismo.

Resulta que ni bien Villamayor dijo semejante disparate, la empresa proveedora de las motocicletas, Asunción Motor Sport SA, le recordó que en realidad las 150 motos del Grupo Lince tienen garantía y mantenimiento vigentes por dos años más. 

Antes que salir a decir tremendo disparate, el ministro solamente tenía que consultar la situación de ese contrato firmado en el Gobierno anterior y se iba a evitar tamaña pifiada, que después intentó disimular al asegurar que las autoridades salientes habían escondido esos documentos.

En fin, volviendo al tema del convenio entre el Ministerio del Interior y la ANDE, me resulta nomás difícil creer que este ambicioso proyecto pueda ser efectivo en un cien por ciento, ya que todos sabemos que el ente ni siquiera tiene la capacidad de garantizar su servicio ordinario de energía eléctrica, que se corta casi todos los días.

Pero el problema de transmisión de la ANDE tampoco es nuevo, o sea, no es culpa de Pedro Ferreira, quien asumió recientemente. Igualmente, el problema de la inseguridad tampoco es responsabilidad total de Juan Ernesto Villamayor. 

De momento, al menos en este caso, ambos parecen tener buenas intenciones. De ahí a que se cumpla lo que prometen o lo que proyectan, es otra cosa. 

ileguizamon@abc.com.py