Aquel amigo que siempre está ahí para escucharte y no va a dudar en defenderte, a quien le confiás tus secretos más oscuros, y él los suyos a vos; el que te consuela cuando tenés el corazón roto. Es justo esa persona de la que menos esperás enamorarte, pero en el momento más impensado, sucede, y que en varias ocasiones es difícil de evitar.
A muchas de nosotras nos ha ocurrido que, al pasar tanto tiempo con un amigo en especial, las largas conversaciones, la confianza y el sentirnos de alguna manera protegidas por él determinan que en algún momento confundamos nuestros sentimientos y, a veces, hasta nos lleva a malinterpretar las cosas. Esto pasa en numerosas relaciones de amistad entre hombres y mujeres.
Mantener una amistad con alguien del sexo opuesto puede resultar difícil, considerando que en algún momento puede surgir el enamoramiento. Si el sentimiento es mutuo, se pasa a una relación de pareja. Sin embargo, la situación se complica cuando solo uno de los dos está enamorado y el otro nunca se había planteado encontrarse en esa circunstancia.
Si ese es tu caso, deberías evitar pasar tanto tiempo con tu mejor amigo, al menos hasta que desaparezcan esos sentimientos y distraerte saliendo con otras personas, haciendo ejercicio, leyendo libros que te interesen o buscar algún hobby. Hay que aceptar que son solo amigos y que no va a pasar nada más; después de todo, él no es el único pez en el mar y ya aparecerá alguien más.
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Es importante tener en cuenta que los novios van y vienen, pero los amigos verdaderos pueden llegar a durar por mucho más tiempo que una relación que puede ser pasajera y acabar a su paso con la amistad previa. Así que es cuestión de meditar muy bien antes de confesar un amor así.
Por Sandra Villalba (18 años)