Sonrisa destacada

Es odontóloga, especialista en estética y cosmética dentofacial, y directora de la clínica Esthetic Center. El año pasado ganó el premio de la organización Seminarios Odontológicos Latinoamericanos (SOLA), en su capítulo paraguayo, por su destacada labor en el 2013.

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“La sonrisa es el reflejo del alma”, reza una vieja frase y es la que enarbola la doctora Graciela Moreira. Amable y graciosa, nos recibe en su consultorio. El año pasado fue premiada por su destacada labor durante el 2013 por SOLA Paraguay, una organización internacional que promueve la odontología a nivel mundial y que cuenta con una sede en nuestro país. Además de ejercer la medicina odontológica, es conferencista internacional y hasta hace poco se desempeñaba como decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Asunción. “Creo que la educación es la única opción que tenemos para salir de la pobreza”, expresa. En la actualidad, maneja su propia clínica estética, desde la cual ofrece distintos tipos de servicios que se centran en el bienestar de las personas. “Queremos que la gente encuentre en este local todas las atenciones que necesita y no deba salir del país en su búsqueda”, afirma. Casada a los 18 años, sostiene que tomar responsabilidades, como formar una familia en la juventud, la ayudó a encarar de forma distinta la vida. “Se alcanza una madurez temprana que después es imitada por los hijos. Considero que eso es bueno”, señala.

¿Qué sintió cuando recibió el Premio Sola? Cuando amás lo que hacés en la vida, esta se convierte en una fiesta permanente. Recibir un premio por lo que hago con tanto amor es sumamente gratificante. Es una alegría y una gran satisfacción, pero también, al mismo tiempo, es un compromiso que se renueva y una reinyección de motivación, ganas, mayor empeño. Y uno, por tanto, se dice: “A partir de ahora comienzo otra etapa y voy a hacer mejor lo que ya estaba haciendo”.

¿Sabía de su nominación al premio? Fue una sorpresa. Una de las características de este reconocimiento es que las nominaciones se conocen recién en esa noche. Vos asistís como invitado al evento de premiación, sin saber que tu nombre se maneja como posible ganador; es como el Óscar de la odontología (se ríe). Fue muy emocionante, una noche muy especial.

¿Usted ya estuvo al frente del citado organismo? Sí. Primero fui vicepresidenta de SOLA Internacional (2006-2008) y luego asumí la presidencia del periodo 2009-2011. Bueno, recorrí todos los estamentos; escalé poco a poco. Más o menos tuve 10 años de gestión, tanto como la presidencia en el Paraguay, la vicepresidencia internacional y luego la presidencia.

Entre sus especialidades, ¿con cuál de ellas se siente más a gusto? Hace 30 años trabajo en la odontología. Me recibí en la Universidad Nacional de Asunción. Primero trabajé en la endodoncia, pero como no me sentía realizada profesionalmente, opté por la odontología estética. Realicé implantes en un primer momento y después me encargué del área de estética dentofacial, en la cual me siento cómoda y disfruto más de lo que hago.

¿En qué consiste su trabajo en esta especialidad? La odontología dentofacial observa no solo la parte bucal del paciente, sino también su entorno. El paciente siempre quiere una sonrisa blanca, joven, y un rostro que acompañe esa sonrisa y que transmita alegría. Cuando una persona ya se hizo un tratamiento dental hace 30 años, quizá la sonrisa siga siendo brillante, pero el rostro fue envejeciendo y dejó de acompañarla. Entonces, ya se trabaja el entorno, o sea, la estética facial. Hoy yo puedo devolverte una sonrisa hermosa sin descuidar el semblante.

Se lo ve al paciente como un todo... Claro, esa es la medicina moderna: se deja de trabajar áreas específicas del sujeto para observarlo como un todo. Por ejemplo, se mejora la salud bucodental, pero también se trata de cambiar el hábito alimenticio. En nuestra clínica contamos con diversas especialidades y todos trabajamos en conjunto.

¿La salud bucodental sigue siendo un problema en nuestro país? Sí. El 80 % de nuestra población pierde sus dientes a muy temprana edad. Si te fijás en la sonrisa de perfil de una persona de tu entorno, por poner un ejemplo, te darás cuenta de que le falta algún diente, algún premolar. En efecto, la sonrisa queda manchada y el individuo tratará de ocultarla, no querrá mostrar sus dientes. Esta es una realidad muy nuestra.

Y afecta a la autoestima. Claro. En las consultas, lo primero que buscamos es que el paciente se sienta cómodo, en confianza, para que rompa el silencio y cuente qué es lo que lo aqueja y cómo lo hace sentir. Por eso el consultorio es bien cómodo, para que la persona se relaje y después pueda compartir sus problemas, el complejo de la imagen.

¿También se requiere de un apoyo psicológico? Sí. De hecho, en la clínica contamos con un profesional de esa área para que acompañe todo el proceso de recuperación del paciente. Además, indaga sobre las causas de su probable baja autoestima que, en términos médicos, no es una patología sostenida, o sea, no es depresiva; al reponer o cambiar de imagen, esa incomodidad desaparece para siempre. Repito, nosotros observamos al usuario como un todo.

¿Cómo evalúa su trabajo? Es divertido y apasionante. Yo disfruto del resultado tanto como el paciente. Es un trabajo en conjunto y la satisfacción es compartida.

¿Tiene hijos? Sí, tengo tres: dos varones y una niña. Bueno, ellos no tienen nada de niños (se ríe). Mi hija es odontóloga también, especialista en implantes. Uno de mis hijos es abogado y el otro está en la universidad.

¿Cómo conjuga su labor de madre y profesional? Me casé muy temprano, a los 18 años, apenas después de haber terminado el colegio. La carrera universitaria la hice estando casada, incluso tuve a mis hijos a lo largo de mi estancia universitaria y lo hice de una forma muy natural, o sea, nunca me atrasé en mis estudios. No lo consideré como algo muy difícil o complicado. Estudié, cumplí con las materias en la facultad, y además fui madre y esposa sin ningún problema. Creo que si una persona va haciendo su vida de familia y estudiante más temprano es como que va tomando como natural y no pesa, lo vas tomando como una parte de un proceso y lo afrontás con tus mejores energías. Luego con la profesión me pasó lo mismo. Y así, también, fue naciendo mi clínica.

Uno de los proyectos de la profesional es contar en el país con un centro que pueda ofrecer a la población todo lo que necesita, con tecnología de primer mundo, sin tener que salir del país para obtener tratamientos específicos. “Vamos a seguir mejorando la clínica para que las personas ya no deban viajar a EE.UU. o a Europa en busca de atención especializada. Creo que eso es posible en el Paraguay”.

Luchar por los sueños

La doctora se considera una mujer de familia y cuenta que en su tiempo libre le gusta estar al lado de los suyos. También se define como una apasionada por su trabajo. “No hay nada más importante en la vida que hacer lo que a uno le gusta. Si estás en eso que te encanta y las personas te dicen que es difícil de alcanzar, no las escuches. Cerrá tu puerta y viajá a tu interior y que sea esta la que te diga qué hacer”, exhorta. Además, recomienda a las personas a soñar en grande y trabajar para convertirlo en realidad. “Si proyectás grande, llegás lejos. Intentar alcanzar el cielo con la mano, a pesar de que parezca ridículo o imposible, es bueno. Nunca hay que dejar de luchar”, finaliza.

Texto jose.riquelme@abc.com.py

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