Aprender un deporte marca la diferencia en edades tempranas hacia una vida disciplinada y libre de vicios. El Prof. Blas Marecos refiere que “es ideal empezar a practicar artes marciales a los cuatro a cinco años de edad, ya que en esta etapa empiezan a desarrollarse física y mentalmente. La enseñanza se realiza de una manera adaptable a los chicos, por ejemplo, implementamos movimientos con juegos a fin de que les agrade la formación en las artes marciales”.
Según explica el instructor, esta actividad ayuda a los niños a formarse de manera disciplinada. Agrega además que “se enfatiza en la precisión para que el alumno pueda tener buen equilibrio y destreza en cada movimiento.
En las artes marciales se utilizan todas las partes del cuerpo, tanto de la zona izquierda como derecha, para tener una adecuada coordinación en los movimientos que más utilizamos en el Wushu Kung Fu”.
Resalta que es importante “concientizar que las artes marciales se utilizan solo en situaciones de defensa, por medio de los principios como el respeto, la perseverancia, la humildad y el auto control”.
Según dice el arte marcial busca la igualdad de género y el respeto entre sí, por lo que pueden practicar tanto niños como niñas, sin distinción alguna. “Como se trata de menores se implementan juegos con rutinas y movimientos sencillos, entonces mientras se divierten jugando también aprenden movimientos y técnicas de defensa. Los profesores ayudan a los alumnos, les incentivan y demuestran que el arte marcial es una actividad sana”, acota.
Informa que “los beneficios son varios, en primer lugar el deporte es muy bueno para la salud, y para los chicos es una manera sana de evitar que pasen horas frente a las computadoras o a los videojuegos”.
Mayor confianza
Otro aporte de esta actividad es que ayuda a sentir confianza y seguridad al adquirir conocimientos de defensa personal. Es una forma de cuidarse y tener capacidad de reacción.
