La mujer sin sombra en Viena

El alemán Christian Thielemann dirigirá a los filarmónicos vieneses en un montaje que tiene al tenor estadounidense Stephen Gould, a la soprano sueca Nina Stemme y la finlandesa Camilla Nylund ocupando los papeles protagonistas.

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Esta obra, que el propio Strauss calificó de “la última ópera romántica” mezcla el mundo real y el de los sueños, y tiene una profundidad y una gama tan amplia de interpretaciones que el propio Thielmann considera que “no se entiende completamente”. “Es un cuento de hadas que cada uno puede interpretar”, opina. Thielemann recuerda que la obra se compuso en 1919, un momento de profundos cambios tras la I Guerra Mundial. Al respecto, el director destacó que la ruptura que se refleja en la obra puede tener paralelismos con el convulso tiempo actual en que el que, como entonces, cabe preguntarse: “¿Qué va a pasar?”. Esta nueva La mujer sin sombra es la novena producción de esta obra que programa la Ópera de Viena desde su estreno en 1919. Este estreno es el momento álgido de las celebraciones por el 150 aniversario, pero no el único ni el último.

La Ópera de Viena fue inaugurada el 25 de mayo de 1869 como Teatro de la Ópera de la Corte Real e Imperial con una función del Don Giovanni de Mozart a la que acudieron el emperador Francisco José y la emperatriz Sisi. Este escenario ha sido desde entonces uno de los principales faros culturales de Austria y de Europa, también con épocas muy oscuras, como cuando durante el nazismo la institución expulsó a 105 trabajadores por ser judíos, de los que once fueron asesinados. Hoy día, más allá de su peso cultural, la Ópera de Viena es también un motor económico y turístico. La pasada temporada recibió más de 600.000 visitantes, con una ocupación media diaria del 98,03 %.

Por Antonio Sánchez Solís, Agencia EFE

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